Cuando lo real pierde su real sentido

Cuenta Miguel Guillén que fue Domingo Martínez, su profesor de Dibujo, el que convenció a sus padres para que el joven encauzara sus estudios hacia lo artístico. El acierto fue total. Lo que se presenta en la Sala del Diario de Jerez lo atestigua por completo. Detrás de cada obra se observa un pintor con clarividencia, la que hace falta para ser artista y la que se necesita para estructurar una realidad que pierde su entidad conceptual habitual para afrontar una nueva dimensión significativa.

Miguel Guillén es un joven artista, que sabe dibujar y que, además, sabe conseguir que cada uno de sus dibujos cuente una particularísima historia. Porque la obra de este gaditano no se reduce a un espacio pictórico correctamente planteado. Eso, aunque no todos los que se creen artistas lo tengan, es algo que se supone y que, en teoría, no debería resultar demasiado complicado. En sus obras se plantea un sabio desarrollo dibujístico, una solvente estructuración compositiva, una acertada ejecución y la narración de mínimas escenas de la realidad que el artista convierte en jocoso relato de trascendente significación ilustrativa.

Cada pieza que compone esta exposición nos sitúa en una pequeña historia planteada con mínimos elementos pero que argumentan un ejercicio narrativo donde las imágenes componen una mediata nueva realidad. Existe una total descontextualización de cada elemento hasta conformar una entidad pararreal suscrita desde la propia argumentación que lo real plantea.

Las obras de Miguel Guillén ofertan una nueva dimensión significativa. Sus dibujos nos transportan a un escenario donde los personajes teatralizan una historia que, de tanta acumulación real, nos hace transitar por espacios ajenos a su contexto habitual. Son escenas distópicas; es decir, que han asumido un nuevo argumento. La yuxtaposición de lo inmediato crea posiciones mediatas. Hay guiños de complicidad, mensajes velados a la mirada del espectador para que éste termine la primera voluntad del artista, en un nuevo argumento donde todo sea posible.

Grato descubrimiento de un artista convincente, que sabe lo que quiere y que posee una sabia determinación artística. Sus dibujos no dejan indiferente; plantea una realidad a contracorriente, nos llevan a unos bellos poemas pintados, a la metáfora plástica de una verdad compuesta de mentiras o a una mentira aderezada de elementos reales.

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