equipamientos culturales Un proyecto esencial para Cáduz

El museo que Cádiz necesita

  • La ampliación del centro de la plaza de Mina, pendiente desde hace 20 años, no puede dilatarse más

El 17 de mayo de 2007 la Junta de Andalucía presentó el Plan Museológico del Museo de Cádiz. Era la penúltima etapa antes de cerrar la reforma, modernización y ampliación del viejo centro cultural iniciada en 1980 y terminada en 1990. El documento, cercano a las cuatrocientas páginas, incluía también la Casa Pinillos, integrada al conjunto gracias al legado de María del Carmen Martínez de Pinillos, con lo que se conseguía un conjunto superior a los 10.000 metros cuadrados de superficie. Entonces se esperaba la inmediata salida de la Escuela de Arte a una sede provisional, pendiente de la construcción de la Casa de las Artes, para así eliminar el último inconveniente existente para afrontar, por fin, la tercera y última fase del Museo de Cádiz. Así, el objetivo era llegar a las celebraciones del 2012 con todo el conjunto terminado. Pero todo se torció cuando la que iba a ser una salida inmediata de la Escuela de Arte se aplazó sin fecha.

Cinco años después, el proyecto de ampliación sigue guardado en un cajón. Como única buena noticia, la reforma de la Casa Pinillos como continuidad del Museo, pudo salir adelante antes de que los recortes presupuestarios dejasen en el aire su particular Plan Museológico, esencial para su integración en el recorrido del centro expositivo una vez concluyan los fastos del Bicentenario.

Ahora podía pensarse que la, por fin, inminente apertura de la sede Casa de las Artes y el consiguiente traslado de la escuela del callejón del Tinte debería de significar la reactivación de este proyecto. Sin embargo, la tercera fase de la ampliación se ha topado de lleno con la crisis económica y el recorte inversor por parte de las administraciones públicas, dejando en el aire la culminación del proyecto iniciado en 1980.

Este previsible parón llega, sin embargo, en un momento especialmente delicado para el Museo, que el pasado año superó los cien mil visitantes y que este año está batiendo marcas.

Aún cuando el proyecto de 1980-1990 de Feduchy se ha comprobado muy efectivo, también es cierto que los fondos del Museo, especialmente los arqueológicos, han crecido de una forma espectacular, desbordando la capacidad del ya viejo centro cultural. Por si fuera poco, el inmueble necesita mejoras urgentes en todo lo relacionado con la climatización e iluminación, así como se considera esencial la apertura de zona para talleres, exposiciones temporales, sala de actos, tienda... a la vez que hay piezas que por su especial relevancia reclaman por si sola una nueva ubicación dentro del complejo museístico. Igualmente, la forma de ver un museo en 2011 ha cambiado sustancialmente respecto al centro tipo de hace tres décadas. Hoy hay que plantear un proyecto más dinámico.

Aunque hay actuaciones, como la climatización en el área de Bellas Artes, que se han podido realizar parcialmente en los últimos años, el Museo necesita una urgente modernización y toda ella se encuentra reflejada en el Plan Museológico presentado hace cinco años, al que en este tiempo se le han introducido algunos retoques para mejorarlo.

Con todo ello se tiene claro que el proceso no se puede parar, que la crisis económica no puede provocar otros veinte años de espera. Asumiendo que ya no hay dinero, o tanto dinero, para esta obra, se plantea la necesidad de avanzar en la misma paso a paso, a un ritmo más lento del deseado pero continuado. La nueva administración cultural surgida de las elecciones generales del pasado 20 de noviembre y la que saldrá de los comicios regionales del próximo 25 de marzo deben sacar adelante en el plazo más breve posible el documento definitivo de intervención y el proyecto arquitectónico, que se consideran no serían gravoso para las arcas públicas.

Con estos documentos ya aprobados, el equipo directivo del Museo tendría la posibilidad de ejecutar diversas obras de mejora en departamentos del edificio atendiendo a lo ya especificado en los planes. Así, sin poner en marcha el proyecto integral sí se lograría adelantar plazos a la espera de mejores tiempos. "Aunque pasemos de tardar dos años a cinco o seis, al final tendremos el Museo que Cádiz se merece", afirma a este diario el director del centro, Juan Alonso de la Sierra.

Esa es la cuestión: el diseño de Cádiz como una capital volcada a la cultura y el ocio, elementos que dinamizan también su apuesta comercial y turístico, necesita de forma obligada un gran Museo. Siéndolo ya el de la plaza de Mina, éste cuenta con un potencial que aún no ha salido a la luz y que ejecutado en su totalidad le convertiría en uno de los mejores de todo el sur de España.

Porque el Museo que nacería de la ejecución de la tercera fase de su proyecto sería un equipamiento cultural de primera línea. Un primer ejemplo: el actual edificio cuenta con una superficie de 6.508 metros cuadrados, pero cuando se añada la Casa Pinillos y el edificio de la antigua Escuela de Arte, esta cantidad casi se duplicará. Y más: el Museo dispone actualmente de 32.700 fondos registrados y una cifra no determinada de material sin fichar. Y aún más, al contrario que otros museos provinciales el Museo de Cádiz cuenta con piezas de relevancia que van desde el hombre prehistórico hasta la actualidad lo que le permite ofrecer al visitante una amplia visión de toda la historia de nuestro entorno.

Con todos estos mimbres, el Plan Museológico elige la relación de Cádiz y el mar como hilo conductor del futuro recorrido museístico: la conexión con el Mediterráneo y con las colonias, la relación de Cádiz con el mundo fenicio, el alto imperio romano y el comercio con América, sin abandonar nunca el discurso cronológico al considerar que facilita la comprensión de todo lo que se expone, rompiendo a la vez el viejo concepto de la división por secciones, que se considera demasiado drástica.

El vuelco expositivo de 180 grados se visualiza en el propio acceso al Museo. Éste se traslada al callejón del Tinte dejando la entrada de Mina para actos oficiales. Tinte, además, permite abrir el centro cultural a la ciudad pues su pequeño patio exterior abre la posibilidad celebrar actos públicos a la vez que se accederá a una cafetería y a la tienda del Museo.

En esta nueva zona se ubicará un salón de actos, hoy inexistente, y también salas para exposiciones no permanentes, con una superficie aproximada de 400 metros cuadrados, que podrán funcionar de forma independiente respecto al resto del complejo.

El actual patio central, donde se celebran las exposiciones temporales, se convertirá en el distribuidor de todo el edificio evitando dirigir al visitante por un único recorrido. Y a partir de ahí, el Museo en su todo su esplendor: 'Las primeras sociedades', con la presencia del hombre prehistórico; 'El gran viaje', centrado en las culturas fenicias y tartessos; 'Gades finis terrae', con la rica etapa romana; 'Cádiz, territorio de frontera', que repasa el Bajo Imperio y la Edad Media; 'El horizonte Atlántico', que conecta Cádiz con las colonias americana; y 'Cádiz, encrucijadas de culturas'.

La ampliación permitirá al Museo contar con una zona de carga y descarga y de embalaje para el tratamiento de las piezas que lleguen; un área mayor para la investigación y el estudio y una biblioteca más de acorde con la importancia del centro, así como espacio para actividades didácticas y asociaciones como la de Amigos del Museo, además de reforzar la presencia de la Academia de Bellas Artes. Todo ello con el concepto de sostenibilidad que evite gastos innecesarios y pensando en crecimientos futuros para evitar un rápido colapso del edificio.

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