Noche grande de Vera Cruz y La Soledad

  • Las cofradías del Viernes Santo disfrutaron de una magnífica jornada de tiempo y público en las calles

La jornada que cerró los desfiles procesionales de penitencia, el pasado Viernes Santo, volvió a brindar a las cofradías chiclaneras, como ha sido la nota predominante a lo largo de toda la semana, un día inmejorable tanto en lo climatológico, como en lo que a ambiente se refiere, una tarde noche en la que las calles del centro de la ciudad presentaron un magnífico aspecto como broche a seis jornadas con pleno de desfiles.

Fueron dos las hermandades que realizaron estación de penitencia, Vera Cruz y La Soledad, completando ambas sendos desfiles procesionales caracterizados por el numeroso público asistente y la seriedad y orden de sus cortejos, en la mayor parte del recorrido.

Las claves del día1. estrenosSanto Cristo procesionó con una nueva Cruz en su paso de misterio por el deterioro de la antigua 2. bajo el paso Cargadores isleños portaron este año el paso del Cristo Yacente por las calles de la localidad3. incidente con un petardoLa explosión de un petardo al paso de La Soledad por El Retortillo causó un leve revuelo

La primera en procesionar por las calles del centro, la Hermandad del Santo Cristo, lo hizo desde el primer momento y hasta su recogida con numerosos fieles y un público que abarrotó las calles del itinerario, algo que ya se podía prever desde que a las 18:45 horas de la tarde se abrieran las puertas de la pequeña capilla al inicio de la carretera de Fuente Amarga y el dorado paso de Vera Cruz se reencontrara con la muchedumbre que cada año abarrota su plaza para acompañar a la corporación verdinegra tanto en los primeros como en los compases finales de su procesionar.

Un cortejo que cada año luce más cuidado y ordenado y un misterio que en esta ocasión estrenaba la Cruz en la que procesiona la antiquísima y popular imagen del Santo Cristo fueron algunas de las notas destacables de una estación de penitencia que volvió a cumplir con los horarios en la mayor parte del itinerario.

Por su parte, la segunda de las cofradías de la noche del Viernes Santo, el Santo Entierro y la Soledad, puso un año más la solemnidad y el luto en las calles de la ciudad, abarrotadas también para recibir al Cristo Yacente, en esta ocasión con la peculiaridad de ser portado por la asociación de cargadores de San Fernando, Los de Siempre.

Tras el sobrio paso del Santo Entierro, La Soledad volvió a lucir un Viernes Santo más desde su barrio, portada por segundo año consecutiva por la joven cuadrilla de costaleros de la cofradía dirigida por el capataz, Israel Jiménez.

También especialmente destacada fue la asistencia de público este año para presenciar el discurrir del cortejo de la cofradía de La Soledad, una corporación en la que volvió a procesionar una amplia representación de la Corporación municipal, con el alcalde, José María Román, a la cabeza, de las fuerzas y cuerpos de seguridad de la localidad y del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, con los hermanos mayores de las corporaciones de penitencia y de gloria.

Como único incidente a destacar durante la jornada final de los desfiles en lo que a hermandades de penitencia se refiere, cabe resaltar la explosión de un petardo al paso de La Soledad por El Retortillo, un hecho que debido al fuerte estruendo y al destello provocado en la noche causó un pequeño revuelo entre el público y en el cortejo, aunque sin provocar incidentes más allá del asombro y de la pasajera preocupación. Afortunadamente, no hubo que lamentar debido a este suceso carreras ni consecuencias de otro tipo.

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