TRIUNFO DE JUANDE RAMOS

El coleccionista de copas

  • Juande Ramos exporta su técnica al Tottenham. Aún no se ha amoldado a Londres, pero allí le consideran ya un Dios

Convierte en oro todo lo que toca. Es un mago. Así es considerado en Inglaterra, donde apenas lleva tres meses y ya es venerado como un héroe local. Juande Ramos está acostumbrado a recibir bendiciones. Este manchego nacido en un pequeño pueblo de Ciudad Real, Pedro Muñoz, lleva dos años acaparando éxitos, cinco títulos con el Sevilla y una Copa de la Liga inglesa que sólo tiene siete días, pues la alzó el pasado domingo en un estadio con toda la simbología de Wembley. El mérito de ganar la Carling Cup, más que el título en sí, reside en el hecho de haber sido arrebatada al todopoderoso Chelsea del magnate ruso Roman Abramovich con un equipo, el Tottenham Hotspur, sumido en la depresión antes de su llegada en el mes de octubre, acontecimiento del año en el fútbol nacional por su convulsa salida del Sevilla. No le importó abandonar con la temporada empezada al equipo con el que había tocado el cielo y que ya figuraba en el escaparate de la Champions League. Y no se arrepiente.

Mientras a todo el mundo se le eriza el vello a su alrededor cuando las lecciones que imparte desde el banquillo se traducen en éxitos, permanece insensible ante las pasiones que levanta. Con naturalidad acepta el rol de héroe, de dios vivo al que todo el mundo quiere tocar cuando se lo encuentra por la calle, pero que pasa de un día a otro a villano, a ser acusado de traidor, para volver a ser dios en una ciudad a miles de kilómetros de distancia. Pero es que así parece destinado a ser su trabajo, un sino que él mismo se afana en buscar. ¿Y quién dice que su siguiente paso no será otro salto como el que todavía escuece en la capital andaluza? Su llegada al Tottenham guarda muchas similitudes con su venturoso paso por el Sevilla, aunque en versión mucho más acelerada. Clubes históricos, venidos a menos, con telarañas en las vitrinas donde se guardan los trofeos y una afición absolutamente enloquecida ante la más mínima posibilidad de festejar cualquier cosa. “La entidad estaba muy necesitada. Llevaba aproximadamente diez años sin estar siquiera en una final y diez años son muchos para un club importante en Inglaterra”, relata el personaje más popular del norte de Londres en su despacho del impresionante complejo que los Spurs tienen en Chigwell, una zona residencial todavía más al norte donde ha fijado su residencia huyendo del caos circulatorio de la macrocapital británica.

Desde allí dirige y gestiona una plantilla que ha experimentado muchos cambios en estos cuatro meses cortos. Y desde allí digiere una popularidad que asusta más a los que le rodean que a él mismo. “Hay que entender que después del cambio radical que ha dado el equipo, que estaba en una posición muy difícil, es normal que toda la gente reaccione de esa manera y es cierto que tanto a los futbolistas como a los entrenadores nos tienen un poco idolatrados y eso se palpa en cada rincón o en cada paseo que das”. Y no hace falta que lo jure. Juande no puede dar un paso, y en coche, conduciendo por la izquierda pero desafiando al tráfico desde la posición contraria que le obliga el mismo vehículo que tenía en Sevilla, no puede dejar de bajar la ventanilla en cada semáforo. “We love you”, le gritan mientras tiene que firmar un montón interminable de fotografías propias alzando la Carling Cup con su habitual traje oscuro mojado de champagne.

Amenaza con otro

Es un título histórico también para lo que significa el fútbol español. Juande ha sumado su sexto cetro en menos de dos años desde que en mayo de 2006 lograra en Eindhoven la primera Copa de la UEFA para el Sevilla, pero nunca antes un entrenador español, ni siquiera Rafa Benítez en el Liverpool –sí lo ha hecho con la Champions–, había ganado un campeonato inglés. “Y en Wembley, ¿eh?, en un escenario mítico, con el estadio a rebosar… Son situaciones muy agradables y es una satisfacción personal. Pero no podemos pararnos, al futbolista se le dice que ya ha tenido bastante fiesta. Lo disfrutamos sin recrearnos demasiado porque ya estamos con la Premier League, estamos con la UEFA e intentando que llegue próximamente un nuevo título”. O sea, que amenaza con más.

