El Gobierno reconoce el retraso en la identificación de las víctimas del desastre

  • El mal estado de algunas muestras de ADN dificulta la comparación de los datos · Spanair dice que las conversaciones de las cajas negras son confidenciales

Todavía quedan por identificar a 85 de las 154 víctimas mortales de la tragedia de Barajas, un proceso que "está costando más" de lo inicialmente previsto, según reconoció ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Tres laboratorios trabajan en la identificación de los cuerpos: el de la Guardia Civil, el de la Policía Nacional y el del Instituto Nacional de Toxicología, contrastando huellas dactilares y muestras de ADN. Ismael Rodríguez, allegado de uno de los fallecidos, explicó tras la reunión en el Hotel Auditorium entre las familias de las víctimas y responsables de la Guardia Civil y Protección Civil que la demora se debe a que hay muestras de ADN que "no están en el mejor estado posible", lo que obliga a recoger más material biológico.

Allegados a las víctimas explicaron que estas tareas podrían alargarse hasta 15 días, según pudieron conocer de primera mano en ese encuentro, en el que, además del personal técnico, estuvieron presentes el comandante jefe del Servicio de Identificaciones de la Guardia Civil y la directora general de Protección Civil, entre otros responsableas del proceso. "Es la mejor reunión que hemos tenido hasta ahora", explicó Rodríguez.

Para el ministro del Interior, "la celeridad en este proceso es un principio que hay que respetar al máximo, pero también la seguridad en la identificación de las víctimas", por lo que ayer no ofreció plazos. "Tenemos que estar seguros de que lo que digamos a las familias es la verdad", subrayó Rubalcaba tras visitar en el Hospital Niño Jesús a un niño de ocho años que se recupera de las lesiones que le provocó el siniestro aéreo del pasado miércoles.

Las familias pueden sufrir "insatisfacción, frustración y enfado" si se les crean "expectativas" sobre la conclusión de la identificación de las víctimas que luego no pueden cumplirse, advirtió ayer la psicóloga del Samur María Dolores Rolle, que presta ayuda a las personas que esperan los resultados en el cementerio de La Almudena.

Entre el sábado y ayer, una quincena de víctimas mortales fueron entregadas a sus familiares. En paralelo a la conclusión de la identificación ha comenzado también la entrega, en el aeropuerto de Barajas, de los enseres de las víctimas. Para ello, Spanair ha contratado la ayuda de una compañía internacional especializada en estas tareas.

Mientras, los restos mortales de los pasajeros identificados del avión que se estrelló en el maniobra de despegue cuando se dirigía a Gran Canaria continúan llegando a sus lugares de origen donde reciben el homenaje póstumo de sus pueblos y ciudades. Gran Canaria, Saldaña (Palencia) o Almagro (Ciudad Real) se despidieron ayer de sus vecinos fallecidos.

En la tarde de ayer tuvo lugar la anunciada reunión de Spanair con las familias de las víctimas. Según informó la compañía, los familiares nunca podrán conocer las conversaciones de los pilotos que están grabadas en las cajas negras del aparato MD 82 porque están sometidas a "un código de confidencialidad". Así lo aseguró a los familiares el subdirector de Spanair, Javier Mendoza, que mostró unas diapositivas de cajas negras y croquis sobre su ubicación en un avión de las características del siniestrado.

"Las grabaciones nunca se harán públicas", insistió Mendoza, que precisó que únicamente servirán para avanzar en las investigaciones que llevan a cabo la comisión creado a tal efecto por Aviación Civil y el Juzgado de Madrid encargado del caso.

El subdirector especificó que los pilotos aceptan que se graben todas sus conversaciones dentro de la cabina, pero bajo un estricto compromiso de confidencialidad que no puede romperse salvo, como es el caso, investigar un accidente. Por esta razón, apeló a la comprensión de los familiares, a los que no pudo ofrecer ningún detalle técnico más sobre el accidente, argumentando que en toda la información obra en poder de la comisión investigadora.

Ante las preguntas de los asistentes, Mendoza negó que el combustible del avión hubiera sido rebajado con agua y aseveró que no existe ningún protocolo que lo permita.

También apuntó que Aviación Civil se ha comprometido con Spanair a ir colgando en su página web los datos "más novedosos" de la investigación que puedan hacerse públicos.

Al principio de la reunión, Mendoza transmitió las condolencias de su compañía a los familiares de la última víctima mortal del accidente, una mujer de 31 años que estaba ingresada en la UCI del Hospital La Paz con pronóstico muy grave y que falleció en la tarde del sábado.

"Nuestra obligación ahora es comunicarnos con vosotros", dijo a las familias el portavoz del gabinete de crisis de Spanair, Héctor Sandoval, quien les garantizó que el piloto de la aeronave siniestrada estaba perfectamente formado para desempeñar sus competencias.

Para explicar el proceso de preparación de los pilotos estuvo presente en la reunión con los familiares el comandante Javier Muela, que también es director de operaciones de Spanair.

Muela se apoyó en sus muchos años como piloto para sostener que no tiene la certeza de que el comandante del avión MD-82 apurase la pista de despegue. Una maniobra que es "la más crítica" del proceso, según admitió Muela, para explicar que es posible que el piloto recorriese todo el trayecto que necesitaba en ese momento dada la velocidad del aparato, que viene determinada, en gran medida, por la temperatura exterior y el peso del avión.

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