El patrimonio de los Aramburu se expondrá en el Centro Reina Sofía

  • La colección donada por la familia gaditana al Ayuntamiento está integrada por unas 86 obras, entre grabados, retratos, miniaturas al óleo, escenas campestres, religiosas o pinturas costumbristas

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La alcaldesa de Cádiz se mostró ayer "feliz" ante la noticia de la donación del patrimonio de los Aramburu a la ciudad. Teófila Martínez explicó que la familia cedía la totalidad de la obra pictórica en su poder, "más de ochenta óleos", además de miniaturas, grabados, litografías y esculturas "de alto valor patrimonial".

Este legado se expondrá en una de las salas superiores del Centro Reina Sofía (el antiguo Gobierno Militar) aunque el Ayuntamiento "no renuncia a que vaya a otro edificio de la ciudad para que ésta y otras donaciones estén en un lugar privilegiado". En este sentido, añadió que una vez que se complete el trámite de donación "vamos a ponernos a buscar un espacio de oportunidad de gran valor patrimonial para ubicar este tipo de donaciones".

La colección pictórica que la familia Aramburu ha ofrecido al Ayuntamiento de Cádiz, y por tanto a la ciudad, consta de 86 obras, entre las que se encuentran unas 20 miniaturas al óleo, alrededor de 40 grabados, otra veintena de cuadros de distintos tamaños y algunas ánforas romanas.

Se trata de obras pictóricas que arrancan en el romanticismo de la primera mitad del siglo XIX y que culminan en el siglo XX, con autores como Abarzuza, Godoy, Prieto o Ruiz de Sarabia, entre otros artistas. La temática es muy diversa, pues la donación no sólo se centra en pinturas de temática costumbrista: hay paisajes, escenas campestres, cuadros de temática religiosa y un significativo conjunto de retratos en los que aparecen miembros y varias generaciones de la familia gaditana. La intención es que la colección se muestre en una planta del Centro Reina Sofía y que la sala lleve el nombre de Aramburu.

Teófila Martínez mostró su convicción de que la decisión de la familia Aramburu es un "ejemplo importantísimo de cara a 2012, esto va a actuar de revulsivo después de que en los últimos años no se hayan producido más que pequeñas donaciones". La alcaldesa recordó que otros patrimonios familiares gaditanos han acabado dispersándose y ya no están en la ciudad.

La primera edil aseguró que este legado es "una gran noticia, no tenemos palabras para agradecer este gesto generoso con la ciudad". El agradecimiento fue, de forma "muy, muy, muy especial", a Álvaro Aramburu Picardo.

La colección "tendrá un lugar y trato muy especial dentro del patrimonio de la ciudad para corresponder a la generosidad de la familia". "Esto me emociona, como ocurrió con la donación de la familia Vasallo, y más cuando estos actos van sucediéndose", aseguró.

Con esta sustantiva donación, la familia Aramburu prosigue el camino iniciado en 2002 con la cesión al Museo de las Cortes, también municipal y situado en la calle Santa Inés, de un óleo anónimo que muestra un plano de la ciudad de Cádiz a finales del siglo XVIII, entre 1670 y 1680. El lienzo, de gran tamaño, fue restaurado tras ser donado por la familia y expuesto definitivamente en el Museo gaditano en enero de 2005. Su restauración permitió recuperar el vigor original del plano y también confirmar que sobre 1802 fue repintado para retocar las partes que ya entonces estaban dañadas.

El otro cuadro donado por la familia, en esta ocasión en 2003 al Museo Provincial, fue un retrato de Micaela Aramburu pintado por Ignacio Zuloaga.

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