Pregón de la Semana Santa 2018

La Pasión de "la tierra que pisas y el aire que respiras"

  • El cofrade Juan José Castiñeiras Bustillo anuncia la llegada de un nuevo Domingo de Ramos con un texto centrado en la relación de La Isla y sus hermandades

  • El Pregón ha sido un canto de amor a La Isla en el que ha pedido autocrítica a políticos y sacerdotes para no vivir "en una burbuja diferente al pueblo llano"

Juan José Castiñeiras, durante el Pregón de la Semana Santa Juan José Castiñeiras, durante el Pregón de la Semana Santa

Juan José Castiñeiras, durante el Pregón de la Semana Santa / Román Ríos (San Fernando)

El cofrade, Juan José Castiñeiras Bustillo, ha dado la palabra a La Isla para anunciar la llegada de la Semana Santa desde el Real Teatro de las Cortes con un pregón en su mayor parte clásico en el que ha guiado al público a lo largo de un medido recorrido sentimental por cada uno de sus días y por cada una de sus hermandades de penitencia, en cuya esencia se ha recreado recitando versos. Ha sido el anunció "de la tierra que pisas y el aire que respiras", como ha repetido el pregonero.  

Ha sido un pregón que se ha centrado precisamente en esa relación de las cofradías y la ciudad en la que habitan, que ha culminado con unos versos dedicados al final de la espera: los siete días que median entre el Domingo de Pasión y el de Ramos, a los que ha cantado apoyándose en un montaje audiovisual. Pero también ha sido un pregón que ha discurrido entre el interior del pregonero -la narración de sus vivencias cofrades y familiares, sus recuerdos, sus devociones e impresiones- y el exterior, la perspectiva de esa Isla que ama y habla de sus barrios, de sus cofradías. 

Juan José Castiñeiras Bustillo, que se ha presentado bajo las tres C de Cristiano, Cofrade y Cargador, ha llevado a los isleños de la mano por esa Semana Santa eterna que permanece inmutable con el paso del tiempo, les ha acompañado en un singular periplo cofrade e isleño ahondando en uno de los mensajes que ha querido trasladar en esta mañana de Domingo de Pasión: el del acompañamiento. "No podéis exigir avuestros hijos nada si no los tomáis de vuestra mano y le señaláis el camino. Sean ejemplos en vuestro comportamiento, en vuestro respeto, en vuestras creencias", ha dicho al principio de su disertación al dirigirse a las familias. 

Antes de acometer ese recorrido por las escenas de la Pasión según La Isla y tras la presentación de su 'hermano', José Martín Perez Jiménez, el pregonero ha dado la palabra a La Isla en un recurso con el que se ha dirigido también a los dirigentes políticos para recordarles las carencias que arrastra la ciudad y que, ante todo, son isleños "y no necesitamos peleas ni paripés internos llevados por vuestras siglas".

También, en esa misma línea en la que la ciudad 'habla' desde el atril, se ha referido a los sacerdotes y a las autoridades religiosas para pedirles que hicieran un ejercicio de autocrítica: "Os pido que hagamos una verdadera reflexión sobre por qué están vacías nuestras iglesias. Por qué los jóvenes abandonan tan rápido el redil de la religión. Os pido que seáis acompañantes y sintáis empatía por los problemas de los demás. Hagan de la misa su catequesis más importante y de sus vidas un ejemplo para todos. Salgan a la calle, busquen, sientan, lloren, trabajen. Den lugar a todos en su Iglesia, que es la nuestra. No la conviertan en una empresa. No vivan en una burbuja diferente al pueblo llano", ha afirmado. 

Aunque el Pregón de la Semana Santa ha sido, sobre todo, un canto de amor a La Isla, de la que -ha confesado el pregonero- está enamorado desde que era pequeño, una alocución en la que no se ha olvidado de las Glorias de San Fernando y, por supuesto, de su gran devoción: la Virgen del Carmen, "la razón primera de mi isleñismo, la razón primera de gritar a los cuatro vientos que nací y moriréisleño", ha sentenciado. 

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