Más temprano, mismo retraso

  • El adelanto en la entrada en la carrera oficial no evita que las cofradías se recojan más tarde de lo previsto. La Borriquita metió en último paso casi una hora después

Mientras que el magnífico palio en el que lucía su recién estrenada candelería se marchaba hacia Montañés, la hermandad de la Sagrada Cena demostró una vez más que la evolución que ha tenido en los últimos años está siendo muy positiva por muchos motivos, pero entre otros está el número de penitentes y, por otro, el buen gusto con el que que anda el paso.

La espera para completarlo está mereciendo la pena, ya que el paso de la cofradía de Santo Domingo vaticina grandes cosas. Si la bajada de Novena fue excepcional, no lo fue menos la llegada al Palillero con Sagrada Cena y Yo soy el pan de vida. Muy despacio pero sin caer en lo cansino. Muy suave pero con decisión. Muy elegante pero sin mayores alardes. Buen trabajo el de Juan Antonio Gomila.

Las Penas sigue apuntando muy buenas maneras desde el primer penitente hasta el paso de palio. El Cristo fue con un auténtico concierto de marchas detrás, aunque perdió un poco el paso en el repecho del Palillero que no emborronó un recorrido muy digno. Mientras tanto, con la Virgen de la Caridad, El Dulce Nombre y Estrella Sublime sirvieron de banda sonora a un paso que un año más transmitió como sabe hacerlo Manuel Ruiz Gené.

catedral

Que todas las miradas del público presente en la plaza Pío XII apuntaran hacia la calle Compañía fue ayer la principal prueba de que algo era diferente en este punto emblemático de los recorridos procesionales. El primer templo de la ciudad se convirtió en el final de la carrera oficial por primera vez. Repitió La Borriquita como la primera del día, pero su aparición trajo problemas en materia de horarios.

El paso del Cristo llegó a la Catedral con 20 minutos de retraso, lo que aumentó la histórica estampa de salir del primer templo con la noche encima. Tras un cortejo con algunos cortes fruto de los excesivos parones a esa altura de recorrido, el palio de Nuestra Señora del Amparo accedió por la puerta de Arquitecto Acero con el mismo retraso que el misterio. El paso de la Dolorosa entró en la plaza a los sones de Aurora de Santa Marina, a la que le siguió Costalero para subir por Arquitecto Acero. El paso de Jesús de la Paz bajó por la rampa ubicada ante la puerta principal con Al Señor de la Salud, haciendo lo propio el palio con Madre de los Gitanos Coronada.

Humildad y Paciencia se vio afectada por el retraso de La Borrriquita y su cruz de guía se plantó en la puerta de Arquitecto Acero 15 minutos después del horario previsto. La marcha Recuerdos acompañó al paso del Señor en su primeros metros por la plaza.

La Virgen de la Amargura también se hizo de rogar al llegar con 30 minutos de retraso, aunque trató de ganar tiempo avanzando a paso de tambor desde la calle Compañía hasta la Catedral, después de interpretar Macarena la banda del Nazareno de Rota. Al igual que el palio de Nuestra Señora del Amparo, la Dolorosa de Humildad y Paciencia transitó por la plaza Pío XII con Madre de los Gitanos Coronada.

Sin tiempo para el respiro, los primeros nazarenos de la Sagrada Cena apenas guardaban tres o cuatro metros con los últimos músicos del paso de Amargura. Los cofrades de la hermandad de Santo Domingo pusieron todo de su parte para evitar que el retraso generado por la primera corporación del día fuera a más. Con su estilo propio, el misterio superó el duro trance de la cuesta de Arquitecto Acero a los sones de Santa María de la Esperanza, siendo San Román la marcha elegida para descender por la rampa, lo que logró hacer de forma muy acertada.

Una lástima que los nazarenos que aguardaban entre la iglesia de Santiago y Arquitecto Acero para acceder a la Catedral, tuvieran que ver con impotencia como un grupo de niños se dedicaba a jugar con una pelota de papel en mitad del cortejo sin que una pareja de la Policía Local que estaba cerca hiciera algo por evitarlo.

La última cofradía del Domingo de Ramos de 2008 en pasar por la carrera oficial, papel que en esta ocasión correspondió a Las Penas, sufrió en la plaza de Pío XII un frío viento de poniente que restó público de la zona a esa hora de la noche, las diez. Tras un cortejo que aguanta el tirón de la 'crisis del capirote', apareció el paso del Señor, acompañado por los sones de Sol de mi inspiración y Consolación y lágrimas. Llegó a la puerta de Arquitecto Acero con un caminar sufrido por el peso de un paso sin tallar del todo.

El paso de la Virgen de la Caridad apareció cuando el público seguía dejando cada vez más vacíos los palcos. Los que se fueron se perdieron una de las grandes sensaciones de la noche en el punto final de la carrera oficial, cuando los hombres que dirige magistralmente Manuel Ruiz Gené deleitaron con un mecido suave mientras sonaba, cómo no, Madre de los Gitanos Coronada. Gloria bendita para los ojos en un momento en el que ya carecía de importancia cualquier retraso e incluso el cambio de sentido de la carrera oficial.

Las sensaciones en la Catedral fueron positivas, aunque sobró el retraso, los excesivos parones en algunos cortejos -tan dañinos para los nazarenos- y la falta de celo por parte de la Policía Local para evitar que el público transitara a sus anchas entre los penitentes desde la puerta de la Catedral que hay en Arquitecto Acero hasta la fachada de la iglesia de Santiago.

las recogidas

La cofradía de La Borriquita ya iba retrasada casi desde el principio, pero al final metió el paso de palio en la iglesia del Carmen con casi una hora de retraso. La Penas también acusó ser la última y llegó con media hora de retraso a San Lorenzo, mientras que Humildad y Paciencia y la Sagrada Cena quedaron más cerca de cumplir los horarios.

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