"La vida de una actriz es insuficiente para hacer todo lo que desea"

  • La veterana intérprete se considera una "todoterreno" y asegura que hace "lo que me echen". Ahora está en Cádiz para presentar junto con Juanjo Artero la obra 'Seis clases de baile en seis semanas'

Lola Herrera está en Cádiz. Ha venido a presentar junto con Juanjo Artero Seis clases de baile en seis semanas, una obra que ha cosechado éxitos por donde ha pasado. Según la actriz, la clave está en que "tiene alegría, ritmo y mucha luz".

-Viene a Cádiz después de muchos años, ¿con qué ánimo llega?

-Pues con mucho ánimo porque es una ciudad que me gusta muchísimo, guardo muy buenos recuerdos de ella y siempre he echado de menos no venir aquí. Al Falla no vengo desde antes de que empezaran las obras de remodelación y es un teatro que me encanta. Me hace muchísima ilusión.

-¿Le ha costado meterse en el mundo del baile?

-Cuesta un poco, porque yo sabía bailar pero a mi aire. En mi época se bailaba mucho. Pero para esto había que aprenderse una pequeña coreografía que llevó su tiempo, pero bueno, lo disfrutamos mucho. A veces nos desesperábamos porque no cogíamos los pasos al compás de la música. Afortunadamente tampoco es una cosa complicadísima y terminamos haciéndonos con los mandos.

-¿Cómo es su personaje de Lily?

-Lily es una mujer de 72 años a la que le han pasado muchísimas cosas en la vida, que no ha podido realizar un montón de cosas que deseaba pero que a esa edad las pone en marcha. Entonces, me parece un ser muy positivo, porque ha estado aguantando mecha, casada con un pastor baptista..., en fin, con un recorrido de vida más bien frustrante. Y que a esa edad todavía tenga el ánimo de irse a otro lugar diferente al que vivía y poner en práctica una serie de cosas que eran asignaturas pendientes en su vida, me parece interesante.

-¿Qué tiene usted de Lily?

-Los años (risas). Y que es mujer, que sé perfectamente lo que es no hacer lo que tú quieres, que sé de la frustración, de la dificultad del camino, del dolor y que sé también de remontar en los momentos más difíciles. Pero no tengo de Lily ese punto reaccionario que tiene ella y que es lógico que lo tenga, se ha curtido al lado de un pastor baptista en Carolina del Sur y ha tenido que adaptarse a la situación, y eso ha creado un callo en ella. Es algo que a lo largo de la función se va descubriendo. Michael, que es el personaje que hace Juanjo Artero, y ella vienen de dos mundos totalmente distintos y empiezan chocando, pensando que no tienen nada que ver el uno con el otro, y terminan descubriéndose, compartiendo sus cosas y sus dolores y naciendo una amistad preciosa.

-Su personaje tiene bastantes prejuicios, ¿no?

-Es que viene de una vida de muchos prejuicios, pero se rompen rápidamente, no son recalcitrantes. Yo creo que son más circunstanciales, por educación, por vivencias. Pero indudablemente hay una coraza que les cubre a los dos, que poco a poco se van quitando y se van acercando. Y terminas viendo que en realidad son muy parecidos, salvando la distancia de la edad.

-En la vida real, demasiadas veces los prejuicios nos hace poner barreras y nos impide conocer a las personas.

-Totalmente. Yo creo que todos ponemos barreras y que los prejuicios son una cosa tremenda que deberíamos aprender a quitarnos del medio. En la sociedad en la que vivimos, se prejuzga rápidamente, todos lo hacemos de alguna manera.

-Usted ha interpretado papeles muy diversos en teatro, televisión y cine. ¿Con qué se queda?

-Yo soy una todoterreno. Lo que me echen, intento hacerlo. Hay cosas que ya sé que no quiero hacer, pero todavía lo que está por hacer... La vida de una actriz es insuficiente para hacer las cosas que desea. Porque yo no deseo un papel en concreto, sino personajes que tengan algo que contar a la sociedad en la que vivimos. Y no me quedo con nada, me quedo con todo. Porque creo que una cosa hace otra. El trabajo diario hecho con entusiasmo, con entrega y con pasión es lo que forma un todo. Los personajes que no me han gustado me han servido para curtirme, para hacer los que me han gustado. Todo ha servido para algo. En todo hay una parte positiva que hay que aprovechar y que hay que saber verla.

-¿Le queda algo por hacer?

-Me queda todo por hacer. Ya te digo que una vida es insuficiente. Yo haré hasta que pueda, hasta que esté apta para salir a un escenario. Ya tengo muchos años y estoy muy machacada, pero creo que el entusiasmo hará milagros para que pueda estar un poco más de tiempo en esta profesión. Llegará un momento en que como a todo el mundo las fuerzas se me acabarán y ya está. Pero no tengo ningún entusiasmo por conseguir una cosa determinada. Eso ha sido una constante en mi vida.

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