exposición Galería Artífice

De vuelos, aires y otros huelgos

  • El artista Juan Manuel González Calderón expone en la Artífice Galería la muestra 'Ad Libitum', un bello poemario visual compuesto por distintas representaciones de globos aerostáticos

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El jesuita Bartolomeu Lourenço de Gusmão quería "andar por el aire". Y según todas las crónicas, incluida la monárquica de Juan V de Portugal, lo consiguió cuatro metros alzado del suelo. El invento denominado La Passarola y el acontecimiento presentado en la Casa de Indias de Lisboa el 8 de agosto de 1709, bajo la atenta mirada del primer mandatario y su corte, lo han convertido en el antecedente de lo que hoy conocemos como Aeronáutica. En la novela Memorial del convento el escritor luso José Saramago rescató al sacerdote dotándolo de la heterodoxia que provocaría su persecución por parte de la Santa Inquisición.

Antes que este personaje único estuvo el alado Ícaro de pluma y cera y después la pretensión milenaria de alcanzar la luna. Y en medio de todos esos siglos una constante por desafiar las leyes de la naturaleza, por elevarse hasta el mismo infinito para poder mirar el mundo desde otro ángulo.

Algo parecido le ha ocurrido a la pintura, el hombre cazador quiso contemplarse desde otro espacio, desde otro ángulo, y aún persiste esa idea de la caverna primigenia. Y los que no pueden volar (todo llega), lo hacen pintando, como es el caso de este fajador incansable que es Juan Manuel González Calderón.

Autor prolijo que trabaja a diario con sosiego pastoral, González Calderón es metódico, con un registro visual propio marcado por un conocimiento exhaustivo sobre la historia del arte, sobre los grandes movimientos y sobre los grandes pintores. Y eso se nota en el recetario con el que ha ejecutado Ad Libitum, la obra colgada en Artífice Galería. Presentes están la luz y la pincelada de William Turner, la composición y los encuadres cuasifotográficos, la paleta de color libre, vívida, intensa y digna de fabulaciones. El trazo romanticista, sí, pero también de la ilustración más actual, sacada de la publicidad, la cartelería o de los cuentos clásicos, por citar algunos ejemplos.

González Calderón ha encontrado en la belleza de los globos aerostáticos los placeres que gravitan en su pintura; la ensoñación, los símbolos y las mitologías, la ambigüedad de las formas plásticas, la figuración y la abstracción de armoniosas ligaduras. En Ad Limitum se reconoce a un autor pleno que no se oculta, que utiliza el color como explosión genitiva, que mide su discurso sin dejar rastrojos.

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