El paisaje onírico de Candi Garbarino, en Rivadavia

  • La pintora regresa a la escena expositiva gaditana tras ocho años de ausencia con 'El tapiz de la tierra', un encuentro intimista y colorista con la naturaleza

Candi Garbarino regresa a la escena expositiva de Cádiz. Tras ocho años de ausencia en la capital, la sala Rivadavia acoge su nueva exposición, un conjunto de obras erigidas en torno la fertilidad de la naturaleza, que en un tono intimista indaga entre múltiples formas y colores.

Un conjunto de 20 obras articuladas en mosaicos de grandes dimensiones integran El tapiz de la tierra, que ayer fue presentado de la mano de la propia artista, la diputada provincial de Cultura, Pilar Pintor y Paqui Lobato, de la galería Gh40 de San Fernando, en cuya nómina de artistas figura Garbarino.

Con este nuevo paso en su trayectoria, la artista pretende reflexionar sobre la capacidad reproductiva del medio que nos rodea, "cuyo potencial conocemos todos", a través de distintas visiones paisajísticas que se sumergen en el mar y sobrevuelan la tierra. Su obra se exhibe así en grandes dosis de color que, por un lado, en una de las salas de Rivadavia, ensalza los colores fríos, en los que se han cobijado para adentrarse en el medio marino. Así, desde esta amalgama de verdes esmeraldas o bonitos turquesas logra trazar la frescura del medio. También se ha atrevido en esta obra más reciente con los colores de la tierra, los más cálidos, que lucen en el otro espacio de la sala que gestiona la Fundación Provincial de Cultura.

Su reinterpretación del entorno cercano se hace visible en los motivos florales, paisajísticos, pastorales y marinos, a veces figurativos y otras abstractos, "según lo mires", expresa la autora.

Un "encuentro optimista con la naturaleza", como define Candi Garbarino, de este cúmulo de sensaciones y vibraciones de formas y colores.

Garbarino, que se sumió hace dos años en este proyecto concebido para la sala Gh40 -donde expuso en mayo-, se muestra muy satisfecha con el nuevo cariz que su obra ha tomado en la sala gaditana. "Ha quedado muy bien en este espacio", decía ayer, pues cada una de sus creaciones se adaptan bien tanto a título individual como en conjunto. Y de una y otra forma han vuelto a encajar en Rivadavia. "Cada sala tiene sus encantos", puntualiza.

La muestra que hoy llega a esta galería, para la que se ha editado un catálogo, tuvo su punto de partida en la exposición colectiva que una serie de autores contemporáneos llevaron al Museo de Cádiz el pasado 2009. Si bien, Candi Garbarino no expone de forma individual en la ciudad desde que en 2004 inauguró en la desaparecida sala IslahAbitada la exposición Marazul.

Desde entonces no ha cesado en el empeño de crear, y ahora que ha dado un nuevo paso en firme con esta mirada onírica del paisaje natural, "ando dándole vueltas a otros proyectos. Tengo nuevas líneas abiertas", aunque no quiere avanzar nada.

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