Los saharauis regresan a sus campamentos

  • Después de dos meses en la ciudad, las familias isleñas despiden al último grupo de niños que vuelven a su país de origen

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"Lo que más le divierte es bañarse en la playa", aseguran la mayoría de familias isleñas que este verano acogen en sus casas a los jóvenes saharauis del proyecto Vacaciones en paz, coordinado por la asociación de Amigos del Pueblo Saharaui (Amisafe). A finales de junio una treintena de niños llegaban a la ciudad con la ilusión de conocer o reencontrarse con su hogar de adopción. Ahora, dos meses después de su llegada, inician el viaje de vuelta a los campos de refugiados. Un primer grupo ya abandonó la ciudad el domingo y la otra mitad lo hizo en la tarde de ayer.

Carmen Castilla tiene dos hijos de 9 y 11 años. Aún así éste es el tercer año que cuenta con la compañía de Aisha. Todo comenzó cuando la prima de Carmen, que trabaja como secretaria en Amisafe, le comento la posibilidad de acoger a la niña. "El primer año que llegó a la ciudad estuvo con otra familia y al año siguiente rechazaron volver a quedarse con ella, así que yo acepté encantada ", asegura Carmen. Se le ilumina la cara cada vez que habla de la pequeña de 8 años, "ella y yo tenemos una relación muy especial, le encanta estar aquí y en solo dos meses ha cogido seis kilos". Tan especial que intentará que en un futuro la niña pueda vivir para siempre con ella y su familia.

A falta de pocos minutos para que los niños partan rumbo a Alcalá, donde son recogidos para trasladarlos al aeropuerto de Málaga, el pequeño Suleima, de 8 años de edad, juega traviesamente con los demás niños de la asociación mientras su madre de acogida, Laura Luna, le mira consciente de que quedan pocos minutos para separarse de él. Ella es primeriza y después de la experiencia asegura que volverá a repetir. Si le preguntan por las aficiones del pequeño comenta entre risas que "le encanta escuchar música y que la sandía es su debilidad". El presidente de la asociación, Manolo García, es compañero de trabajo de Laura y gracias a él conoció a Suleima. "El niño tiene que someterse a una operación y seguramente, si no se le puede realizar durante los meses de verano, se quedará con nosotros el tiempo necesario para su rehabilitación".

Matu tiene 15 años y después de seis años viniendo a la ciudad es el primer verano que es ella la que se despide de los demás niños. Aunque ahora tiene una familia que la cuida, recuerda con tristeza el primero de sus seis veranos en la ciudad. "Mi madre falleció y mi abuela era la que se ocupaba de mis tres hermanos y de mí. La primera vez que llegué aquí todo me resultaba extraño, no hacía otra cosa que llorar, no comprendía por qué aquí todo el mundo era blanco", asegura la joven saharaui. Gracias a esa experiencia conoció a una familia estupenda, que después de seis veranos acogiendo a la niña han conseguido que Matu sea legalmente su hija. "Mis padres me quieren mucho y tengo un hermano de 25 años y una hermana de 20, con los que me llevo genial".

Para muchos la despedida de ayer no fue más que un hasta pronto ya que en febrero Amisafe organizará un viaje para las familias que deseen visitar a los niños.

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