Entre lo clásico y lo moderno

  • Los cortejos de Piedad y Ecce–Homo o algunas de las marchas que sonaron anoche se contrarrestaron con el nuevo paso de Columna o los nuevos hábitos de El Caído en un Martes Santo de contrastes

Una noche fría. Así fue el Martes Santo en la plaza del Palillero, donde las bajas temperaturas se unieron a un público que cada vez transmite menos al paso de las cofradías –o las cofradías cada vez transmiten menos al público en este punto del recorrido (solo se aplaudió a Desamparados). Cuando llegó la primera cofradía a Palillero, la entrada era bastante baja, con numerosas sillas y palcos vacíos, algunos de los cuales fueron ambientándose conforme pasaron los minutos y otros que quedarían vacías toda la noche.

La jornada de ayer presentaba en la nómina de hermandades un marcado carácter clasicista, que contrastaba con los estrenos y algunas composiciones musicales que sonaron durante los cuatro recorridos. Por eso, el Martes Santo resultó un día entre lo clásico y lo moderno.

lo clásico

Con algunos minutos de adelanto sobre el horario fijado por el Consejo de Hermandades hizo su entrada en la plaza del Palillero la cofradía de Piedad, que revalidaba en la calle –después de un año sin salir por la amenaza de lluvia de 2007– el característico y destacable sello que ha impuesto su cortejo. Las túnicas, las insignias de la corporación y la representación militar de la presidencia y escoltando ambos pasos contribuían a ello, además de una reliquia del Lignum Crucis que portaba un hermano.

Clásico también fue el cortejo de Ecce–Homo, donde un pequeño acólito de los que acompañaba a la Virgen de las Angustias, el más pequeño de todos, hacía las delicias del personal mientras jugaba con sus compañeros, que son el futuro de esta corporación. El cortejo de Jesús Caído presentaba también la tradicional representación universitaria con los banderines de cada facultad, a la que se sumaba una treintena de policías nacionales que marchaban delante del paso de la Virgen.

lo moderno

En el lado opuesto de la jornada estaba la moderno. Moderno a nivel de estrenos, donde destacaba el paso de Columna o los hábitos del Caído, que se entremezclaban en el cortejo con los actuales, lo cual permitía la comparación entre uno y otro (con clara ventaja para el hábito nuevo).

Moderno también fue el andar de algunas de las cuadrillas, sobre todo la de Ecce–Homo, que a las marchas ya de por sí novedosas de la banda de cornetas y tambores Rosario se unían los movimientos y pasos de la cuadrilla de cargadores, que mantienen la línea que en mayor o menor medida implantaron en este paso de misterio capataces como Daniel Robledo, Ramón Velázquez o Francisco Rodríguez.

la tribuna

La excesivamente amplia tribuna oficial de la plaza del Palillero estaba ocupada ayer apenas cinco personas (aunque tiene cabida para unos quince más). El presidente del Consejo, Miguel García, presidía este palco el día en que su cofradía, Piedad, hacía estación de penitencia en la Catedral esta vez sin García en sus filas. Junto a él estaban el tesorero del Consejo, Gabriel Parodi, el concejal de Fiestas, Vicente Sánchez, el delegado espiritual del Consejo, Aquiles López (que pese a representar a la Iglesia volvió a participar sin la indumentaria sacerdotal) y Miguel Agudo, en representación del Secretariado.

A ellos se sumaron otros concejales, como Evelio Ingunza, Carmen Obregón o la ex edil Rosario Soto, que estuvieron en el palco principal en algunos momentos de la noche.

la música

Es ya una de las notas más destacadas del Martes Santo. La calidad de las formaciones musicales ratificaron que esta jornada es una de las más notables en este sentido. A su paso por Palillero brillaron prácticamente todos los acompañamientos musicales, tanto de Cádiz (la banda de Rosario tras el misterio de Ecce–Homo, Polillas en el Caído o Álvarez Hidalgo en el paso de palio de Piedad, que confirmó su buen momento que la convierten en una de las mejores bandas que tocan en la capital actualmente), como de fuera de Cádiz, como Cigarreras tras el paso de Desamparados o la banda leonesa de la Victoria en el Cristo de Piedad (todo un descubrimiento por parte de la cofradía).

En cuanto al repertorio, el Martes Santo también se balanceó entre lo clásico (en las entradas de los dos pasos de Piedad y en los palios de Ecce–Homo y Columna) y lo moderno (de las marchas interpretadas por Rosario a Ecce–Homo o la agrupación musical Sagrada Cena al misterio de Columna, entre otras composiciones).

sigue el retraso

Nuevamente, el paso de las cofradías por carrera oficial dejó un retraso considerable que roza el ridículo y que resta seriedad a la labor de toma de horas del Consejo de Hermandades.

En el día de ayer, pese a la entrada de Piedad minutos antes de lo previsto, la segunda de las hermandades ya entró con cinco minutos de retraso, que se alargaron hasta los cincuenta minutos cuando pasó por Palillero el palio de Lágrimas de Columna, que cerraba la jornada.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios