Testimonios

Cuando quisimos ser Camarón

  • Más, o menos, seguidores de su estilo; más, o menos, enraizados con el flamenco, algunos artistas de generaciones posteriores a Camarón hablan de la influencia del genio

"... Y cuando salía en los canales que había entonces, la 1, la 2 y Canal Sur, los chavales estábamos pendiente de cómo se había peinado, de si se había puesto botas o zapatos, de la camisa que llevaba... Y nos íbamos, como locos, a buscar una igual" (Pedro El Granaíno)

Cuando José Monje Cruz murió el cantaor gaditano José Anillo tenía 14 años, las paredes de su habitación prácticamente tapizadas con la figura de su ídolo, y once kilos más que en las tres semanas posteriores al 2 de julio de 1992. La onubense Rocío Márquez no puede separar su infancia de una banda sonora muy concreta, la de los discos aquellos de El Camarón de la Isla con la colaboración de Paco de Lucía, que le ponía su vecino Rafa y que inspirarían para siempre sus ansias de conocimiento. Jesús Castilla se lo cruzó en más de una ocasión en la Isla que compartían pero nunca se atrevió ni a mirarlo a los ojos, de purito respeto, aunque su padre Manuel fuera uno de los amigos de la calle Carmen, compañero de los primeros juegos de la estrella, amigos de cuando chinorris. Pedro el Granaíno desde el Polígono de Cartuja soñaba, como todos los chicos del barrio granadino, con ser como él. El gitano rubio, magnético, guapo, ¿por qué no decirlo?, y con unas dotes cantaoras envidiables, un metrónomo en la garganta, una espina con el dolor del mundo que conmovería a generaciones. "El efecto Camarón" lo llama el maestro Manolo Sanlúcar que pide que el lector salve la exageración cuando considera que "con Camarón ganamos un genio pero perdimos parte de la riqueza de la variedad de una cultura". Porque el icono de San Fernando fue un referente "tan inigualable" en la historia del flamenco, fue tal "el impacto que causó" su imagen y sus dotes como intérprete, que "su personalidad arrastró al resto a su terreno". Una generalización, puntualiza, a tenor de cómo el tiempo ha demostrado que cada cual ha tomado su camino, pero que encierra la clave de que 25 años después de su muerte podamos rastrear las huellas de Camarón en artistas más o menos apegados a su estilo e, incluso, más o menos apegados al flamenco.

Sus giros, su impronta incluso, su metal, han pervivido al tiempo creando una auténtica escuela. Su paisano Jesús Castilla, el sevillano Rubio de Pruna o Pedro Heredia, Pedro el Granaíno, son algunos de esos artistas en los que los aires de José, esa pena de desfiladero en sus mimbres, siguen vivos. "Si no hay duda de que Rafael Nadal Parera es el mejor deportista español de todos los tiempos, para mí Camarón es el mejor artista de cualquier género musical", dice el cantaor granadino, y forofo confeso de los deportes. Camaronero "hasta la médula", que "no hay un día" que no se suba al escenario sin recordarlo, Pedro no se arruga al confesar que "Camarón ha sido para mí todo" y que "gracias a Camarón empecé a sentir lo que es el flamenco".

Una huella estilística que engancha y sobrevive a generaciones que, quizás, nada saben, afortunadamente, del porqué a veces se canta por no llorar. Cuatro niños tiene Pedro el Granaíno y a todos les pone "los grandes: Caracol, Pastora Pavón... Pero Camarón, ése es el que les mueve".

Una marca de agua, un rayo que no cesa, que atravesó irremediablemente a su paisano Jesús Castilla, tímido como el genio y con la media luna y la estrella de seis puntas luciendo en el arco de la misma mano que llevaba tatuada su referente. "Fue el primer cantaor que escuché por mediación de mi padre, amigo suyo de la infancia, y siempre me ponía las cintas de casetes... Qué te voy a decir, para mí Camarón ha tenido todo que ver en mi manera de entender el cante, tanto a la hora de coger su estilo como de motivarme para cantar e ir puliéndome estudiando, porque era un gran estudioso".

