"Mi reloj personal está acelerado"

  • Rocío Molina presenta esta noche, en la Bienal de Sevilla, 'Oro viejo', un montaje sobre el paso del tiempo. La obra se perfiló en el Centro Flamenco de La Merced

Para en seco. Se sienta. Mira a su alrededor. "No es cuestión de dos meses ni de tres. Es cuestión de una evolución propia, de un proceso. Me he dado cuenta de que mi reloj personal está acelerado, me lo he comido y me he adelantado a muchas cosas. Ahora me he parado, me he sentado en un banco y me he puesto a mirar a los que pasan", con estas declaraciones Rocío Molina hace las paces con Chronos. Y es que la joven bailaora reflexiona y se reconcilia con su tiempo, con el tiempo, en Oro Viejo, el espectáculo que esta noche presenta en la Bienal de Sevilla y que supone su debut en el encuentro flamenco con un montaje propio.

"Es un momento muy especial para mí porque Oro viejo es un proyecto mío, por eso quiero agradecer a Domingo González que haya confiado en él aunque ahora siento muchos nervios y mucha responsabilidad", comentó, tímida, la malagueña en la presentación de su obra, una cita en la que estuvo acompañada del director de la Bienal y de sus compañeros en escena, los bailaores Eduardo Guerrero, de Cádiz, y el madrileño Moisés Navarro y la bailaora Laura Rozalén.

Con el apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música y de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, Molina vuelve a internarse en los derroteros "de la reflexión", como dijo la bailaora, o "la intelectualidad", como apuntó el regente de la Bienal, para parir una propuesta sostenida "por el sentimiento".

"Quizás la reflexión que hay detrás de mis espectáculos no se llegue a entender del todo pero creo que esa misma reflexión es la que provoca la emoción, que el montaje transmita algo a los espectadores. Yo quiero que la gente que venga a verlo se lleve algo, que les ocurran cosas", anheló la artista, que espera que "el espectador sea libre para llegar a sus propias conclusiones y sensaciones".

Durante la rueda de prensa, Rocío Molina insistía en las imágenes del reloj, de la libertad, del tiempo (del pasado, del presente, del futuro). "Al final, te das cuenta de que los jóvenes somos los que corremos, los que vamos quemando etapas, rápido, mientras que los mayores son los que se sientan y observan, me parece muy curioso", filosofó. Molina, desde un banco, conjurará a la soledad, al amor y a la vejez para enfrentarlos con su baile dulce, arraigado y terrenal que será el único esqueleto de un montaje "que no lleva argumento" y que está formado "por piezas cortas y bien definidas".

Una danza que esconde otras muchas danzas y que, en esta ocasión, se hace fuerte en el contraste. "Esa es la idea. Por ello, cuento con dos guitarristas muy diferentes y que jugarán papeles distintos como son los maestros Paco Cruz y Rafael Rodríguez. Y, por otro lado, yo también necesitaba de otra bailaora para evidenciar ese contraste, por ello hemos contado con Laura Rozalén. Ambas vamos a ir de lo clásico a lo actual", relató la creadora de Oro Viejo que, también, cuenta con el cante de Rosario Guerrero La Tremendita y la dirección de escena de David Picazo.

"Bueno, esta también será la primera vez que me van a ver bailar acompañada por dos hombres. Necesitaba a dos bailaores con luz, con personalidad propia, a dos artistas y todo eso lo he encontrado en Edu y en Moi", comentaba Rocío.

La bailaora no quiso terminar su intervención sin alabar "el espacio" donde se ha gestado su nueva propuesta, el gaditano centro flamenco de La Merced. "Nos gusta trabajar en espacios nuevos porque nos inspira y esta vez ha sido muy bonito, hemos estado muy concentrados y, además, han sido unas verdaderas vacaciones".

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