Martes santo

Martes Santo pasado por agua

  • El mal tiempo impide la salida de Ecce-Homo, que regresa al templo después de que su paso de misterio hubiera cruzado la puerta de San Pablo · Las demás cofradías sí procesionan, pero alterando sus horarios

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¿Qué hace una hermandad cuando los partes dan cierto riesgo de lluvia que disminuiría conforme avanza la tarde? Desgraciadamente, las cofradías no disponen de un manual de instrucciones para actuar en situaciones tan complicadas como las que se dieron ayer. Y eso se notó. La mañana se torció lluviosa, como se preveía desde hace días, y todo hacía indicar que el Martes Santo tendría que esperar al año próximo para ver cofradías en la calle. Pero la sucesión de acontecimientos fue totalmente distinta.

Al parecer, los partes daban cierta estabilidad para la jornada vespertina y eso hizo a las cofradías del día a apostar por realizar la salida procesional. Así, en una reunión que mantuvieron con el Consejo de Hermandades desde las dos y media hasta las cuatro de la tarde, se anunció en un principio el retraso en media hora de la salida de las cinco corporaciones. Y después se concretó mejor la información al respecto: El Caído retrasaría una hora y cuarto una salida, que se produciría a la misma hora que la de Ecce-Homo (seis de la tarde); Piedad lo haría quince minutos más tarde y Columna saldría a las seis y media, siendo la última en hacerlo Sanidad a las siete y cuarto.

Pero los acontecimientos después de la reunión fueron otros. El tiempo seguía sin mejorar y unas leves precipitaciones se entremezclaban con algunos rayos de sol mientras en el interior de las iglesias se disponían los cortejos procesionales y se reunían las juntas de gobierno.

En la jornada de ayer se daban una serie de circunstancias especiales que quizá marcaron el devenir de los acontecimientos. Y es que era el primer Martes Santo con cinco cofradías en la calle; la primera salida procesional en esa tarde de la cofradía de Sanidad; la última estación penitencial de Pedro Pablo Reynoso y de José Luis Rodríguez como hermanos mayores del Caído y de Ecce-Homo; y la primera de las juntas de gobierno de Piedad y Columna. En fin, todo un cúmulo de circunstancias especiales que muchos piensan que pudieron influir a la hora de tomar las decisiones.

A las seis menos veinte de la tarde, en San Pablo se anunció que la cofradía saldría a la calle. Y a las seis menos cinco de la tarde lo hizo El Caído en San Francisco. Estas dos eran las primeras en procesionar, pero corrieron suertes bien distintas. A la hora en que anunciaban la salida procesional, una fina lluvia que se volvió más intensa caía en la ciudad. Y eso obligó a Ecce-Homo a regresar al templo cuando el paso de misterio ya había salido, diciendo adiós al Martes Santo, mientras que en el Caído decidieron continuar el recorrido, a pesar de la lluvia.

En Santiago, por su parte, las cosas estaban claras desde el principio. La junta tenía claro que quería hacer la estación de penitencia, a pesar de que los partes no daban cierta tranquilidad hasta las ocho de la tarde. A la hora de la salida (seis y cuarto) la lluvia impidió que el cortejo avanzara; pero una vez cesaron las gotas de agua, el cortejo se echó a la calle y completó su recorrido.

Columna y Sanidad fueron las últimas en decidir si finalmente realizaban o no su estación de penitencia. Y a las siete menos cinco de la tarde, la junta de la corporación de San Antonio decidía abrir las puertas del templo y comenzar el recorrido procesional. Para ello, nada más salir el paso de misterio a la calle las tres imágenes (el Señor atado a la columna y los dos sayones) fueron tapadas por los capotes que en su día confeccionó la hermandad de Afligidos para las imágenes de su paso. Por su parte, a las siete anunciaba el hermano mayor de Sanidad, Ildefonso Herrera, que la hermandad haría estación a partir de las ocho menos cuarto de la tarde.

