El Simpecado isleño cruza el puente

  • La hermandad isleña inició ayer el camino hacia la aldea del Rocío. Antes de abandonar la ciudad, los romeros recorrieron San Fernando para despedirse de la Patrona, la Virgen del Carmen, y del patrón, San José

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La espera ha terminado y el camino ha comenzado. Un año más. Ayer partió La Isla a la aldea del Rocío, rumbo a un nuevo Lunes de Pentecostés. Lo hizo con la bendición de la Patrona, la Santísima Virgen del Carmen, a la que los romeros, como acostumbran, visitaron tras la misa de despedida que a primera hora de la mañana abrió la jornada en la parroquia de la Sagrada Familia, en su barrio de la Bazán.

Acompañados de los suyos, los romeros cruzaron La Isla de cabo a rabo para acampar a mediodía en el ferial de La Magdalena y luego, a las seis de la tarde, cruzar el puente Zuazo camino de Sanlúcar. Hoy, a mediodía también, está previsto que embarquen en Bajo Guía.

La despedida, en una radiante y calurosa mañana de un mayo casi veraniego, llenó de colorido y aires rocieros a prácticamente toda La Isla -desde la Bazán hasta el Carmen- a medida que la carreta del Simpecado se abría paso por la ciudad, entre cánticos a la Blanca Paloma.

Media docena de jinetes con el estandarte de la hermandad isleña se encargaron de abrir la comitiva compuesta por aproximadamente un centenar de personas -entre peregrinos y simpatizantes- que ayer arropó a su Simpecado antes de emprender el camino. Destacaron por su originalidad los exornos de la sencillísima carreta de madera blanca de la hermandad cañaílla: redes de pesca, saquitos de sal de La Isla y conchas marineras, además de los indispensables centros de coloridas flores.

La ofrenda y el ángelus en la iglesia conventual del Carmen, a los pies de la Patrona, fue uno de los momentos más emotivos de esta primera jornada del camino. Allí, los romeros -recibidos por la comunidad carmelita- rogaron protección a la Reina del Carmelo antes de iniciar el largo trayecto hasta la ermita almonteña. La despedida, como no podía ser de otra forma, fue con la Salve Marinera que los alumnos del colegio del Liceo entonaron al finalizar el acto.

No fueron los únicos que ayer salieron de clase para decir adiós a los romeros. Lo hicieron prácticamente todos los colegios de la calle Real -Compañía de María, Miramar, La Salle- que ayer abandonaron por unos minutos las aulas para contemplar la marcha de los romeros entre el Carmen y la Iglesia Mayor, donde también realizó una parada la comitiva para despedirse del Patrón San José.

Fueron los tramos más concurridos de la despedida de los rocieros pero también los más dificultosos ya que, a pesar de la labor de coordinación que desarrolló la Policía Local, el tráfico rodado -de lo más intenso a esta hora de la mañana- se resintió al estar también cortada al tráfico por obras una vía alternativa indispensable como es la avenida Manuel de Falla. Hubo retenciones y una larga fila de vehículos parados durante una media hora, hasta que la hermandad salió de la Iglesia Mayor.

No faltaron tampoco a la cita los políticos. Estuvo el alcalde, Manuel de Bernardo; el delegado de Fiestas, Jesús Perulero; la delegada de Cultura, María José de Alba; y la delegada de Urbanismo -y rociera- María del Carmen Pedemonte, que junto a la de Desarrollo Sostenible, Rosario Álvarez, no desaprovecharon la oportunidad de vestirse con el traje de flamenca.

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