CINE

La muerte del guerrillero

  • Seis meses después de 'Che: el argentino' se estrena la segunda parte de las andanzas del mítico personaje que ha puesto en escena Steven Soderbergh

El tortuoso camino seguido por el díptico que Steven Soderbergh ha rodado sobre la figura del legendario guerrillero Ernesto Che Guevara muestra las complicadas rutas que sigue a veces el cine. El inquieto cineasta, que igual salta de la comercialidad sin concesiones de las aventuras de Danny Ocean al un tipo de películas más personales, la filmó como una sola obra de unas cuatro horas. Así se presentó en el último Cannes y así ganó su protagonista, Benicio del Toro, el Premio a Interpretación en el festival francés. Sin embargo, al final los productores decidieron estrenarla en dos partes. En nuestro país, donde se rodaron algunas escenas -y que puso parte de la producción a través de Morena Films-, el primer e involuntario capítulo se estrenó a primeros de septiembre. Fue un insospechado éxito que demostró que en España el mito del guerrillero sudamericano sigue vigente.

Como recordarán los que la vieron, Che: el argentino narraba las andanzas del médico argentino desde que conoce a los hermanos Castro y decide irse con ellos a su aventura contra Batista hasta la triunfal entrada en La Habana, de la que acaba de cumplirse medio siglo. Los años en la guerrilla de Sierra Maestra centraban el guión, con saltos marcados por el famoso discurso que Guevara dio en la ONU en 1964. Lo más lógico hubiese sido adelantar el estreno de la segunda parte visto lo bien que funcionó la primera, pero se decidió atrasarlo esperando los premios internacionales. El triunfo de del Toro en Cannes parecía garantizarle una nominación al Oscar que no se materializó. Sin embargo, en uno de estos extraños rebotes que persiguen al proyecto, el actor de Puerto Rico sí ganó el Goya, abusando de la parte española de la producción, lo que pone a Che: guerrilla en buena posición para seguir triunfando en nuestra taquilla. Pero estos seis meses de demora entre ambos títulos pueden haber sido dañinos. La memoria de los espectadores es frágil y el visionado de la primera parte dejó más dudas que certezas. Nadie criticó el magnífico trabajo de Benicio del Toro, pero sí se atacó con justicia el que Soderbergh mostrará una extraña frialdad en el retrato del personaje, como si temiese mojarse demasiado a favor en contra. Algo que parece muy difícil a la hora de afrontar a un personaje como Che Guevara. Esto puede hacer que muchos de lo que llenaron la sala en septiembre se abstengan de ir ahora.

Y eso que Che: guerrilla trata de la parte más romántica del personaje, cuando tras ocupar cargos en los primeros gobiernos del castrismo se desanima con el rumbo que está tomando la revolución y decide volver a echarse al monte, intentando exportar el modelo que triunfó en la isla caribeña. Como es sabido, sus nuevas aventuras le llevaron a las selvas de Bolivia donde murió en una emboscada en 1967. El tono de esta segunda parte es pues mucho más sombrío que la primera, donde el éxito premiaba todos los esfuerzos de la lucha en Sierra Maestra. Eso sí, Bolivia fue recreada en Cádiz, concretamente en sus sierras, donde se filmó hace dos veranos. Repiten los actores, con Demián Bichir como Fidel. Pero se incorporan nuevos nombres para dar vida a los nuevos personajes con los que el Che se topó al final de su vida, como el portugués Joaquim de Almeida y los españoles Carlos Bardem y Eduard Fernández. Todos ellos esforzados en demostrar que el mito guerrillero sigue de plena vigencia.

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