campaña 'comparte lo que importa'

El testimonio solidario de Manos Unidas

  • En 1992, el docente Aleix Vilalta cambió sus vacaciones por una experiencia misionera a la que quedó enganchado

  • Su experiencia ha dado forma a la campaña de Manos Unidas en estos días

Aleix Vilalta, fotografiado en el centro de congresos de San Fernando. Aleix Vilalta, fotografiado en el centro de congresos de San Fernando.

Aleix Vilalta, fotografiado en el centro de congresos de San Fernando. / román ríos

Se llama Aleix Vilalta y durante 40 años ha ejercido la docencia como profesor en los ciclos formativos de electrónica industrial de colegio La Salle de Mollerusa (Lleida). Casi de casualidad, hace 25 años, de la mano de la ONG lasaliana Proyde (Progreso y Desarrollo), cambió sus vacaciones de verano habituales por una experiencia bien distinta: las misiones. Estuvo en África, en Togo, donde pasó las semanas de agosto dando clases de informática a alumnos de Bachillerato que al curso siguiente se disponían a ir a la Universidad. Aquello no solo le marcó, sino que también le enganchó. Tanto que no ha dejado de hacerlo desde entonces. Incluso, cuando llegaba de uno de estos viajes a finales de agosto empezaba enseguida a planificar el siguiente, a organizar el envío de contenedores, a contactar cada fin de semana por radio con los sacerdotes que estaban allí... "Son vacaciones para el espíritu", advierte plenamente satisfecho al hacer hincapié en lo enriquecedores que han resultado estos veranos y estos contactos con países "que no son como el nuestro".

Durante los últimos días ha pasado por las aulas de algunos colegios e institutos de San Fernando para contar a los más jóvenes estas experiencias. Y el viernes participó también en un acto que se desarrolló en las instalaciones municipales del centro de congresos por Manos Unidas y su campaña número 59, que el próximo domingo celebrará su jornada nacional. Aleix Vilalta ha sido esta vez el encargado de dar forma a ese testimonio vivo, invitado por Manos Unidas para mostrar a los demás esa realidad de otros países y también cómo se ponen en práctica esos proyectos de desarrollo que desde aquí se planifican y para los que se pide siempre colaboración económica.

Vilalta ha formado a mujeres de Madagascar en la instalación de placas solares

Togo, Benin, Madagascar, Tailandia... Son algunos de los lugares en los que este docente, ya jubilado, ha pasado esos veranos tan particulares. Ha ayudado dando clases de informática, prácticas de física, ha colaborado con la construcción de colegios financiados por Manos Unidas ... "Ellos colaboran en esos proyectos, trabajan en ellos, de alguna forma los hacen suyos", explica.

Para Manos Unidas su testimonio es siempre fundamental. Pero especialmente en este caso. Porque Aleix Vilalta, dada su formación, ha trabajado en proyectos que encajan perfectamente con los objetivos de esta ONG católica. Por ejemplo, cuando colaboró en la instalación de un sistema de placas solares en un dispensario. Era una cuestión vital para garantizar la conservación de las vacunas, pero en la faena participó también un grupo de jóvenes que aprendió a instalar placas solares. "Luego se dedicaron a eso y les va bastante bien", afirma. Hace dos años se repitió la experiencia en una población de Madagascar, pero en esta ocasión formó a una veintena de mujeres en la instalación de placas solares. "Estaban ilusionadísimas", recuerda. "Es, precisamene, el propósito de Manos Unidas, impulsar proyectos de desarrollo", apostilla Sebastián Fernández, responsable provincial de esta ONG.

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