"La música clásica me daba tanto respeto que nunca me atrevía a tocarla"

  • El compositor y músico gaditano actúa esta noche en el Gran Teatro Falla con su espectáculo 'Piano ibérico' donde lleva a su terreno las partituras de autores como Granados, Falla, Albéniz y Mompou

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Ilusionado. Como a borbotones. Su piano. Y sus respuestas. Salen de sus manos, de su boca, con ese aire de improvisación, a simple vista informal, magistral en su ejecución. Chano Domínguez toca. Chano Domínguez habla. Sí, ilusionado, emocionado, diría yo. Nervioso, que dice él. Y contento. "Muy contento". Volver esta noche al Falla. A Cádiz. Esa ciudad que tiene en la boca "todo el día". Su ciudad. De vuelta a los orígenes. Con Piano ibérico.

-Granados, Albéniz, Falla, Mompou. Dice usted que esto es una vuelta a los orígenes del piano flamenco, ¿por qué?

-Porque en mi búsqueda para preparar Piano ibérico me di cuenta que los primeros pianistas flamencos, sin ellos mismos saberlo, fueron ellos porque creo que supieron recoger toda la impronta popular de las melodías y los ritmos que se tocaban en la calle y ponerlos en el piano al máximo nivel intelectual. Por otro lado, hará unos siete años empecé a estudiar piano clásico, cosa que yo no había hecho nunca porque yo soy autodidacta, mi formación no ha sido de Conservatorio, entonces me acerqué a estos compositores pero me di cuenta que buena parte de su música la había escuchado desde pequeño, que es la que he grabado, así que también es una vuelta a mi origen, a mi infancia, es una música que está en nuestra memoria. Todo esto, meterme con los clásicos españoles, para mí ha sido y está siendo muy enriquecedor, sobre todo porque intento ponerlo al día.

-Así es, se lleva usted estas partituras a su terreno.

-Sí, no interpreto la partitura al uso. Lo que yo hago es sacar la armonía que tiene la composición y parte de las melodías que quiero resaltar y, a partir de ahí, creo mi propio mundo sonoro. Y, después, surge ese espectáculo en directo que, creo yo, está lleno de fuerza y de luz al incluir el cante y el baile.

-¿Qué hay en ese mundo sonoro?

-Ese mundo está conformado por la música que yo he ido trabajando durante toda mi carrera y siempre ha habido un denominador común, la improvisación. La improvisación está incluida dentro de todas mis composiciones, dentro de todo lo que yo hago.

-Un espectáculo donde está bien arropado por otros tres artistas. Hábleme de ellos.

-En el baile viene Daniel Navarro, un magnífico bailaor de Córdoba que lleva trabajando conmigo desde hace tiempo sustituyendo, a veces, a Tomasito. Al cante viene Blas Córdoba, que es el cantaor que me ha acompañado en la última década y viene a la percusión el que yo creo que es el rey de la percusión flamenca, Israel Suárez Piraña, que actualmente me lo quita Paco de Lucía (ríe). Tengo a tres grandes músicos flamencos pero con una mentalidad muy abierta, porque tanto Blas como El Piraña, por ejemplo, llevan trabajando conmigo mucho tiempo y entienden muy bien todo lo que es la música improvisada, todo lo que se crea a partir de una estructura rítmica y formal. Así que me dan un soporte rítmico y artístico muy importante.

-Para un pianista, como usted ha dicho, autodidacta, ¿cómo ha sido la experiencia con estos autores?

-No había tocado a ninguno nunca, así que imagínate. Yo había escuchado su música pero me daba tanto respeto la música clásica que no me atrevía a tocarla. Y te digo una cosa, el precursor de Piano ibérico, porque es una persona que confió en mí y me dijo, Chano yo quiero que tú hagas esto, fue Carlos Saura. Él me llamó en 2005 para participar en su película Iberia donde yo interpreto un número que está grabado en Piano ibérico, El Puerto, de Albéniz. Me dijo, Chano yo quiero que estés en esta película, y yo le decía, hombre, Carlos, es que yo no soy pianista clásico. Él me contestó: "Yo no quiero que tú toques como un pianista clásico, yo quiero que tú hagas tus cosas con un tema de Albéniz".

-De los autores, me llama la atención la inclusión de Mompou por ser, digamos, el menos conocido.

-Sí, Mompou es un compositor catalán que, inmerecidamente, es muy poco conocido para el gran público. Pero para mí tiene algo muy especial, que es que está ligado a mi infancia porque yo escuchaba esa música en Radio Nacional porque hay una versión de la Música callada que se utilizaba en Radio Nacional para dar la hora. Y me encantaba esa melodía aunque no sabía de quién era.

-¿Y con Falla, el paisano, como ha sido la relación?

-Para mí ha sido el más fácil de improvisar. Mágico. Empezaba a tocarlo y yo mismo sentía que parecía que lo había tocado toda la vida. Así como Albéniz o Granados han sido compositores que me ha costado más trabajo adaptarlos, lo de Falla fue algo como amor a primera vista, fluyó de manera muy natural. Y mira que yo pensaba que me iba a costar mucho trabajo, porque Falla es complicado, pero que va.

-En 'Piano ibérico' también hay composiciones suyas, ¿las podremos escuchar en el Falla?

-Sí, en el Falla vais a poder escuchar creo que el 100% del disco y alguna otra cosa más. Venimos con muchas ganas de tocar toda la música que hemos grabado.

-El año pasado estuvo con el Ballet Nacional en el Falla pero solo, ¿desde cuándo?

-Desde hace más de cinco años seguro y te confieso que para mí subirme al escenario del Falla es algo muy especial, no es lo mismo que subirme en otro. Estoy en mi tierra y cuando llego a Cádiz siempre me recorren muchas emociones porque quiero mucho a mi tierra y porque el público de Cádiz es muy exigente, muy conocedor y no regala ningun aplauso. Tengo una ilusión tremenda.

-Decía Schuman que la música es el lenguaje que le permitía conectarse con el más allá. ¿Con quién se conecta usted cuando toca?

-Yo me conecto con lo más profundo de mi ser. Cuando te pones a crear y a tocar, a veces, entras en una especie de trance o de concentración que no te das cuenta de lo que ocurre a tu alrededor. A mí me inspira mucho la gente que yo quiero y los lugares. Y sé que en Cádiz voy a estar muy inspirado a la hora de tocar. A los músicos que tocamos música creativa nos influye mucho todo lo que ocurre en el día para tocar de una manera o de otra.

-Pues esperemos que le ocurran cosas emocionantes.

-Emoción habrá seguro.

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