De toda la vida

  • Desde Catedral hasta la calle Ancha, los abonos de la Carrera Oficial se han convertido en una tradición que va pasando de padres a hijos, algunos con más de 40 años como abonado

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La Carrera Oficial es el punto de encuentro de las cofradías tras realizar su estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral. Entendido en otros sitios como el lugar de unión de los itinerarios camino al primer templo de la ciudad, en Cádiz el sentido es al revés.

Puesta en duda por el enclave, el horario o el sentido del recorrido, sigue manteniéndose el itinerario tradicional con algunos cambios.  En principio, sólo había sillas en la plaza del Palillero y en la calle Ancha (donde se situaba anteriormente el palco del Consejo Local de Hermandades), entrando las cofradías en Carrera Oficial por Compañía y Columela.

Ya en los años 80, se apostó por la plaza de Candelaria, a pesar de las reticencias del mundo cofrade. Añadidas Montañés y Novena, hace unos años se apostó acertadamente por los palcos en la Catedral y las calles Compañía y Santiago.

Más de 5.000 sillas que ocupan todo el recorrido de tras realizarse la estación de penitencia. Una tradición que se mantiene año tras año y que sigue en auge al comprobarse la respuesta del público tras las sucesivas ampliaciones.

Los abonos, como todo en la vida, se heredan de padres a hijos y de hijos a nietos. Familias completas o grupos de amigos que disfrutan cada año de la comodidad del servicio.

Muchos llevan más de 30 y de 40 años renovando su afición y su devoción por la Semana Santa, algo que no pueden dejar a pesar del paso de los años. Son abonados de toda la vida. 

Manuel Santos: "La salida de Santiago es una estampa muy bonita"

Manuel Santos es el presidente de la Peña La Estrella, un lugar privilegiado para ver la Semana Santa en el comienzo de la plaza de Candelaria y con la vista dirigida al "túnel" de Santiago. Hermano del Caminito, su entidad lleva 30 años reservando unas 70 sillas en la puerta de la peña, de los cuales Santos ha estado en ellas 22 años como abonado.

Desde la llegada de la Carrera Oficial a candelaria, en los 80, la esquina de La Estrella está abonada para los socios y colaboradores. "Es tradición de la peña tener reservadas las sillas porque cuando empezó a coger la Carrera Oficial por aquí nadie daba un duro por ella. Entonces el Rubio del Aceite compró todas las sillas y se dedicó a venderlas para que se viera que la gente sí se iba a sentar en las sillas. Ellos apostaron por esta Carrera Oficial y sigue funcionando estupendamente", recuerda Manuel.

Vinculada al Carnaval, esta época es un momento de unión  con los amigos  en la peña. "Disfrutamos de las sillas y de la peña podemos tomarnos  algo, comer aquí o entrar al baño para nuestra comodidad. Es un lugar de reunión y de tertulia con todos los amigos entre paso y paso. Además, nosotros nos unimos más, ya que no nos podemos ver mucho durante el año. Nos juntamos  familias y nos ponemos al día de cómo nos van las cosas", asegura Santos.

Unos de los asuntos que se podría mejorar del paso de las hermandades por Candelaria es el orden. Por ello, el presidente de La Estrella demanda que "lo mismo que hay vallas en la calle Ancha, a ver si se pueden colocar aquí para que la gente no se cruce cuando están pasando las cofradías. A veces hay un poco de descontrol y si se llevara a cabo mejoraría esto aún más".

Su momento especial es el Miércoles Santo, el día que sale su Virgen de las Angustias. Más de 20 años saliendo de penitente, hace cinco que no puede acompañarla, pero para Santos se le hace "un nudo en la garganta cuando la veo acercarse.  Es una satisfacción verla en la calle y me emociono mucho.  Me gustaría salir pero la edad no te perdona".

Para Manuel, uno de los atractivos que tiene el enclave donde se sitúa la peña La Estrella es "ver salir los pasos por la calle Santiago a Candelaria, que es bellísimo de ver.  El trabajo y la habilidad de los cargadores es de las estampas más bonitas de la Semana Santa de Cádiz".

La tradición del abono de las sillas, al igual que el amor por la Semana Santa, espera Santos transmitirla que pase de sus hijos a sus nietos. "Por suerte o por desgracia, tengo a dos hijos  trabajando fuera de Cádiz, pero esta tradición la transmito a mi hija y a mi nieto y mi nieta, que están aquí conmigo y espero que sigan con ella. A los pequeños les gusta la Semana Santa y cuando miran al cielo y ven que caen tres o cuatro gotas ya están de mal humor" cuenta.