En un lugar más escondido, "en la cadera para que no me lo viera mi madre", el gaditano José Anillo también se señala como ferviente seguidor del dios gitano. "Uy en mi casa era Camarón las 24 horas, sobre todo, por mi hermano", confirma la cantaora Encarna Anillo que junto con José tuvieron "la suerte" de conocer a Camarón "de cerca" durante el acto de colocación de la primera piedra de la peña de la que es titular en San Fernando. De hecho, en la escena de la entidad se pudo cumplir "el gran sueño" de Anillo, cantar con Camarón, aunque, finalmente, quedó para la historia sólo en papel. "En el cartel de la Velada de la peña Camarón de 1992, la que estaba dedicada al torero Curro Romero, estamos anunciados para cantar el día 5 de julio. Imagínate cómo estaba yo, poder cantar el mismo día del que había sido mi ídolo... Esa velada, que se iba a celebrar del 3 al 5 de julio, obviamente se suspendió pues Camarón moriría el día antes... Si entras en la peña fíjate en el cartel amarillo que está en la entrada, ése es, aunque mi apellido aparezca con h", ríe el artista nacido a finales de los setenta.

"... Tu cante puede ir por otro lado porque tus recursos sean otros pero él inspiró a mi generación y nos inoculó el veneno del flamenco" (Rocío Márquez)

De los setenta y de los ochenta. Los jóvenes aficionados nacidos en esas dos décadas quedarían noqueados por La leyenda del tiempo, Soy gitano, Potro de rabia y miel pero, en buena parte de los casos, estos discos se convertirían en pasadizos temporales para emprender un viaje al pasado, para caminar hacia atrás y preocuparse por conocer con mayor profundidad al Camarón de la primera etapa, la gloriosa época con Paco de Lucía de la que, curiosamente, nos hablan todos estos artistas que no dejan de admirar "el profundo conocimiento" de los estilos flamencos que poseía Camarón, "uno de los grandes aficionados de la historia", tal y como destacan tanto el gaditano David Palomar como la onubense Rocío Márquez.

Ambos artistas, junto con el propio Anillo o el jerezano David Carpio, entre otros muchos, no dejan de destacar la influencia "definitiva" que supuso tanto para su generación como a nivel personal la obra de Camarón aunque sus estilos propios no se asemejen al del genio.

Si Márquez, una delicada alquimista en busca del equilibrio entre tradición e innovación, se encomienda a la santísima trinidad rupturista ("Marchena, Morente y Camarón", reza) en su búsqueda de "fuente de inspiración total" y se confiesa sorprendida por la capacidad del de La Isla de aunar con naturalidad "el conocimiento tremendísimo de la tradición y el riesgo", Palomar reconoce que Camarón "fue la chispa que encendió la llama del cante" en él, aunque su camino luego haya transitado por otros estilos ya que piensa "que ni tengo una voz que se asemeje a la suya y, además, me parece torpe querer imitarlo porque con su personalidad, magisterio y dotes sobrenaturales para la interpretación sólo habrá uno, Camarón", decide el gaditano que también estudia a otros maestros, "cosa que también ha sido influencia de Camarón que fue uno de los grandísimos aficionados al cante". Así lo corrobora también David Carpio, seguidor nato de Juan Valencia Carpio ( Juanito Mojama) "del que Camarón también era un fiel admirador y, de hecho, en su cante se refleja mucho su estilo", asegura. "Que no piense la gente que Camarón no estudiaba a los viajes o los antiguos, todo lo contrario, por eso digo y diré, que fue un gran revolucionario del cante flamenco, nos abrió muchas puertas y musicalmente hablando nos hizo darnos cuenta de que todo no era sota, caballo y rey", valora el artista que, al igual que Márquez o Palomar, reconocen "honestamente" que en sus carreras personales no se han mimetizado con el estilo camaronero.

"...Nos dio libertad, así de simple" (Tomasito)

Camarón también vive en el extrarradio del flamenco, en los barrios arrabaleros donde los chavales cambian como cromos sus pieles superpuestas, rockeras y jondas, divirtiéndose al ritmo que impone el duende o el flow, donde cuentan y se cuentan eligiendo sus propios verbos y acentos. Sin límite. Allá afuera, también vive Camarón.

