España es uno de los países de la UE con más muertos en accidentes de autobús

  • Siete pasajeros del autocar siniestrado en Oropesa del Mar siguen muy graves

España es uno de los países de Europa en el que hay mayor número de muertos en accidente de autobús, por delante de Reino Unido y Francia, según un estudio del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC). Los muertos por accidente de autocar sólo son el 0,6% de las víctimas mortales en carretera en España, lo que, según el RACC, es un buen indicador de la seguridad del transporte por carretera en autocar comparado con otros medios.

El problema surge al comparar esta cifra entre diferentes países europeos, donde España se coloca como el tercer país de la UE-15 con mayor proporción de víctimas mortales por accidente de autobús respecto al total de muertos en tráfico, por detrás del Reino Unido y Austria. Si se toman como referencia los datos absolutos, España pasa al primer puesto de la clasificación, con 404 muertos por accidente de autocar entre 1994 y el 2004, el peor registro de todos los países europeos, por delante de Reino Unido y Francia.

Según datos de la DGT, en 2007 un total de 12 personas perdieron la vida en accidentes de autobús, frente a las 33 que fallecieron en 2006. El estudio del RACC indica que la elevada mortalidad se debe a que el 82% de los usuarios reconoce que nunca usa los cinturones de seguridad en autobuses. Con el uso de este dispositivo, las muertes se reducirían en más de un 80%.

Por otro lado, los cadáveres de las ocho personas que fallecieron el domingo en el accidente sufrido por un autobús en la AP-7 a su paso por Oropesa del Mar han sido ya identificados, según informó el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, quien precisó que dos de las víctimas fueron una mujer y su bebé de pocos meses. Peralta subrayó que la investigación judicial está abierta para esclarecer las circunstancias de este siniestro que "contempla todas las hipótesis".

El vehículo, de la empresa cartagenera Autocares Meroño, tenía seis años de antigüedad, había pasado todas las revisiones preceptivas, la última de ellas en octubre de 2007, y el conductor había cumplido sus períodos reglamentarios de descanso, pues llevaba casi dos días sin conducir un autocar, contaron desde la empresa.

El delegado del Gobierno confirmó que la documentación del vehículo "aparentemente era correcta" aunque "eso no quiere decir que todas las circunstancias" lo sean, y admitió conocer las declaraciones de algunos pasajeros que aseguran haber detectado cierta "inseguridad" en la conducción del autobús. Por ello, un grupo de agentes de la Guardia Civil se desplazó ayer por la tarde hasta el lugar del accidente para recrear el siniestro y proceder a la investigación de sus causas.

De las ocho víctimas, dos eran de nacionalidad española: el conductor, nacido en Cartagena y de 46 años, y una de las pasajeras, natural de Barcelona. De los otros seis fallecidos, todos marroquíes, tres eran varones, dos eran mujeres y la sexta víctima fue un bebé.

En total fueron atendidas medio centenar de personas, de las cuales once, entre ellos dos niños, continúan ingresadas en diferentes centros hospitalarios de Valencia y Castellón, siete de ellas continúan con pronóstico grave o muy grave.

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