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El tiempo no resucita

  • El Resucitado salió a la calle pero cuando estaba en la misma puerta de la iglesia de San Antonio empezó a llover y tuvo que verse obligado a entrar y suspender el recorrido

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A José Luis Rodríguez, hermano mayor de Ecce Homo, seguro que la escena de ayer en las puertas de San Antonio era un calco de lo que le ocurrió a él el pasado Martes Santo en San Pablo. El paso de Jesús Resucitado, que procesiona sobre el de Columna, salía a la calle y cuando se disponía a iniciar su camino, empezó a lloviznar, lo que provocó que se suspendiera la salida procesional. Y es que el tiempo ayer tampoco resucitó, pese a que la mañana indicara lo contrario.

La Semana Mayor terminó como ha sido la tónica habitual, con la lluvia aguando las ganas de ver procesiones. Y es que ayer había muchísimo público en las puertas de San Antonio, espectadores con un perfil más familiar y menos cofrade que el habitual en días anteriores.

Desde que el Resucitado sale directamente desde San Antonio para evitar el polémico traslado a la Catedral ha quitado de problemas a la archicofradía de la Columna y Jesús Resucitado, pero también hace que las representaciones de otras cofradías se reduzcan al mínimo. Ayer poco más que Ecce Homo, Humildad y Paciencia, Nazareno de Santa María y Borriquita y alguno más. Niños y adultos con cirios y varios miembros del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, con su presidente Martín José García a la cabeza.

Pese a todo ello, a las cinco y media de la tarde se abrieron las puertas de San Antonio para que la cruz de guía se pusiera en la calle. Pocos minutos después lo hacía el paso a ruedas, que iba con lo mínimo posible en cuanto a flores.

Sagrada Resurrección fue la única marcha que sonó ayer en la plaza de San Antonio interpretada por la agrupación musical de la Santa Cena. La marcha sonó entre el desconcierto con el paso ya a hombros de los cargadores y con la decisión ya tomada de que se iba para dentro. Ni siquiera el paso estuvo levantado hasta que terminó la marcha. Los cargadores salieron decepcionados de debajo del paso e iniciaron de nuevo la maniobra de entrada al templo. Los mismos aplausos que le brindaron cuando salió a la calle el Resucitado, sonaron de nuevo para entrar.

Mientras tanto, el cortejo se desintegró en la misma calle ya que no volvió a entrar en el templo. Cada uno cogió sus varillas y sus insignias y marcharon a sus respectivos destinos. La Semana Santa empezó con malos augurios y terminó peor. El tiempo no resucitó.

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