Con esa filosofía, y las aptitudes necesarias, es posible que así sea y las casas de apuestas lo tienen en cuenta. Si conquistara la UEFA con el Tottenham, que debe visitar precisamente en Eindhoven el estadio donde la magia de las finales empezó a seducir a Juande, sería el primer entrenador en la historia en lograr tres años consecutivos el mismo título europeo. “Han sido seis alegrías muy importantes y es cierto que en los últimos años se ha desarrollado todo muy deprisa. Los acontecimientos han sido muy bonitos y hay que aprovechar los buenos momentos porque también es cierto los ha habido malos”. Se refiere, entre otras cosas, a que la desaparición de Antonio Puerta la lleva en el corazón, a sus comienzos desde la base, entrenando a equipos con el arquetipo de entusiasta sin fundamentos como el Alcoyano, el Ilicitano, donde dio sus primeras órdenes... Juande siempre vio que lo suyo tiene mucho más mérito desde el punto de vista de que como jugador no pasó de ser un futbolista de cuatro ratos en Primera con el Elche. Eso coloca a cualquiera en clara desventaja en el punto de partida con quien ha sido un futbolista de élite, internacional y reconocido por todos. Ahora, le ha dado la vuelta a la tortilla y entrena en la Premier, la NBA del fútbol. “Ése puede ser un buen símil. La cultura futbolística en Inglaterra es muy distinta a la de España y al resto de Europa y en ese aspecto es muy agradable vivir los partidos. Ellos inventaron este deporte, ¿no?”.

Es cierto que lo inventaron los ingleses, pero en la cuna del fútbol triunfan los españoles. Fernando Torres, Cesc, Arteta, Reina, Xabi Alonso, Almunia, Rafa Benítez… y ahora Juande. En el horizonte está un esperado duelo con el que fuera entrenador del Valencia que no llegará hasta mayo, pues en el calendario de la Premier figura como el último de la liga, ya que justo antes de la llegada de Juande sus equipos se enfrentaron en Anfield. “Pero bueno, ése será un enfrentamiento del Liverpool contra el Tottenham, no de Benítez contra Juande”, avisa orgulloso de ser el último en llegar a la legión española en Inglaterra. “Estamos exportando gente porque los que salen están dando un buen rendimiento. Han descubierto un tipo de futbolista o de profesional que se adapta a otro estilo de vida o a otro tipo de fútbol. Esta gente está triunfando plenamente en la Premier League y esto creo que va a abrir mucho los mercados tanto para futbolistas como para entrenadores”, pronostica. Mientras, en España ocurre todo lo contrario. Hace pocos años había escasos entrenadores españoles en Primera División; la mayoría venían de fuera porque era la moda. Hoy apenas quedan cuatro o cinco y están en los grandes, Schuster, Rijkaard, Pellegrini, Aguirre, el triste paso de Koeman en el Valencia… “Es un dato muy valorable y quiere decir que el producto nacional da buenas prestaciones. Yo, cuando estaba en España, lo decía, que si a cualquier entrenador español le dieran el Real Madrid o el Barcelona sería campeón de Liga y conseguiría los títulos. Desde siempre los que tienen acceso a los títulos son los grandes y el resto tenemos que pillar las sobras”.

Pero es que de esas migajas va amasando Juande un apreciable bizcocho que puede convertirse en tarta en cualquier momento. En el Tottenham se ha encontrado una plantilla en la que no sobran las figuras y algunas, como Berbatov, estaban decididas a marcharse antes de la sonada victoria sobre el Chelsea, que no es la primera infligida a un grande porque aún está en el recuerdo de los aficionados un memorable 5-1 al Arsenal. La hinchada no se lo explica. No llega a entender que un equipo que bordeaba la zona de descenso haya podido experimentar esta metamorfosis en apenas unos meses. Algunos han vivido el cambio desde dentro y aún se muestran asombrados. A su llegada, el uruguayo Gustavo Poyet hizo de nexo de unión entre el grupo y el nuevo entrenador. Como futbolista jugó en España varios años, en el Zaragoza, emigró a las Islas, donde vistió la camiseta del Chelsea y también del Tottenham, club en el que colgó las botas. Trabajó con el antecesor de Juande, Martin Jol, y ahora es uno de sus ayudantes en la tarea diaria. “Su llegada ha sido increíble. Esto es otro mundo. El club estaba muerto, la afición languidecía y ahora sólo hay que verles la cara a los jugadores cuando vienen a entrenarse. Al principio chocaron sus métodos, algunas decisiones, como las dietas, el orden, otras costumbres… pero han visto el resultado que dan”, comenta un hombre que es casi un mito para los Spurs. Ahora, ya lo es Juande.

