Jesús Maeso. Escritor

"Los personajes secundarios son los que dan forma a la Historia"

  • 'La princesa de las brumas', la última novela de Maeso, se ha hecho con el II Premio CajaGranada de Novela Histórica. El galardón está dotado con 180.000 euros

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Si escribiera tan rápido como habla, Jesús Maeso sacaría una novela al mes. Y de las voluminosas. Horas después de ganar el II Premio CajaGranada de Novela Histórica con La princesa de las brumas -título que pretende cambiar por La cúpula del mundo-, el autor jiennense confirmaba ser tan afable como se pudo intuir en la entrega del galardón.

-¿Qué historia plantea en esta novela?

-Comienza y termina en Granada. El protagonista, Beltrán de Sina, está en las Barrigas del Diablo, unas mazmorras cerca de la Alhambra donde metían a los caballeros castellanos para que pagaran rescate por ellos. ¿Por qué está este hombre allí y, a pesar de que Alfonso X manda el rescate, no lo sacan? La obra termina cuando se explica que está allí por meterse en camisas de once varas y enamorarse de una princesa. En aquella época era terrible la cosa de las clases.

-Alfonso X ejerce de personaje secundario de la obra...

-Yo nunca pongo a los personajes importantes de la Historia como protagonistas, para mí no lo son. Los secundarios son los que de verdad hacen la política y la Historia. Alfonso X el Sabio es un figurante muy importante, todos sus proyectos políticos fueron un rotundo fracaso.

-¿Huye de las sobredosis de realidad?

-Siempre he dicho que la novela se escribe para entretener, para emocionar, para estremecer... Yo me encuentro muy a gusto con lo que llamo los jardines del pasado, y hay tantos pasajes desconocidos que creo que las claves de este mundo actual las podemos encontrar atrás. Escribí sobre Tartessos y mucha gente me dijo que ahí comprendió en parte por qué somos así los andaluces. Éramos así hace 4.000 años: amantes de la vida, no creían en los dioses sanguinarios...

-Algún licenciado en Historia ha llegado a decir que ha aprendido más con las novelas de Robert Graves que en la facultad. ¿Exageración? ¿Deja en mal lugar esto al actual sistema educativo?

-Lo deja muy mal. Me escribió hace poco una profesora de la Universidad de Los Ángeles y me contaba que había puesto mi libro Al-Gazal, el viajero de los dos orientes como lectura obligatoria. Pretendía que apredieran el idioma, porque yo escribo muy sensual, y luego que conocieran parte de la historia de España. Ahí están nuestras raíces. ¿Cómo es posible que haya gente que diga que Abderramán II no fue español? Era musulmán. Vale, era su opción religiosa, pero él había nacido en Córdoba y su madre era de Navarra. Abderramán II es tan español como Primo de Rivera. No le quepa duda.

-En un mundo tan saturado como el de la novela histórica, ¿cuáles son sus rasgos distintivos para que el lector, sin leer la solapa, sepa que es un libro suyo?

-Lo primero es ser literato, tener un lenguaje exquisito. Luego, buscar hechos históricos desconocidos y que, además, tengan algo de misterio, esoterismo en el sentido de desconocido. Mis personajes, casi todos, han sido poetas, alquimistas, gentes del saber... Cuido el lenguaje, pero no es una rémora. También busco escenarios fascinantes.

-Parte de los lectores de novela histórica oyen la palabra cátaro o templario y se echan a temblar. En cambio, escribió usted un libro sobre templarios, El lazo púrpura de Jerusalén, que se sale radicalmente de la temática general de esos títulos.

-Hubo gente que me escribió diciendo: "Gracias a su libro por fin sabemos quiénes fueron los templarios". No hice nada esotérico, sólo los presenté como unos mercaderes y unos banqueros excepcionales. Esos eran los templarios. Montaron un imperio comercial impresionante, inventaron la tarjeta de crédito en el sentido de que, con las encomiendas templarias.. También eran unos guerreros impresionantes, por eso Saladino temblaba con ellos.

-¿Qué novela histórica le ha marcado de manera más personal?

-Sobre todo Bomarzo, de Mújica Laínez, que trata sobre un príncipe del Renacimiento. Me impresionó enormemente. Desde entonces, además de los libros de Juan Eslava Galán, es mi obra de referencia.

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