Dolorosas que aguardan la llegada de su día grande

  • Las cofradías de La Cena y el Despojado son las únicas en las que todavía no procesionan las advocaciones marianas, que van adquiriendo devoción en los cultos internos a la espera de contar con nuevos pasos

Hay dos Dolorosas en la Semana Santa de Cádiz que viven con cierta soledad el día grande de las hermandades de las que son titulares. Son los casos de María Santísima Reina de Todos los Santos y María Santísima de la Concepción, advocaciones marianas de las cofradías de la Sagrada Cena y el Despojado, respectivamente. Han sido las últimas Dolorosas en unirse a la nómina de la Semana Santa de Cádiz, aunque hoy se quedarán en los templos sin poder acompañar a su Hijo.

El crecimiento de las cofradías gaditanas está especialmente representado en la Sagrada Cena y el Despojado. La primera, por la apuesta decidida que hizo hace 30 meses para, después de 44 años, poner al culto a una Virgen de su propiedad. La segunda, por seguir con paso firme dando forma a una corporación que hoy cumple su tercera salida procesional y que desde el pasado mes de diciembre ya cuenta con su titular mariana.

José María Caro es el mayordomo de la Sagrada Cena, una voz autorizada dentro de una hermandad cuyo crecimiento está resultando espectacular en los últimos años. En el mandato de la actual junta de gobierno, que concluye en el último trimestre de 2012, no se contempla disponer del paso de palio para María Santísima Reina de Todos los Santos. “No hay planteado nada. Es verdad que se compraron unos varales a la cofradía de la Oración en el Huerto, pero porque era una buena oportunidad. Pero no hay ningún plazo”, asevera Caro.

En el caso de que se optara por salir con otro paso más, el mayordomo de la corporación no ve problemas en el número de penitentes que procesionan. “Este año vamos con ciento noventa nazarenos. Nos gustaría pasar de los doscientos con vistas a salir con dos pasos”, explica.

Y en La Cena no habrá sentimiento de pena cuando esta tarde salga el misterio de la Eucaristía desde Santo Domingo porque, según apunta Caro, “nos hemos llevado cuarenta y cuatro años sin la Virgen”. “Es una alegría tenerla en la iglesia aunque no salga”, añadiendo que después de dos años y medio puesta al culto “la devoción va por buen camino porque los hermanos y los fieles han recibido a la Virgen con mucho cariño”.

En el barrio de San José, en la iglesia de María Auxiliadora, la hermandad de Jesús del Amor Despojado de sus Vestiduras realiza hoy su tercera salida procesional, la primera con la Virgen de la Concepción puesta al culto. Luis Rivero, el hermano mayor, aclara que “no hay plazos porque existen muchos objetivos por delante”. “El primer deseo era que la Virgen fuera bendecida y puesta al culto. Para pensar en que procesione el principal problema es el económico”, agregando que la espera no se produce “para que la imagen gane devoción”. “Hay que ir trabajando poco a poco”. Y tampoco habrá sentimiento de pena cuando a las dos de la tarde el Señor del Amor abandone el colegio: “La Virgen está en casa y eso es una gran alegría. Nos gustaría que procesionaran los dos, pero de momento toca esperar”.

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