Miércoles Santo

Con la mirada puesta en la recta final

  • El tiempo mejoró sensiblemente y las cuatro hermandades pudieron realizar sus estaciones penitenciales con total normalidad · El fútbol no restó público pero sí fue una noche de radios

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Después de dos días de constante incertidumbre a causa de la meteorología, la jornada de ayer resultó más lucida y tranquila aunque las miradas seguían estando pendientes del tiempo. Las previsiones apuntaban a un menor riesgo de precipitaciones, por lo que las salidas procesionales se organizaron con total normalidad, aunque siempre pendientes de los partes meteorológicos. Y de hecho, saltaron algunas alarmas en Santa Cruz mientras salía el cortejo de Las Aguas, cuando el vicehermano mayor anunció que las previsiones habían empeorado, pasando las posibilidades de lluvia de un 20% a un 30%.

Sin embargo, la jornada pudo desarrollarse con normalidad, ya que el cielo volvió a dar una tregua a la Semana Santa gaditana, prácticamente la única que disfrutó de procesiones en la tarde del Martes Santo y que ayer volvió a echarse a la calle para ver a las cuatro cofradías. Lo único que influyó, en cierta manera, en el desarrollo de las procesiones fue el partido de fútbol entre Madrid y Barcelona. A las nueve y media de la noche comenzó la final de la Copa del Rey de fútbol y la pantalla existente en la fachada de un local de la Plaza Mina adquirió gran protagonismo con los "uy" y "árbitro...", mientras pasaban los nazarenos de Las Aguas y Cigarreras, algunos girando la cabeza para conocer el resultado. No descendió de forma significativa la presencia de público a pesar del clásico televisado, aunque los auriculares le ganaron por una vez la partida a los itinerarios.

Mientras tanto, junto a la pantalla había un cartel en la que se pedía que "debido a la Semana Santa" se fuera respetuoso durante la retransmisión de la final y guardaran el máximo silencio posible: "Una imagen vale más que mil palabras y que mil gritos también".

La del Miércoles es una jornada conocida por sus grandes misterios, mejorados todavía más este año con el notable avance en la restauración del paso del Caminito, que luce ya completamente dorado y con las pinturas del canasto igualmente restauradas. Pero también ocurre que la jornada de ayer se desarrolla prácticamente entera por las mismas calles, lo que convierte a Pelota, San Francisco y Nueva en una especie de carrera oficiosa en la que todo tipo de sillas (plegables, de playa, de enea, incluso de salones de casa) ocupan ambos laterales de estas vías, dificultando la visión de las procesiones a un gran número de personas.

Sentencia, Las Aguas, Cigarreras y Caminito confirmaron la buena salud de la que gozan, a juzgar por los nutridos cuerpos de hermanos que desplegaron en sus salidas. Las tres primeras brillaron con sus capas y con las marchas procesionales que acompañaron a sus pasos. Y el contrapunto de la jornada lo puso una sobria hermandad del Caminito que es todo un ejemplo de seriedad y compostura.

De esta corporación resultó llamativo su paso por Manuel Rancés, como hacía antaño; y la jornada se vio también mejorada con el estreno de las nuevas túnicas, antifaces y capas de la totalidad del cortejo de Sentencia. Detalles que hicieron más grande a un Miércoles Santo, jornada en la que la Semana Santa rebasa el ecuador y comienza a mirar ya a la recta final, que volverá a estar marcada por las negativas predicciones meteorológicas para hoy y mañana.

Las Aguas

Desde que se vio obligada a abandonar el Oratorio de San Felipe, la hermandad de Las Aguas tiene su cita cada Miércoles Santo desde la iglesia de Santa Cruz, el templo que acoge su salida aunque su sede sea la iglesia del Pilar, en el colegio San Felipe Neri.

A pesar de los temores por un cielo que por tercer día consecutivo no arrojaba buenas vibraciones, la cofradía fue la primera en poner en la calle su Cruz de Guía, seguida por los pequeños que formaban parte de la sección del San Juan. Este paso desfiló por el Campo del Sur a los sones de Santísimo Cristo de las Tres Caídas, una marcha muy bien interpretada. Pero las miradas en Fray Félix se giraban hacia la puerta del templo, a la espera del Crucificado de un paso conocido vulgarmente como el caballo. Gerardo Navarro, el capataz, realizó la maniobra de salida a la perfección; sus hombres pusieron el resto. Más problemática fue la salida del palio que debido a su anchura golpeó algunas perillas (terminación de los varales) al pasar por el arco de piedra que antecede a la puerta.

En la presidencia iba Óscar González Esparragosa, párroco de la iglesia de San José. Y por detrás, el palio de la Virgen de la Luz, que dio sus primeros mecidos mientras la banda interpretaba Cristo de las Aguas.