A pesar de la constante polémica sobre posibles cambios en el recorrido, Manuel opina que "siempre hemos dicho que la Carrera Oficial no la quiten de aquí. Si la quitaran, esto se muere por la costumbre y por los años que llevamos aquí".

Manuel Garrido: "La reserva de Candelaria sigue estando a mi nombre"

Manuel Garrido es conocido en Cádiz por su cargo de hermano mayor en la cofradía del Perdón. Además, en un aspecto más desconocido para el público en general, fue uno de los potenciadores de la ampliación de la Carrera Oficial por la plaza de Candelaria desde 1983, lugar donde tiene su abono ante la puerta de la Casa de Hermandad de Medinaceli. Cerca de 40 años abonado junto a su mujer, su hijo y sus nietos.

De esos inicios, Garrido recuerda que "cuando la Magna en el 82, nos dimos cuenta de que Cádiz necesitaba más sillas, ya que sólo había en Palillero y Ancha. Empezamos a darle vueltas  y tropezábamos porque la calle Santiago era muy estrecha. De hecho, se tuvo que quitar una cornisa para que pudieran pasar los palios. Cuando ya estaba todo preparado, la gente pensaba que esto iba a ser un fracaso. Entonces, el Rubio del Aceite apostó por el paso por Candelaria. Él vendió las sillas desde La Estrella al Medinaceli y yo desde ahí hasta Santo Cristo".

Una costumbre que Garrido sigue manteniendo en la actualidad, ya que "desde ese año sigo encargándome de la reserva de las mismas sillas. En el Consejo, la reserva está hecha a mi nombre con el listado de abonos, yo me encargo de cobrarlos y el Martes Santo siempre hago el ingreso".

Una apuesta que, en su momento, fue arriesgada, ya ha quedado consolidada. "Todos los años lo primero que se venden son las sillas de Candelaria.  La Semana Santa de Cádiz sigue atrayendo a la gente y se puede ver que se han vendido los palcos de la Catedral y las sillas en Compañía y Santiago, cuando antes no habían. Además, se adaptaron los precios para que todos pudieran acceder a las sillas", comenta Garrido.

De Candelaria, Manuel destaca que es "un sitio más íntimo para ver las procesiones. Aquí compartimos todo. Viene uno que te ofrece un caramelo, un dulce y se pasa bien. Nos conocemos todos y es como si fuera una familia".

Voz conocedora de la Madrugada, el hermano mayor del Perdón afirma que "quien se ha cargado la Madrugada en las sillas ha sido Onda Cádiz porque muchos se esperan a ver pasar el Nazareno y luego se marchan a sus casas para verlo por la tele. Yo lo comprendo por las personas mayores porque es mucho más cómodo para ellos".

Manuel Alburquerque: "En la plaza del Palillero nos conocemos todos"

Manuel Alburquerque puede ser uno de las personas que más años lleva abonado a las sillas de la Carrera Oficial. Dueño de una droguería en la calle Bendición de Dios y hermano del Prendimiento, hace 45 años que tiene su asiento, estando desde 1966 en la calle Ancha y pasando en 1981 a la plaza del Palillero. Todo este tiempo lo ha pasado unido a su familia, con sus primos José Muiños y Luis Sales, sus hijos y sus nietos hasta reunir a 22 personas. Tres generaciones de una familia cuyo relevo está asegurado en Lucía, una niña de dos semanas nieta de José.

Como toda la familia reconoce, la Semana Santa es "un momento de reunión de toda la familia, como si fuera Navidad o Año Nuevo". Por su parte, José comenta que "todo esto va pasando de padres a hijos. Yo tengo seis nietos y todos están aquí". 

Manuel reconoce que "ha cambiado en todo la Carrera Oficial", mientras que su primo  Luis  explica que "uno de los cambios fue cuando la tribuna estaba en Ancha, que para pedir la venia para entrar en Carrera Oficial había que ir desde Columela para poder pedirla".

A pesar de la creencia de la pérdida de público, Manuel asegura que "hay mucha más gente viendo las procesiones que antes, sobre todo en las sillas. Ahora, a la gente le gusta más el Palillero que la calle Ancha. La salida de Montañés, es un sitio más recogido y nos conocemos todos".

La reunión de toda la familia es un apoyo para Manuel, ya que se mujer falleció recientemente. "Es  una manera de poder recordarla y mi familia me ha dado fuerza para seguir viniendo a las sillas".

 Por último, Manuel agradece el trato cercano desde la gestión de las sillas, que "siempre me lleva los abonos a la droguería".

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