El mejor regalo navideño, en forma de voces blancas

  • La Escolanía María Auxiliadora llenó las iglesias de Santiago y Santo Domingo, cerrando su año de conciertos con dos actuaciones en Cádiz

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La sincronía siempre ha encerrado algo de magia (y si no que se lo pregunten a los del famoso anuncio de cava), pero aún más mágica es cuando se comparte el tiempo pero no el espacio. Oviedo, Murcia, Granada, Guadix, Toledo, Burgos y, por supuesto, Cádiz. En estas ciudades, al mismo tiempo, diferentes escolanías, pertenecientes a la Federación Nacional de Pueri Cantores, regalaban su voz a la Navidad.

En el caso gaditano, la Escolanía María Auxiliadora fue la encargada de poner los vellos de punta a familiares, amigos y desconocidos. La iglesia de Santo Domingo al completo, tras una misa cuyo final se alargó más de lo previsto, alimentando la impaciencia de todos los que habían acudido a ver al grupo coral infantil.

Ha sido un fin de semana intenso para la escolanía, que el día anterior ofreció otro concierto en la iglesia de Santiago, éste sin más motivo que por el simple “placer de cantar”, en palabras del director del coro, Antonio Hernández.

El grupo gaditano con estos conciertos pone el broche final a este año, en el que cumplen su décimo aniversario y en el que han saboreado, como de costumbre, el éxito es más de un concurso coral. Así, han recibido premios como el primero en el XXV Concurso de Villancicos Ciudad de Algeciras o el que reconocía a la mejor solista, en el mismo certamen.

Además, este pasado verano participaron en el I Encuentro Nacional Pueri Cantores en Oviedo, donde los niños acudieron muy ilusionados e hicieron “muchos amiguitos” de otras provincias, asegura, dirigiéndose a una de las más pequeñas coristas, el secretario del grupo, José María Rodríguez.

Ahora todas las ilusiones del grupo están proyectadas sobre el próximo encuentro al que acudirán, esta vez internacional, que se celebrará en la ciudad sueca de Estocolmo en el verano de 2009.

Pero el director tiene también otros proyectos para el grupo, de los que destaca la reforma completa del repertorio, el cual quiere modernizar haciendo versiones de grupos de pop contemporáneo, como Maná o Amaral. Antonio Hernández asegura que esta fórmula es un éxito ya comprobado con su versión de una canción de U2. Con esto, pretende “hacer música que les llegue más a ellos”.

Tan serios y serias mientras cantan, es sin embargo fácil arrancarles una sonrisa cuando sueltan de las manos el libreto. Conjugan disciplina e ilusión con una pasmosa facilidad, sobre todo en el caso de los más pequeños. Una de las mayores, Marta Valenzuela, afirma que para ella cantar en el coro, algo que lleva haciendo ocho de sus dieciocho años, es “una forma de evasión de los estudios y del día a día”. La pequeña María Prado, de 11 años, entró a la escolanía por recomendación de su amiga Alba, de la misma edad, y ambas se complacen en afirmar lo contentas que están en el grupo y la alegría que supone cada premio que reciben.

Estos premios son un reconocimiento al trabajo que realizan tanto los niños, como el director y el pianista del coro, además del resto de personas que hacen posible que el grupo salga adelante. Ensayan cada viernes por la tarde y cada sábado por la mañana. Compaginan sus vidas, estudios y trabajos con esta pasión. Preparan concursos y los ganan. Preparan conciertos y consiguen llenos. Pero, sin embargo, la escolanía tiene que “hartarse a cantar en bodas” para poder salir adelante. Ningún ente público o privado apoya económicamente a este grupo, según reconoce amargamente su director.

Ellos cierran este año regalando sus voces. Esperemos que empiecen el 2009 recibiendo la justa recompensa y apoyo que merecen. Y esta Navidad, que no falte un brindis con cava sincrónico para esta escolanía de diez.

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