La muestra 'Los sueños de I Ming', más que una visión oriental del arte

  • Rivadavia se impregna de la imaginación y la obra de Serzo

Conozcamos a I Ming. "El pequeño amarillo" es un niño chino de siete años, el más pequeño de su numerosa y humilde familia, que enseña a volar su cometa a Blinky -personaje de la muestra El fantástico vuelo del hombre cometade José Luis Serzo-y que vive sus sueños como capítulos de su vida real en una aldea cercana a Shangai.

I Ming narra una historia que es continuación de otras historias que ya empezara Serzo en obras anteriores. "El espectador puede encontrar un mundo paralelo, al otro lado de la ventana, una serie de personajes que se mueven entre la realidad y la ficción y con los que todos nos podemos identificar", comentó el autor ayer en la Sala Rivadavia junto a la Diputada de Cultura, Ana Mosquera.

La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 27 de julio, es mucho más que la plasmación de lo sueños del Pequeño Amarillo que tiene una caseta voladora para poder observar un continuo amanecer y que se transforma en un valiente guerrero para combatir contra ciertos preceptos que su familia solía censurar. José Luis Serzo invita a través de las aventuras de I Ming a la "reflexión sobre el niño que llevamos dentro y apuesta por la imaginación como forma de vida y de conocimiento".

Este artista da un giro oriental y se atreve a cuestionar lo que llamamos arte. "El arte se tiene que bajar del pedestal en el que parece que ¡todo vale! e interactuar con el público". Así, según Serzo "hay que reivindicar un oficio con calidad, hoy día los artistas somos los niños mimados de la cultura pero estamos haciendo balones hinchados sin nada dentro", asegura mientras hace hincapié en que no hay que construir un discurso elitista, "mi obra es universal, está destinada a todos".

La exposición compuesta por nueve óleos, fotografías, vídeo, objetos y dibujos abre la puerta al universo multidisciplinar y a la pintura ilusionista de Serzo.

Los sueños de I Ming, una muestra diferente "una historia positiva, algo provechoso para el espíritu, para salir con una sonrisa más que con el puñetazo que estamos acostumbrados", explicó Serzo.

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