Este cambio radical en los hábitos se basa fundamentalmente en la alimentación. Cuando el técnico manchego y su ayudante, el preparador físico Marcos Álvarez, acudieron a la primera concentración del equipo y llegó el momento del almuerzo, se dijeron: “¿De quién es la boda?”. En el buffet figuraban más de diez salsas distintas, dulces… Juande contactó entonces con Antonio Escribano, a quien conoció en el Sevilla y quien es el otro gran secreto de sus éxitos. El médico cordobés, especialista en nutrición, ha revolucionado la forma en que un profesional debe entender el fútbol fuera del terreno de juego y lejos del balón. Con un modelo novedoso en Inglaterra y que en España cada vez más equipos adopta, ha conseguido que la alimentación se considere una parte más, y bastante seria, del entrenamiento del deportista de élite. La selección española de baloncesto, que logró el oro en el Campeonato del Mundo, y el Sevilla fueron los primeros que se pusieron en sus manos y, visto los éxitos, no tardaron en amontonarse las ofertas en su consulta. Su mecanismo de funcionamiento no le hace incompatible con varios clubes y la gallina de los huevos de oro ya no es exclusiva.

Actualmente, Escribano controla la alimentación de cinco equipos de la Primera División española: Sevilla, Murcia, Getafe, Zaragoza y Mallorca, estos dos últimos desde hace muy poquito, y uno de Segunda, el Xerez. El Tottenham ha sido su primera experiencia fuera y los resultados no se han hecho esperar. Viaja a Londres cada semana o cada quince días, mantiene charlas con los jugadores a los que logra que entiendan lo que no les conviene para su profesión, marca las pautas de las concentraciones, realiza controles y se vuelve. “El deportista tiene que entender que los alimentos que toman son como el combustible para un Fórmula 1. En fútbol llegar una décima de segundo antes que el contrario supone muchísimo y puede ser la clave del éxito”. En el Tottenham, los jugadores al principio protestaron, pero ahora están encantados, sin olvidar la famosa papilla que los jugadores del Sevilla se tomaban en el descanso de los partidos. Ello, mientras muchos se afanan en conocer la fórmula, ha significado una práctica revolucionaria que no deja de ser una comida a base de pasta, carne y frutas que se salta el paso de la digestión para que el glucógeno esté en sangre aproximadamente a los veinte o veinticinco minutos de la segunda parte.

‘The Quiet One’

Para muchos, inyección de combustible aparte, lo que hace Juande es magia. Nunca han visto un entrenador cambiar radicalmente el signo de un partido con un solo movimiento táctico o una sustitución. Él defiende que “no hay magia alguna, ni trucos”, y que todo es producto del trabajo diario, apelando a un lema de cosecha propia, inventado por él, que encabeza su página web y que repite siempre que puede en cualquier entrevista. “Todo lo que le des al fútbol, éste te lo devolverá multiplicado por mil”.

Pero lo cierto es que algo de mago tiene. O por lo menos un don especial para ver en mitad de la tensión de un partido un detalle que se le escapa a 50.000 asistentes a un estadio de fútbol. En Londres le han colgado el apelativo de The Quiet One, el hombre tranquilo, y reconoce que por ahí viene parte de esta facultad que algunos no dudan en llamar un don. “Hay veces que no sabes si es un elogio o es una crítica, pero a mí me dicen que soy muy frío en los partidos, que no los vivo y a lo mejor eso es lo que te permite centrarte. No estar tan apasionado o ver las cosas con más frialdad te ayuda a intentar tomar decisiones para no equivocarte. A la gente, entre comillas, le gusta más ver en la banda a una persona que da voces, golpes, gritos y que agita mucho los brazos, pero que luego a lo mejor no tiene capacidad para ver el partido con tranquilidad”, comenta el entrenador.

Juande se expresa con los futbolistas en inglés con la ayuda de un sevillano, Marcos Álvarez, y un uruguayo, Gustavo Poyet, pero, pese a que reconoce que le queda terreno por ganar en este apartado, prefiere dirigirse a los jugadores personalmente. “Si tengo alguna duda, ellos me ayudan, pero prefiero hacerlo yo directamente”. Por ejemplo, esta semana ha tenido que hacer entender el mensaje de que un título como la Carling Cup, que ha traído mucha alegría al club de White Hart Lane, no puede celebrarse eternamente. Es la única forma de seguir acaparando trofeos. “Yo les digo que a nosotros nos van a seguir pagando hasta final de temporada. Ahora hemos tenido un éxito y lo hemos disfrutado, pero ya tenemos que pensar en el siguiente partido y en la siguiente posibilidad de ganar otro título”. Ahí continúa la incansable labor de este hechicero.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios