La naturaleza de los aerolitos y los habitantes de 'La ínsula de Ory'

  • Jaume Pont presenta hoy en el ECCO el monográfico que 'Ínsula' ha dedicado al poeta gaditano · Mañana, el encuentro Latitudes acogerá el descubrimiento de una placa conmemorativa en la Alameda

"Una gloria infinita en el corazón. Por lo demás, silencio, sueño y oscuridad. ¡Esto ha sido mi vida!", decía de sí Carlos Edmundo de Ory. El poeta que encontraba mundos en menudencias, el gran alucinado, estaba también "tocado por el dolorismo", explica uno de los expertos en su obra, el profesor Jaume Pont. "Es algo que vemos en buena parte de su poesía -continúa-. Carlos Edmundo de Ory era un poeta muy de la estirpe de Vallejo, muy sensible a las heridas cotidianas de la existencia, pero siempre partiendo de las pequeñas cosas, siempre sorprendido ante la vida, en un descubrimiento perpetuo, una fiesta perpetua. Pero continuamente, también, en juego con los contrarios: maneja lo sublime, lo grotesco, el humor..."

Jaume Pont ha sido el encargado de coordinar el número que, en septiembre, dedicó la revista Ínsula a la figura del escritor gaditano y que esta tarde se presentará dentro de las jornadas Latitudes, que se celebran en recuerdo al poeta. Un trabajo en el que han participado "algunos de los conocedores más significativos de su obra" y a través del que se intenta poner en relieve "su poética, su forma de pensar, de entender el mundo y concebir la poesía". En total, veinte colaboraciones integran el monográfico que incluye artículos sobre su personalidad, sobre la memoria personal de ciertos autores -José Manuel Caballero Bonald o Francisco Nieva-, sobre su relación con las generaciones intermedias -Pere Gimferrer y Guillermo Carnero- o textos de estudiosos y demás especialistas que se han dedicado a su obra, como José Ramón Ripoll, Ana Sofía Pérez-Bustamente, Jesús Fernández Palacios o Manuel Ramos Ortega.

Tras la presentación de La ínsula de Ory, Jaume Pont desarrollará la ponencia Visión y forma de los aerolitos de Carlos Edmundo de Ory, sobre la que cree podría ser la manera "más directa de acercarse al pensamiento de Carlos Edmundo de Ory": "En los 'aerolitos'se condensan buena parte de su forma de entender el mundo y la poesía -comenta-, los puntos fundamentales de la realidad que le rodea y sus pensamientos acerca del acto creador y la poesía. Los 'aerolitos' presentan también una forma muy singular, muy personal, cercana a la literatura aforística, pero no son aforismos. Comparten con ellos el don de la brevedad pero, así como el aforismo tiende a plantear una idea moral, una especie de guía espiritual para entender el mundo, los 'aerolitos' son más bien un tipo de sentencia, una frase breve que es hermana del aforismo pero que apunta a un aspecto creativo relacionado con lo irracional, con los elementos surrealistas de la existencia..."

Carlos Edmundo de Ory siempre subrayó la importancia de Cádiz en su sensibilidad y en su producción literaria. Pero la obra de Ory está, por ejemplo, en las antípodas de la afectación, lo barroco o lo dramático: "La memoria personal de Carlos está muy ligada a Cádiz, a la impronta que la ciudad dejó en su infancia -insiste Pont-. No olvidaría nunca el peso de sus vivencias de niño en la Bahía gaditana. De hecho, decía que su poesía era un hermanamiento entre el mar y el sur. Pero también cuenta el peso literario que tuvo en su formación intelectual la biblioteca de su padre, Eduardo de Ory, de gran herencia modernista. De ahí proviene ese gusto tan especial que tiene su poesía por la música, que parece tan presente en sus versos, en unos poemas que son como cantados... Todo ello quedó asido a él en esas lecturas".

El encuentro Latitudes, organizado por la Fundación Carlos Edmundo de Ory y el Ayuntamiento gaditano, proseguirá mañana con una cita en el paseo de la Alameda, en la glorieta dedicada al poeta, donde se descubrirá una placa en memoria del escritor. Por ahora, el monumento proyectado por el escultor Luis Quintero -y cuya maqueta llegó a presentarse a los medios el pasado mes de mayo- tendrá que esperar por motivos de presupuesto.

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