"El mérito no lo tengo yo, sino los que no nacen entre libros"

  • Eva Losada recogió ayer en el CUC el XVIII Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones por 'El sol de las contradicciones'

La escritora madrileña junto a Rafael Muñoz Zayas, responsable del Área de Actuaciones Socio-Culturales de la Fundación Unicaja. La escritora madrileña junto a Rafael Muñoz Zayas, responsable del Área de Actuaciones Socio-Culturales de la Fundación Unicaja.

La escritora madrileña junto a Rafael Muñoz Zayas, responsable del Área de Actuaciones Socio-Culturales de la Fundación Unicaja. / lourdes de vicente

Eva Losada (Madrid, 1967) dice que es una de las afortunadas, de esas personas que nacieron entre libros. Que su padre, que la introdujo en la pulsión de la lectura con los poemas de Lorca y Miguel Hernández, murió mientras escribía El sol de las contradicciones, "y por eso se la he dedicado a él": "Por eso, también, yo no tengo mérito -explica-, el mérito lo tienen quienes no nacen entre libros". Losada escogió el lamento a la fama de Malcolm Lowry al recoger el XVIII Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones; galardón que recibió por una historia "que presenta una serie de personajes muy al límite de sus vidas que cuestionan su pasado y su existencia".

"Espero que Alianza no se arrepienta de abrirle las puertas a alguien como yo, alguien que prácticamente está arrancando su carrera literaria pesar de estar escribiendo desde los nueve años. Hay compañeros que llevan muchos años de trabajo y que luego no se ven recompensados", recuerda Losada, que cuenta con una novela previa (En el lado sombrío del jardín) y mantiene en Madrid el espacio de creación literaria La plaza de Poe. La escritura de El sol de las contradicciones, cuenta, terminó en 2014, en medio de dudas en torno a responsabilidades, maternidad y trabajo: "Al fin y al cabo, la escritura es también un ejercicio en el que te cuestionas: lo que tiene que hacer, dentro y fuera, es agitar -indica la autora-. Esta novela refleja esos momentos de tu vida en los que parece que has tomado un mal camino o una mala decisión y, de repente, parece que no te reconoces en ella. Si a partir de esta historia consigo que un puñado de personas que no leen nunca se animen a leer, estaré contenta."

"Pues en esta edición, yo he de reconocer que llegué a estar enfadada, porque en un principio no había ninguna novela que me gustara -comentó también en la entrega del galardón Nadia Consolani, miembro del jurado y presidenta de la Fundación Fernando Quiñones-. Pero al fin, creo que se ha optado por la mejor novela, que hace justicia a las mujeres en general: Eva entiende en profundidad el problema que tenemos las mujeres, que somos muy sacrificadas en general. El hombre no acepta que si ellos tienen la fuerza, nosotras tenemos un sexto sentido, la intuición, el ir más allá de. Es muy difícil equilibrar la ética de nuestra propia conciencia de ser y trabajar en la vida".

Para la representante de Alianza Editorial, Valeria Compi, la luz de la novela "reside en la capacidad de construir a pesar de las dificultades": "Cuando se es joven, uno cree que es capaz de dibujar el rumbo de su vida, pero realmente te vas encontrando las cosas, y hay que asumir las condiciones que se te presentan y trabajar a partir de ellas".

"Encontramos muchas estadísticas acerca de mujeres solas que se enfrentan a sacar adelante maternidad y carrera o al cómo vivir de la vocación -continúa-. Las estadísticas están ahí, pero está es una historia tras los números y los artículos. A través de la lectura de sus páginas, esta novela muestra una forma de salir a flote a través de las muchas mujeres que se van desplegando en sus páginas, y por eso resulta enriquecedora".

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