CINE

El mito de Dillinger regresa

  • Michael Mann ha conseguido por fin hacer su película sobre el célebre atracador de bancos de la Gran Depresión con la presencia de Johnny Depp y Christian Bale

Michael Mann lo tiene claro. El cineasta que se hizo famoso en la tele de los 80 produciendo Corrupción en Miami se ha decantado por los géneros populares, con preponderancia del thriller. Tuvo el honor de ser el primero en poner de largo cinematográficamente al doctor Lector en Hunter, y luego consiguió el éxito con la versión tecno de El último mohicano. A raíz de ahí desarrollo un cine interesante pero amenazado por la grandilocuencia, como se demostró en Heat. Pero de vez en cuando daba un bandazo y demostraba una mayor ambición con títulos como Alí o su aclamada El dilema, que le puso a las puertas del Oscar. Pero lo mejor es que cuando refrena su megalomanía le pueden quedar cosas tan ajustadas y apañadas como la excelente Collateral.

Mann presenta en este agosto su última película, Enemigos públicos, donde recupera al bandolero John Dillinger. Visitado ya por el cine con desigual fortuna, Dillinger formó parte de la promoción de ladrones de bancos que en la Gran Depresión americana (los Bonnie & Clyde, Baby Face Nelson, Pretty Boy Floyd) siguieron el espíritu de Jesse James y otros célebres forajidos del Far West. Asaltaban bancos entre el apoyo de la población rural del Medio Oeste que los consideraba héroes, al atacar los símbolos del capitalismo que se hundía y que se apropiaba de sus tierras al no poder hacer frente a las hipotecas. Una situación demasiado parecida a los embargos actuales, que hasta la fecha no ha producido sus propios bandoleros. El FBI, entonces una agencia en pañales, aprovechó la cacería de estos atracadores para aumentar su poder e influencia en la sociedad americana. Y para tapar su fracaso en frenar el ascenso de la mafia en las ciudades. Aunque se cuenta que en realidad Cosa Nostra tenía chantajeado al siniestro director del FBI, J. Edgar Hoover, con pruebas de su homosexualidad.

A Michael Mann siempre le fascinó el personaje de Dillinger, achacándolo a que vivió sus primeros años cerca del cine de Chicago donde fue abatido hace ahora 75 años. En los primeros tiempos de su carrera escribió un guión que nunca utilizó. Para Enemigos públicos unió fuerzas con el periodista Bryan Burroughs, que escribió otro libreto para una serie de la prestigiosa HBO que también se quedó en el camino. Mann quería a Leonardo DiCaprio, pero este prefirió filmar la próxima de Scorsese y Johhny Depp fue el elegido para dar vida a Dillinger. Marion Cotillard, la chica que ganó sorpresivamente el Oscar por su recreación de Edith Piaf, es Billie Frechette, la mujer que lo amó. Gente como Stephen Dorff y Giovanni Ribisi forman parte de la banda de Dillinger. Bily Cudrup es Hoover. Y como gran antagonista de Depp Christian Bale, en otro de sus papeles tirando a oscuros. Da vida a Melvin Purvis, el agente del FBI que persiguió implacablemente al atracador hasta darle caza, aunque su obsesión pervivió en el tiempo desembocando en el tiempo en un confuso final de su vida.

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