arte

Cuando la pintura es sólo pintura

  • El artista jerezano reúne en 'Playas de Cádiz' una colección en la que priman la buena ejecución y la plasmación de una realidad amable, sin artificios y lejos de la dialéctica conceptual

Varias de las piezas que pueden verse en la galería gaditana. Varias de las piezas que pueden verse en la galería gaditana.

Varias de las piezas que pueden verse en la galería gaditana. / bernardo sancho

Juan Ángel González de la Calle vuelve a presentar su obra en la galería de Fali Benot. Después de su cuidadísima y esclarecedora muestra sobre las lámparas, ese nuevo testimonio de naturaleza muerta, que el artista jerezano planteaba abriendo sus perspectivas conceptuales para contextualizar un nuevo episodio representativo, regresa a Cádiz con una refrescante exposición sobre las playas del entorno. Una muestra que, sin buscar excesivas dialécticas conceptuales, nos pone en la sintonía total de la obra de un buen pintor. No hay más. En estos momentos, el arte se encuentra demasiado encorsetado por elitismos y sesudos postulados que, casi siempre, no sirven nada más que para distorsionar y dificultar lo que es mucho más fácil.

Hace unas semanas Juan Ángel expuso en la Sala del Diario de Jerez una muestra, de festivas connotaciones, en la que los protagonistas eran unas entrañables mascotas propuestas por sus amos. El artista pintaba, con esa aplastante facilidad con la que nos tiene acostumbrados, una serie de animalitos; sin buscar más. Un juego de complicidades entre el artista, sus amigos y las mascotas. No había más historias. Ni semánticas argumentaciones de complejas soluciones ni cosas parecidas; era un planteamiento pictórico sin otro asunto en qué pensar. Lo único importante era que se trataba de un buen ejercicio artístico.

En esta exposición gaditana, el artista ofrece una visión de las playas del litoral de Cádiz, de sus gentes, de sus momentos de festiva realidad. Lo único importante es que se trata de una pintura muy bien ejecutada, con altas dosis de verdad pictórica y relatora de una realidad que el artista domina sin ambages. Lo demás es querer buscar vueltas a algo de fácil y recta significación.

La pintura de Juan Ángel González de la Calle responde a un proceso compositivo muy bien estructurado desde el principio. Y es que el pintor parte de un claro compromiso con la pintura de siempre, esa que no encierra dobleces, que está muy bien constituida y que es capaz de los máximos planteamientos estéticos y formales. Desde ahí, nos ofrece una galería de paisajes playeros donde la gente pasa sus vacaciones y, aparentemente, es feliz. En cada una de las obras encontramos la fortaleza plástica que caracteriza su obra, su facilidad ejecutoria, su estructura pictórica de fáciles planteamientos, su poderoso sentido de la figuración y, además, su dominio absoluto de la materia, del tiempo, del equilibrio formal y de la justa manifestación de un entorno que se plantea desde sus contundentes argumentos artísticos.

De nuevo, Juan Ángel González de la Calle nos conduce por una pintura que lejos de buscar difíciles connotaciones, sólo nos posiciona ante los argumentos de una verdad artística sin más vueltas ni historias.

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