Detenido el ex novio de la joven hallada muerta en una balsa de Alicante

  • La Guardia Civil también arresta a otras dos personas en Murcia y pone fin a una búsqueda de casi dos semanas.

La Guardia Civil arrestó el sábado a tres personas en la localidad murciana de Torre Pacheco, en el dispositivo puesto en marcha para localizar al presunto asesino de la joven hallada muerta el pasado día 21 de abril en una balsa en el Pilar de la Horadada (Alicante). Además de al ex novio de la chica, a quien se buscó desde un primer momento, también fueron arrestados el dueño de la casa en que se encontraba y una tercera persona que se encontraba en la vivienda en el momento de la detención.

Los hechos se remontan al pasado 15 de abril, cuando la tía de la fallecida denunció su desaparición y especuló con la posibilidad de que se hubiese fugado con su ex pareja, un joven de nacionalidad ecuatoriana y a quien L. J. J., de 19 años, había llegado a denunciar en diciembre por malos tratos. El hallazgo el pasado 21 de abril del cadáver de la chica, con signos de muerte violenta, motivó a las Fuerzas de Seguridad a buscar al ex novio como sospechoso, ya que además trabajaba en una empresa cercana al lugar en que se localizó el cuerpo.

Finalmente, casi dos semanas después, los efectivos de la Benemérita consiguieron localizar al fugitivo, a quien detuvieron el viernes en Torre Pacheco, según fuentes próximas a la investigación. Junto al sospechoso, de nacionalidad ecuatoriana, también fueron arrestados el dueño de la casa en que se encontraba alojado estos días y otra persona que se encontraba en el lugar en el momento de la detención. No obstante, poco se conoce de unas investigaciones bajo secreto de sumario desarrolladas por el juzgado de Orihuela.

Fue el propietario de una finca agrícola de Pilar de la Horadada quien localizó el cadáver de L. J. J en un embalse de riego de la localidad que casualmente esos días se encontraba en uno de sus niveles más bajos. El cuerpo de la joven tenía los pies y las manos atados y una rueda metálica alrededor de la cintura, al parecer para que el peso la hundiese sin remedio en el fondo de la balsa.

En el lugar del hallazgo se personaron entonces las Fuerzas de Seguridad, quienes comenzaron a sospechar de que pudiese tratarse de un caso de violencia machista en vista de los primeros indicios. A la denuncia por malos tratos contra el sospechoso, pese a que la supuesta víctima la retiró posteriormente, se añadieron posteriormente declaraciones de vecinos y allegados y la imposibilidad de que la muerte se tratase de un accidente. Las características de la finca y el propio embalse, que se encuentra rodeado por una valla de aproximadamente 1,80 metros de altura, apuntan a que el cuerpo de la mujer pudo ser arrojado por otra persona por encima de este límite.

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