Los paisajes del alma de Benítez Ariza

  • El escritor gaditano presentó ayer 'Diario de Benaocaz', de la mano de su editor Manuel Borrás

Diario de Benaocaz no es una declaración de intenciones, sino una declaración de amor por un paisaje del alma. Con estas palabras acercaba ayer al público Manuel Borrás, editor de la obra, la esencia de un libro en que se "consuma la madurez de su poesía".

Una poética aglutinadora de todos los buenos elementos de los que debe estar dotada, dijo. Nítida, con sentido del ritmo y de un silencio cómplice. Una obra que restablece la apariencia del mundo a través de su paisaje interior. El de José Manuel Benítez Ariza que, antes de navegar por los mares de su intimidad, quiso explicar el por qué de Diario. Y el por qué de Benaocaz, "para eso estoy aquí".

Lo de diario es en alusión al formato en que desde hace un tiempo desenvuelve toda su obra, a tenor del diario abierto que oferta su blog en internet. "Mis novelas y poemas no son más que entradas extendidas en este diario", comentó el poeta gaditano, quien confirmó que nunca le gustó el formato libro, adoptando como palabra predilecta sus "cuadernos", en respuesta a su fantasía de perpetuarlos abiertos. Así lo ha concebido desde sus primeros flirteos con la creación poética hace ya 25 años, como primaveras cuenta la Feria del Libro.

De Benaocaz, lugar en que se desenvuelve el diario y buena parte de su vida, dijo el resto. "La poesía no puede ser abstracta porque tiene que concretarse en un diálogo con la realidad que tenemos delante, un lugar que invite a la reflexión", dijo.

Y Benaocaz ha sido y es el marco perfecto. Un lugar para la interiorización de las sensaciones que ahora atraviesa esta etapa de su vida. "Este lugar me ha prestado las condiciones de vida, silencio, tranquilidad, amistades que necesitaba", comentó, ante la presencia de numerosos amigos del municipio serrano, desde el que también se trasladó su alcalde.

De su obra destacó la comunión de su propio proceso creativo con el pictórico, del que parece haber bebido más que de las propias fuentes líricas, al hilo de los grandes amigos pintores también afincados en Benaocaz. Pero también habló de la temática y estructura de un libro que abunda en el paisaje, el eterno paso del tiempo o el amor. Temas tópicos, pero necesarios, enmarcados musicalmente de forma "contrapuntística" y organizados acorde "a la intimidad".

Así, de una primera parte aglutinadora de los temas que, a grandes rasgos, se desgrana Diario de Benaocaz, su obra viene a posarse, serenamente en una segunda parte, en estos rincones concretos, hasta debatirse entre los detalles más místicos, misteriosos y trascendentales de la tercera, según explicó.

También augura en esta confesión pública, la dirección en que continuará dialogando con su realidad más cercana, entre otros paisajes de su alma.

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