"Las condiciones de esta ciudad permiten más dinamismo en el trabajo"

  • El nuevo responsable del Cuerpo Nacional de Policía reconoce la tranquilidad de La Isla y la poca envergadura de los delitos registrados, entre los que repiten robos en comercios y de ciclomotores

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Tiene una gran experiencia en la zona. No en vano ha pasado más de 30 años en El Puerto en distintas responsabilidades. Su nuevo cargo le trae a una ciudad más tranquila que aquella, que ofrece, dice, un mayor margen de movimientos.

-Los últimos sucesos en la Bahía han despertado cierta alarma en la población. ¿Lo han notado?

-Evidentemente. Pero, cuando sucede una cosa tan dramática como la muerte de una chica [en Chiclana] hay una coordinación específica entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para llegar a esclarecer lo sucedido. Debo felicitar a la Guardia Civil por la buena labor que ha realizado.

-¿El robo en un supermercado ha afectado también a La Isla?

-Claro. Es lógico cuando un individuo actúa a punta de pistola. Creo que a medio plazo podemos tenerlo identificado. Estamos trabajando en ello. [La entrevista fue pocas horas antes de que fuera arrestado].

-Aún así, ¿es San Fernando una ciudad tranquila?

-Sí, sí. En el tiempo que llevo aquí ya lo he comprobado. En general todo el marco de la Bahía de Cádiz. Hay hechos esporádicos como el que ha acontecido en Chiclana o los últimos atracos en El Puerto. Y puedo dar fe porque llevo muchos años trabajando en la zona.

-Venía usted de El Puerto, ¿ha notado la diferencia?

-Claro. El Puerto es el centro de ocio de la Bahía. Los fines de semana confluyen allí personas de todo el entorno. Hay que tener en cuenta que es equidistante entre Sanlúcar, Rota, Jerez, San Fernando y Cádiz. La Comisaría de El Puerto tiene un trabajo distinto. Son dos términos municipales con una problemática diferente. De cualquier modo, tanto allí como en San Fernando, donde la delincuencia es menor, causa evidentemente un desasosiego, una pequeña alarma social, el hecho de que cuando te levantas de casa ves que te han roto el cristal del coche y te han sustraído algo. Pero en la Bahía no hay delitos importantes. Incluso relacionados con el tráfico de drogas, especialmente con los consumidores de drogas que hurtan el interior de vehículos para su dosis diaria. Aquí está la peculiaridad de que tenemos mayor dinamismo, es más fácil tener tres coches en un momento determinado en la calle.

-¿Cuál es su experiencia aquí?

-Tuvimos el hecho de que dos individuos entraron a robar en una vivienda de madrugada en La Casería. Los detuvimos en 24 horas. La verdad es que crea una alarma social que entren a robar en una casa cuando están durmiendo dentro. Y después lo más destacado desde que tomé posesión el 8 de febrero es la detención de cinco menores a los que se le imputaron varios delitos de hurtos de vehículos y daños. Pero, por lo demás no ha habido nada más, salvo el robo del supermercado que despuntó un poquito y dos robos en comercios en los que utilizaron un vehículo para romper los escaparates.

-¿Tienen que trabajar en la coordinación con la Policía Local?

-Yo cuando he llegado he visto que los compañeros de estupefacientes trabajan conjuntamente. Y tanto ellos como nosotros nos intercambiamos aparatos retransmisores para estar en perfecta coordinación. La verdad es que existe una muy estrecha colaboración.

-Ha vivido de cerca la problemática de las drogas en El Puerto, en la barriada de José Antonio. ¿Existe algo similar en San Fernando?

-Concretamente, hace cuatro o cinco días detuvimos a un individuo, gracias a la colaboración de los ciudadanos -a los que exhorto a que colaboren-, al que encontramos tras un registro poca cantidad de droga, siete u ocho gramos de hachís, y recortes para su manipulación. Con las pruebas incriminatorias que aportamos, el juez lo mandó a prisión. Por eso exhorto a las asociaciones de vecinos, a empresarios, que de una forma reservada, discreta, en el anonimato, nos faciliten cualquier tipo de información para tomar medidas. Pero, en ese sentido, es más tranquilo que José Antonio.

-Entonces, ¿qué problema afecta más a La Isla?

-Estoy detectando que hay pequeños robos en comercio y sobre todo mucho descuido de hurto y algún que otro robo de ciclomotor. Son delitos de pequeña envergadura. Lógicamente, en estos momentos, estamos expectantes con motivo de las elecciones, con dispositivos especiales montados.

-Ha llegado a unas instalaciones con graves deficiencias.

-A muy corto plazo, posiblemente 20 días o un mes, vamos a tener un desahogo. Se están colocando las mesas y poniendo la instalación telefónica en las nuevas dependencias que van a albergar el Documento Nacional de Identidad y Pasaporte. Eso nos va a dejar espacio suficiente para situar otras dependencias que en cierto modo se encuentran, si no hacinadas, sí un poquito colmadas de personal. Y en menos de dos años vamos a estar en la nueva Comisaría. Allí vamos a procurar que los funcionarios se encuentren cómodos y sobre todo que el ciudadano, que ha sido víctima de un delito, entre en un sitio donde sea bien atendido.

-¿Con cuántos efectivos cuenta?

-Tenemos ahora en plantilla 117 de todas las escalas, policías, subinspección, ejecutiva. En el catálogo somos 140. Aparte, tenemos 10 funcionarios en prácticas que, bueno, sirven de refuerzo, sobre todo para la oficina de denuncia y otras actividades operativas de paisano. Son chicos jóvenes con muchas ganas de trabajar. La previsión de 140 es una buena plantilla.

-¿Cómo ha vivido su formación para comisario?

-Fue muy agradable. Yo me preparé para el curso de comisario con mi amigo Pepe Ramírez [actual jefe de la Comisaría de Cádiz]. Aprobamos los dos, fuimos a Madrid juntos. Estuvimos los cuatro meses pupitre con pupitre. Lo conozco desde hace mucho tiempo. Vino en el año 78 a Chiclana, procedente de Madrid con ocasión de que se abriese una Comisaría allí. Desde entonces tengo una estrecha relación con él y con mi actual segundo, Juan Carrasco.

-¿Qué recuerda de su carrera?

-Hace tres años cogimos 3.500 kilos de hachís en el Bajo de la Cabezuela. Fue una satisfacción muy grande. También lo fue esclarecer en 1985 un homicidio en Puerto II. Hacerlo en prisión es una cosa difícil porque impera la ley del silencio. También te encuentras cosas que se te quedan grabadas en la mente: cuando iba a hacer registros a algún domicilio y te encontrabas con los televisores anclados, las puertas candadas. Y la madre que te dice "lléveselo, porque me tiene amargá, que con usted está más seguro, porque un día de estos se va a matar, se está matando".

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