OPINIÓN. A CIENCIA ABIERTA

La más bella ingeniera

Vivimos inmersos en un océano de ondas. Desde el sol nos llegan los rayos infrarrojos que nos dan calor, la luz visible que nos permite ver y los rayos UV que nos ponen morenos. Los generadores inventados por el hombre nos proporcionan los mucho más energéticos, y por tanto más peligrosos, rayos X, imprescindibles en traumatología, mientras que las ondas de radio, en el otro extremo del espectro, nos traen los “40 principales” o los goles de la liga de fútbol. Y entre éstas y los infrarrojos tenemos las microondas, los del horno de la cocina, pero también el principal vehículo de comunicación por telefonía sin cable.

Se calcula que en la Tierra se envían varios millones deSMS por segundo y ello es posible, en parte, gracias a un desarrollo tecnológico llamado espectro ensanchado con saltos de frecuencia. Su origen, como el de otras muchas innovaciones en multitud de campos, está en las demandas del ejército durante la Segunda Guerra Mundial, en la cual se buscaron sistemas que permitieran dirigir los torpedos sin ser detectados por el enemigo. Respondiendo a esa necesidad, la primera patente de transmisión de información mediante microondas con espectro ensanchado data de agosto de 1942, siendo sus autores Hedy Kiesler Markey y George Antheil.

Hedy había adquirido amplios conocimientos de Matemáticas y Física como precoz  estudiante de ingeniería, carrera que abandonó para trabajar a las órdenes de   los mejores directores alemanes de cine de la época. Con sólo veinte años se casó con Friedrich Mandl, fabricante de armas austriaco, el cual le prohibió seguir trabajando como actriz. En lugar de ello acompañaba a su marido a las reuniones con los clientes, que incluían los ejércitos de Hitler y Mussolini, en las que tuvo ocasión de aprender mucho sobre tecnología militar. En 1937 Hedy, de ascendencia judía, huyó del hogar conyugal y de su país natal, Austria, en pleno ascenso nazi y se refugió en Estados Unidos. Al comenzar la guerra desarrolló y patentó la idea de dirigir los torpedos por una onda de frecuencia variable para evitar ser detectada, y se la ofreció al ejército aliado. Pero la electrónica necesaria no estaba disponible entonces y el proyecto fue abandonado.

Años después, la empresa Silvana Electronics desarrolló la idea que ha llegado a ser la base de sistemas de telefonía sin cable tipo BlueTooth, la comunicación por satélite GPS o las redes locales de ordenador sin cable, WLAN. Pero sus inventores no ganaron ni un céntimo porque la patente ya había caducado. No obstante, Hedy logró mucha más fama y dinero que la que este invento podría haberle reportado, pues fue la rutilante estrella del Hollywood de los cuarenta de nombre artístico Hedy Lamarr.

Con el tiempo, el brillo efímero de la que en su día se conoció como la mujer más bella del mundo se ha ido desgastando y hoy es una actriz casi olvidada, pero su creación más apasionante, lo que fue capaz de inventar su portentosa cabeza aguijoneada por el odio a su ex marido y a los nazis, sigue presente en cada una de las llamadas que hacemos con el móvil.

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