Las dudas quedaban así disueltas. El Martes Santo no podría contar con cinco cofradías; pero las malas previsiones meteorológicas no consiguieron romper la jornada al completo. Salvo Ecce-Homo, las otras cuatro corporaciones sí completaron sus recorridos procesionales. Eso sí, la variedad de horarios y los cambios de decisiones de las juntas de gobierno -además de la posibilidad de que en cualquier momento lloviera- provocó un descenso de público en las calles con respecto a lo visto en las dos jornadas anteriores.

La previsión de hoy

A priori, esta sucesión de reuniones, decisiones, salidas y recogidas no debería producirse en el día de hoy. Y es que las predicciones meteorológicas apenas apuntan a la posibilidad de lluvia en la jornada del Miércoles Santo, según las páginas consultadas en la noche de ayer. Así, en teoría las cuatro cofradías realizarán con normalidad sus estaciones, después de dos jornadas de constantes indecisiones y dudas respecto a las salidas procesionales.

Eso sí, los partes vuelven a empeorar de cara al Jueves Santo. Para ese día, la Agencia Estatal de Meteorología anuncia un 100% de posibilidad de que llueva en la ciudad.

Piedad

Con la decisión tomada desde primera hora de la tarde de retrasar la salida treinta minutos, desde las cinco menos cuarto se podía ver en los alrededores de Santiago a los penitentes de Piedad esperando para acceder al templo. En los hermanos aparecían ciertos nervios ante la tranquilidad que mostró en todo momento la junta, a pesar de que los partes indicaban riesgo de lluvia hasta las ocho. De hecho, una vez abiertas las puertas a las seis y cuarto, la cofradía aguardó ante la fina lluvia que caía.

El marcado carácter militar de la hermandad se mantiene año tras año, estando presentes ayer mandos de Artillería de Campaña y escoltando a los titulares una escuadra de gastadores.

En el paso del crucificado destacó un original exorno floral compuesto por rosas, lirios y cardos borriqueros. Tras superar los cargadores la maniobra de salida, la banda de música Maestro Dueñas realizó un toque de oración por los caídos y acompañó hasta la entrada en la Santa Iglesia Catedral a los sones de la marcha Piedad, de López Juarranz. A las siete de la tarde, el palio ya estaba en la calle. Con su característico andar pausado y un repertorio de marchas sobrias, María Santísima de las Lágrimas tomaba camino de la Catedral con Virgen del Valle.

Caído

En la iglesia de San Francisco, con una eucaristía concelebrada por los sacerdotes marianistas Luis Castro, Ignacio Sánchez y Rafael Iglesias, comenzó la cofradía de Jesús Caído los preparativos para su estación de penitencia, después de una mañana de nervios por la inestabilidad del tiempo, en la que una representación del Rectorado de la UCA entregó el bastón de rector a la imagen titular.

Al término de la celebración, el hermano mayor Pedro Pablo Reynoso, que cesa en el cargo tras ochos años al frente de la cofradía, se dirigió a todos los hermanos, entre ellos uno de los fundadores, Enrique García de Movellán, para despedirse visiblemente emocionado, agradeciendo el apoyo recibido durante todo ese tiempo por parte de su familia y de su junta de gobierno.

Bajo una fina lluvia, el paso con la imagen de Jesús Caído, dirigido por Mauricio García y acompañado por la agrupación musical Virgen de la Oliva de Vejer, fue el primero en salir a la calle por la puerta que comunica con la plaza Cristo de la Vera-Cruz, formando parte de la presidencia representaciones del Ayuntamiento gaditano, la Universidad de Cádiz, la cofradía del Carmen y la AMPA del colegio marianista San Felipe Neri.

Luego lo hizo el de la Virgen de los Desamparados, dirigido por Juan de Dios Baro, cuya imagen restaurada por Francisco Arquillo estrenaba toca sobremanto, con el acompañamiento musical de la banda de música Maestro Enrique Montero de Chiclana. Ambos iban escoltados por alumnos de la Academia de Policía de Ávila.

Sanidad

Día de alegría y austeridad en la iglesia de Santa Cruz. Alegría por el cambio de día de la cofradía de Sanidad, que se estrenaba en el Martes Santo, y austeridad por el carácter propio de la hermandad. "Que la luz del día no cambie la sobriedad de la cofradía en la calle" se le recordaba a los hermanos antes de la estación de penitencia. A esto se unió la satisfacción de la junta de gobierno al salir con el mayor cortejo de su historia, habiendo repartido 162 hábitos.

La luz apareció a tiempo para ver a Jesús del Mayor Dolor y a la Virgen de la Salud por la plaza del Fray Félix, una estampa hasta ahora inédita en la Semana Santa. Ante unos partes que pronosticaban malos augurios, a las 19:45 se plantaba la cruz de guía en la puerta de la Catedral  vieja.

Fue un día de estrenos para esta hermandad de negro. Además del cambio al Martes Santo, el Señor del Mayor Dolor lucía ayer por primera vez una túnica bordada en hilo de oro por Alberto Florido y Ana María Selvático y donada por varios hermanos. 

El paso de misterio, a las órdenes de Gerardo Navarro, buscaba la puerta de Santa Cruz con andar pausado y sobrio, a los sones de la marcha Mayor Dolor de María, dedicada a la hermandad y compuesta por José Manuel García Pulido.

La emoción hizo acto de  presencia en la primera levantá del palio. El periodista de Canal Sur y último pregonero de Nuestra Señora de la Salud, Juan Manzorro, dio el primer golpe de martillo y las primeras indicaciones a la cuadrilla que dirige Andrés Cano. "Quiero compartir mi alegría con vosotros y espero que la estación de penitencia sea todo un éxito. Para mí es un momento histórico junto al pregón de la Salud, pero el mejor pregón lo daréis vosotros en la calle", dijo Manzorro.

Los sones de Sanidad, también de García Pulido, fueron los primeros en sonar tras el palio. Las nubes se marcharon y dieron paso a una luz desconocida para Sanidad. Un regalo del cielo para no deslucir su bienvenida al Martes Santo.

Ecce-Homo

En una cofradía puede haber distintas tendencias, diferencia de opiniones o incluso desencuentros entre sus miembros. Pero el día de salida es el día de salida. Y a todos les toca acompañar de una u otra forma a sus titulares. Eso es lo que se vive cada Martes Santo en el interior de San Pablo. Hermanos de toda la vida, aquellos que ya no pueden procesionar por distintos motivos, nuevas generaciones de cofrades... todos se dan cita en el pequeño templo para vivir los momentos previos a la salida. Allí estaban Isidro Sánchez, Francisco Arenas, Melchor Mateo o José Manuel Suárez, entre otros de los más veteranos del censo.

En el día de ayer, ese reencuentro estuvo marcado por la incertidumbre sobre la salida. Y los aplausos que acompañaron a las palabras del hermano mayor anunciando la salida se tornaron en lágrimas cuando minutos después el cortejo que acompañaba al paso de misterio regresaban tras el amago de salida. Un inoportuno chaparrón justo en el momento en que salía el paso de misterio hizo a la junta decidir dar media vuelta. "No se están cumpliendo las previsiones y no nos podemos arriesgar", comentó el hermano mayor, José Luis Rodríguez.

Columna

En la parroquia de San Antonio los cofrades de Columna vivieron con la misma inquietud que en los otros templos los momentos previos a la salida. La junta de gobierno decidió a las seis y cuarto de la tarde comenzar a formar la procesión, situando en la puerta la cruz de guía y en la nave central las primeras secciones de penitentes, portando cera de color azul; pero la apertura de la puerta se retrasó otros quince minutos porque continuaba lloviendo fuera.

Desde el coro Juan Antonio Verdía cantó una saeta mientras que los cargadores del paso de misterio, en cuya presidencia estaban representadas las cofradías de Humildad y Nazareno, realizaban la maniobra de salida. El antiguo hermano mayor, Francisco Ladera, fue testigo de la operación.

Luego salía el palio con la imagen de la Virgen de las Lágrimas, cuyos penitentes portaban cera de color blanco.

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