"De hecho te diría que muchos de nosotros no existiríamos sin él, sin su legado, no tanto por una influencia directa, al menos en mí no, pero sí como una inspiración enorme", Tomasito, el Niño Robot, el bailaor break, el multiproyeto, el azalvajao, lo recuerda. "Para mí José Monje Camarón fue la entrada al flamenco y a la música en general. Ha sido la banda sonora de mi vida. Cuando cantaba me traspasaba y lo sigue haciendo. Era un genio musical y tenía una personalidad única. Siempre vuelvo a poner sus discos y cada vez me doy más cuenta de lo grande que era", Juanito Makandé, el que exorciza a sus Pájaros negros, el del venenoso poder de la Estricnina, no ceja tampoco en su empeño de revivirlo desde dentro para rasgarse con otros ritmos hacia afuera. "...Y esa es una de las mejores enseñanzas que yo saco en claro del genio, el don al servicio de una idea de vida y respeto por el flamenco y mucho estudio y mucha inquietud por formarse para expresar el arte de uno", Miguel Ángel Márquez, de ese feliz proyecto que nos asombra día a día llamado a Antílopez, lo estudia como "asignatura obligatoria".

Si no fuera así, no destacaría "especialmente" el compositor (una de esas plumas personales que podría aportar la actualidad que piden a gritos hoy las letras flamencas) "eso que hacía Camarón de cogerse el coche y plantarse en donde fuera, como cuando vino a Huelva (leyenda que aún se cuenta por los pueblos) a estudiar los tipos de fandangos, el soniquete, la música y el timbre propio de la zona, aunque ya después le diera su toque; y es de admirar que lo hiciera con músicas y letras, porque se juntaba con poetas de barrio, gente que decía cosas muy bien dichas y muy bonito, en un lenguaje muy flamenco y muy nuestro... Eso a día de hoy es muy difícil que lo haga un flamenco".

"... Hasta ahora no hay otro referente público gitano para los chavales que supere a Camarón y, en parte, es triste " (Isaki Lacuesta)

Camarón vive en el extrarradio del flamenco, hemos dicho, pero también en el resto de barriadas que componen el arte. Camarón vive en la Pistola y (el) cuchillo de Montero Glez, que escribe con la cadencia de un quejío esta novela de 2010; vive en los retratos de Pepe Lamarca y Alberto García-Alix, que le sacaron el alma a través de sus objetivos en los días de miel y de hiel; vive en uno de los Doce cuentos ejemplares de Torrente Malvido, donde el hijo de Torrente Ballester traslada al papel su antológica juerga de varios días con Camarón y Rancapino; el icono vive también en la historieta que el alicantino Kenny Ruiz dibujó para el volumen Flamenco y Cómic inspirándose en La leyenda del tiempo; vive en las camisetas con su figura; en las pieles tatuadas con su rostro casi bíblico; y vive también, cómo no, en esa otra Leyenda del tiempo, la del cineasta Isaki Lacuesta, que quiso "buscar a aquellos chavales de San Fernando que hubieran nacido en el año 1992, es decir, que no hubieran convivido con Camarón, pero que se peinaban, caminaban y se comportaban como él, chavales a los que Camarón, incluso inconscientemente, les hubiera cambiado la vida".

Nació así la historia de Isra y Cheíto, cuya segunda parte, Entre dos aguas, se encuentra actualmente en preproducción más de diez años después del estreno de su antecesora. "¿Sabes lo que me sorprendió más? Que cuando hablabas con los chavales quizás no conocían bien la trascendencia de la obra de Camarón, ni sus discos en profundidad, pero era su referente, el único referente público gitano que tenían, que aún tienen, porque en 25 años no ha habido otro y eso, en parte, es triste". A Lacuesta, sin embargo, la obra de Camarón le sirvió "para quitar el estigma reaccionario que le habían colocado al flamenco en el ambiente del que yo venía, pero descubrí a Camarón en mi adolescencia y aluciné".

Porque, como todos los iconos, Camarón es imagen, es espejo, es puerta, es efecto, es reto, es sueño. Y todo lo que hay detrás.

