Se fue la sombra de un recuerdo fértil

  • Ayer falleció Eugenio Salas, El Niño de los Rizos. Acompañó al toque a La Perla, La Niña de los Peines y Manolo Caracol

Se ha ido sin un homenaje. David Palomar me habló de la posibilidad de entrarle para ofrecerle el espectáculo de guitarristas que promovió, Bajañí IV. Quería que viese a la nueva generación de tocaores de Cádiz y, con su generosidad habitual y el respeto a los mayores que le caracteriza, vio en esa función la oportunidad de un acto de reconocimiento a ese maestro que su generación no había tenido la oportunidad de escuchar, pero del que sabía que había acompañado a los más grandes. No sé si lo llegó a intentar, y sé que le daba apuro, pero hubiese sido una buena ocasión, aunque puede que imposible. Porque 'El Niño de los Rizos' hacía tiempo que vagaba por su ciudad como una sombra. Apartado de los escenarios desde hacía décadas, sí que se acercaba en ocasiones a citas flamencas en las que buscaba un sitio discreto y permanecía al margen. Lo recuerdo así una tarde de verano de los 90 en el patio del antiguo Hospital de Mora escuchando en silencio y con una sonrisa a Chano Lobato. Y del mismo modo en otras muchas ocasiones en las que, al modo de Palomar, a uno le daba corte romper el círculo de silencio que parecía rodearlo. Fiel a sus pocos amigos y lugares, reo de la rutina del que quizás no espera ya nada de la vida.

El poeta y flamencólogo arcense José María Velázquez-Gaztelu me cuenta que en una visita a Cádiz se cruzó con él y, aunque en principio le costó, terminó reconociéndolo con afecto. Precisamente, gracias a Velázquez-Gaztelu y a la serie Rito y Geografía del Cante tenemos una de las pocas imágenes con el toque de Eugenio Salas. Se encuentra en el volumen VII de la recopilación que recientemente se ha editado del legendario programa, dirigida por el citado flamencólogo. En el capítulo -titulado De Sanlúcar a La Línea- se le puede ver y escuchar acompañando el cante de Antonia Núñez Heredia 'La Castaña', cantaora no profesional que era casi octogenaria en el momento de la grabación. Ahí se encuentra 'El Niño de los Rizos' con la prestancia de un tocaor antiguo y con clase, poniendo las notas justas para el cante de la alboreá de 'La Castaña', tía abuela, por cierto, de Rancapino. El estilo y la clase puede que lo llevara Eugenio en la sangre, pues era nieto de Manuel Pérez 'El Pollo', uno de los discípulos del gran maestro de guitarra gaditano José Patiño, cuya escuela Eugenio Salas supo llevar con dignidad.

Amigo de Fernando Quiñones, al que le tocaba en esas conferencias suyas, cortito de cante y largo de sabiduría, El Niño de los Rizos se habría quedado en Cádiz de no ser por Manolo Caracol, quien en 1963 lo llevó a tocar en su tablao de Los Canasteros. También acompañó a Aurelio, a La Perla y hasta a La Niña de los Peines. Pero, con tan buena música como repartió, se nos ha ido en silencio.

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