Cigarreras

El claustro del convento de Santo Domingo fue el punto de concentración de todos los participantes en el cortejo procesional de la cofradía de Cigarreras, en esta ocasión sin las dudas por efectuar la salida a la hora fijada que ocasionó la inestabilidad del tiempo en la jornada precedente, Martes Santo, y para presenciarla eran también numerosas personas las que se deban cita en los alrededores del santuario de la Patrona, la Virgen del Rosario,

Poco antes de la hora fijada todos los integrantes del cortejo pasaron al interior de la iglesia y a la hora prevista se abrieron las puertas que comunican con el compás para dar paso a la cruz de guía, a la que seguían los penitentes que acompañaban a Jesús de la Salud, cuyo paso dirigía Francisco Martín y acompañaba la agrupación musical Santa Cena, al que precedía el prior del santuario, el dominico Pascual Saturio, y el también dominico gaditano Francisco José Collantes Iglesias, responsable del Colegio Mayor Santa Cruz La Real de Granada.

Otro dominico gaditano, Juan Franco Pérez, destinado en Valencia, y una representación del Colegio de Agentes Comerciales, precedían al paso de palio de la Virgen de la Esperanza, que portaba la cuadrilla de Tomás Martín, aportando el acompañamiento musical la banda de música San José Artesano de San Fernando. También la acompañaban varias secciones de mujeres vistiendo la mantilla española.

Como cada Miércoles Santo, mucho público aguardaba ambos pasos en la calle Plocia, a la altura de la antigua Fábrica de Tabacos, el actual Palacio de Congresos, donde se escucharon las primeras saetas a los titulares de la hermandad

Sentencia

En el interior de la Merced estaban de estreno. Todos los hermanos que procesionaban ayer en Sentencia vestían los nuevos hábitos que sustituían el raso por la tela de sarga. Y mientras aguardaban a que las puertas del templo se abrieran para mostrar las túnicas, antifaces y capas a la ciudad, el director espiritual dirigía la oración previa.

A ambos lados del altar mayor se posaban los pasos de la cofradía con la cera encendida. El Señor de Sentencia lucía la insignia de oro que por la mañana le había entregado la peña Juanito Villar, en un acto en el que intervinieron varios saeteros.

Muchos pequeños formaban parte del cortejo de la cofradía de los estudiantes. Algunos de ellos, con apenas unos años o incluso meses, hacían el inicio del recorrido de la mano o en brazos de sus padres. Dos generaciones de cofrades participando de la hermandad. Presente y futuro cogidos de la mano. También participaron reservistas voluntarios, como ocurrió el Domingo de Ramos en Las Penas; y representaciones de Siete Palabras y del Nazareno. Una veintena de mantillas, el joven torero Fran Gómez, y el exaltador de los diez años que ha cumplido la cuadrilla de cargadores del misterio también formaban parte de la presidencia.

La salida de los dos pasos estuvo algo accidentada. El de misterio -que sale sin respiraderos y sin el remate de la sede de Pilatos, dio algún roce o golpe a la puerta. Y el de palio salió a la calle con una tulipa de uno de los candelabros de guardabrisas rota, lo que obligó a bajar el paso y quitarla nada más salir. Todo eso provocó que la hermandad tardara más de una hora en ponerse al completo en la calle e iniciar su camino a Catedral.

Caminito

El público fue llenando la plaza de Argüelles conforme se acercaban las ocho menos cuarto de la tarde, la hora prevista para que la cofradía del Caminito iniciara su camino hacia la Catedral. En la calle Isabel La Católica, frente a la capilla de la Virgen de las Angustias, se terminaba de montar el paso con la citada imagen, en cuya caracola derecha del frontal se había colocado un lazo negro en recuerdo de los hermanos fallecidos, entre ello el anterior hermano mayor, Pablo Chaves Castaño. Asimismo, en la cercana iglesia del Corpus Christi el director espiritual de la hermandad, Jesús García Cornejo, celebraba la Eucaristía, a la que asistió la concejala Carmen Sánchez, que ostentó la representación municipal en el cortejo.

A la hora prevista el capataz José Luis Pájaro dirigió el paso hasta la confluencia con la plaza de Argúelles y se abrieron las puertas del templo de las concepcionistas franciscanas del que salió el cortejo, al que seguía la presidencia, la capilla musical Nuestras Señora de las Angustias de Sevilla y el paso, al que ordenó la primera levantá Pedro Pablo Chaves León,  tras el cual formaba una nutrida penitencia. La procesiòn enfiló la calle Honduras para entrar en Costa Rica, pasar ante la Residencia de Menores del Rebaño de María, Conde O'Reilly, de nuevo Argüelles y continuar su itinerario por Manuel Rancés, novedoso en su itinerario.

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