Esperanza Fernández. Compartió escenario y participó en su último disco"Para mí y para mi familia compartir escenario durante muchos años con Camarón fue honor y, encima, tuve la suerte de intervenir en Potro Rabia y miel, sin embargo, sólo pude grabar con Paco (de Lucía) porque él estaba hospitalizado pero cuando escuchó mi colaboración me dedicó palabras preciosas y eso que no era de muchas palabras, con la mirada lo decía todo, y tenía la virtud que con una palabra decía toda la verdad. Todavía no ha salido uno como él, habrá mejores voces pero con esa acumulación de talento y carisma... Qué va, aún no. Ese no ha nacido aún"

Manolo Sanlúcar. Mito de la guitarra que ha colaborado con todos los grandes"Camarón ha sido un extraordinario referente del flamenco, un artista que guarda tremendos valores y unos contenidos en su expresividad musical ejemplares. Cuando yo salí, no tenía ni 14 años, había muchísimos cantaores y cada uno tenía su propia personalidad, desde Caracol a Mairena pasando por Marchena o Pepe Pinto, hoy casi todos son iguales y se debe a que la personalidad de Camarón arrastró a todos a su terreno. Ese efecto no se ha repetido en la historia del flamenco. ¿Cómo hombre? Sencillo pero con un sentido ambicioso de la vida, quería exprimirla"

Pepe Lamarca. Autor de la mítica fotografía de Camarón con Paco de Lucía"Siempre me arrepentiré de no haber llevado la cámara durante esas noches del 72-73 cuando íbamos a jugar al billar, porque a José le encantaba jugar al billar francés, a Callao. Noches en las que, de repente, aparecía Bambino... Y esos seres, con esas gafas enormes, esa luz sobre el tapete verde, en su mejor momento... Eran magníficos, legendarios... Lástima, nunca llevé la cámara... Pero tengo el orgullo de haber hecho las fotografías de su boda, que duró tres días, y, por supuesto, la imagen con Paco en la que se están riendo... ¿Un rasgo del hombre? Que nunca lo escuché hablar mal de ningún compañero. Nunca".

José Mercé. Coincidió con Camarón en Torres Bermejas en los 70"José ha sido el cantaor del siglo XX y del siglo XXI porque aún hoy, 25 años después de su muerte, sigue estando vivo. Fue un virtuoso de la música, con una garganta que era almíbar y con una afinación que yo personalmente no he visto nunca. A mí encanta escucharlo por tarantas o mineras, las hacía de maravilla. También por seguiriyas, aunque mucha gente diga que no le gusta. Y al margen de sus condiciones como artista, nunca escuché de él una mala palabra hacia ningún compañero, y vivía sin ser una estrella, y eso que era el mejor, siempre te trataba de tú a tú"

Joan Albert Amargós. Músico que hizo varios de los arreglos de sus discos"Tengo el orgullo de decir que he colaborado con Camarón. Haber trabajado con un artista tan excepcional y genial hace que guarde para siempre los recuerdos de los trabajos que hice para algunos de sus discos. Un día, por ejemplo, me llamó para grabar un arreglo para Te lo dice Camarón. Viajé por la tarde a Madrid desde Barcelona y a las 7 de la mañana regresé sin haber grabado ni una sola nota. ¿El motivo? Camarón a mi izquierda, Tomatito a mi derecha, y yo sentado en el piano. Estuvimos tocando falsetas flamencas y, sobre todo, las de Paco, que el conocía a la perfección. Hasta las 4 de la madrugada. Inolvidable"

Niña Pastori. Fue presentada por Camarón a los 12 años en el Andalucía"Camarón, indudablemente, es el artista que más admiro. Es el artista de nuestra generación, de la de atrás y de la que viene porque era un creador, creó una forma de cantar. Para todos los flamencos y aficionados ha significado muchísimo pero imagínate para mí que tuve la suerte de pasar todo un día con él cuando vinimos a Cádiz al homenaje al Niño de los Rizos en el Teatro Andalucía donde me presentó. Entre muchas anécdotas de ese día recuerdo que en el camerino había un piano y él me dijo que no me subiera ni me sentara en él porque traía 'bajío' (mala suerte)"

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