Ramón Velázquez Mellado. Hermano mayor de Afligidos y capataz de la Virgen de las Penas

"Recuerdo las caras de satisfacción cuando 'el tanque' apareció en Catedral"

  • El que dirigiera la cuadrilla de Afligidos en 1982 destaca la enorme evolución que ha experimentado "en todo" la Semana Santa y las cofradías en estos treinta años · Donde él más lo nota es en la carga

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Un evento como el que tendrá lugar el sábado marca un antes y un después. Un después que a día de hoy es incierto y un antes que se remonta a tres décadas, cuando se celebró la última procesión magna en la ciudad. Desde entonces, mucho ha llovido a todos los niveles. Y si no, que se lo pregunten a Ramón Velázquez Mellado. En el año 1982 llevaba apenas dos años sacando a la calle el paso de misterio de Afligidos. Hoy, después de un dilatado y de lo más variopinto currículum como capataz tanto en Cádiz como en otras localidades, Velázquez ostentará el Sábado la vara dorada de Afligidos, como hermano mayor que es ahora de esta cofradía. Treinta años del martillo a la vara que repasamos con este ya veterano cofrade.

-En la anterior magna era usted el capataz de Afligidos. Ahora es el hermano mayor. ¿Ha cambiado mucho esto en 30 años?

-Todo. No tiene nada que ver lo de entonces con lo de hoy. La calidad que hay hoy en día en todo: poner una hermandad en la calle, la compostura, la calidad de las cuadrillas, la música... No tiene nada que ver. Yo donde más lo noto es en la carga, que aunque no se ha llegado al cénit ni mucho menos se ha avanzado muchísimo.

-¿Cómo recuerda esa magna de 1982?

-Sobre todo lo que recuerdo fue la preparación psicológica a los chavales. Llevaban dos años saliendo por primera vez debajo de un paso y en su mayoría eran deportistas del pabellón Fernando Portillo. Imagínate mentalizar a 64 personas; recuerdo que cuando salían del paso el Jueves Santo le dábamos la pomada El Tigre en el hombro para que volvieran a cargar en menos de 48 horas... (ríe). De la procesión recuerdo que fuimos a Catedral y tal como llegamos comenzó la magna. Salimos a las tres y cuarto. Y llovió un poco en calle Ancha, la gente se puso algo nerviosa pero se desarrolló todo con total normalidad.

-¿Y cómo se organizó esa procesión? ¿También hubo tantos debates, tantos meses de estudio, preparación y polémicas como ha tenido esta magna?

-No, que va. Carnota dijo que había magna y que teníamos que estar a una hora concreta en Catedral. Yo desde luego no recuerdo tantas reuniones como ahora. También hay que tener en cuenta que este año son 22 pasos. Y que ahora también se le quiere sacar el máximo partido a la procesión. El público tampoco era el mismo; daba igual un retraso, por ejemplo. Ahora no, aunque yo veo muy complicado que se vayan a cumplir los horarios el Sábado Santo.

-¿Y la carga? ¿Planteó tantos problemas entonces?

-Sí, sí. También hubo sus más y sus menos con la carga. No había cargadores suficientes para tantos pasos. Recuerdo la cara de satisfacción que pusieron todos cuando vieron aparecer el tanque de Afligidos por la Catedral, como aliviados viendo que había llegado...

-O sea, que hace treinta años la cosa fue bastante diferente a lo que viviremos este 2012.

-Es que nada tiene que ver. Los mismos pasos, por ejemplo, no tienen nada que ver con los que salieron hace treinta años. Ni siquiera el exorno de los pasos. La evolución en treinta años ha sido grandísima.

-¿Y la evolución de Ramón Velázquez cuál ha sido? ¿Tampoco tiene nada que ver el capataz de entonces con el hermano mayor de ahora?

-Ramón Velázquez también ha cambiado en todo. Entonces me propuse una lucha: dignificar la figura del cargador y profesionalizar su trabajo. Me marqué esa meta y en treinta años creo que se nota el trabajo. Me he volcado con la juventud, han pasado miles de cargadores por mi cuadrilla en estos años que después han formado sus propias cuadrillas. Yo creo que el trabajo se nota.

-¿Con qué momento se queda, con el de entonces o con el que las cofradías viven ahora?

-Hombre, hace treinta años disfruté muchísimo del mundo de las cofradías, igual que años atrás también había disfrutado bastante debajo de los pasos. Son etapas de la vida, cada una con sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero hablando objetivamente, está claro que hoy en día todo lo que gira en torno a las cofradías en Cádiz está mucho mejor preparado, mejor dispuesto y con más sentido que hace treinta años.

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