'La memoria del agua' en la obra de Julián Delgado y Pepe Palacios

  • Espacio Crea acoge una nueva exposición conjunta e intimista de quince piezas que recorren desde la montaña nocturna y nevada, hasta las dunas románticas y de cielos abiertos gaditanas

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El agua, esa sustancia esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida, cercana a todos en su estado líquido, pero igualmente existente en apariencia sólida y gaseosa, discurre por la obra de Julián Delgado y Pepe Palacios. Juntos inauguraron ayer en Espacio Crea la muestra La memoria del agua, un trabajo conjunto que presenta al espectador desde las montañas nevadas de la sierra de Cazorla, hasta las aguas que recorren los paisajes de dunas de Cádiz.

"El agua es el nexo común que hemos buscado. Como Pepe siempre trabaja con dunas, yo me adapté a su temática y he llevado mi pintura a su terreno", explica Julián Delgado, gerente de Espacio Crea.

Fue en este punto cuando decidió sacar del cajón una serie de bocetos e ideas vinculadas a la nieve y a la montaña, "que es donde me encuentro más cómodo dentro de esta temática del agua" y la ha desarrollado a lo largo de cinco meses codo con codo al artista y amigo Pepe Palacios.

Y es que Delgado ha asaltado estos paisajes nevados desde sus desnudos y paisajes urbanos, en los que se centra fundamentalmente su producción. Aunque, eso sí, se mantiene fiel a su código binario, ese símbolo implacable que habla de la automatizacion y control al que nos sometemos, y del que ni siquiera escapan los paisajes alejados que nos propone.

El título de la muestra abarca tanto la amplia memoria de este elemento vital que moldea la tierra que pisamos en múltiples manifestaciones paisajísticas, hasta esa otra faceta más intimista, relacionada con la visión personal de cada obra, de cada autor. "Muchas de las piezas que se exponen son fruto de la investigación que hemos emprendido y en la que, también, se han quedado trabajos atrás", asevera.

Así que lo que ha brotado, lo ha hecho "con fuerza, cobrando un gran protagonismo. Estoy muy satisfecho con el trabajo", dice Delgado de una obra que ha concebido como especial homenaje a su padre, fallecido recientemente.

También brota del sosegado imaginario pictórico de Pepe Palacios toda una serie de formaciones dunares que conforman paisajes idílicos, de tintes románticos, que recorren conocidos os sonados lugares de nuestra costa.

Sus espacios modelados pictóricamente entre manchas casi transparentes, se alejan igualmente del mundanal ruido, de todo bullicio que venga a interferir en la tranquilidad que destilan. Sólo acarician sus arenas los motivos naturales que la salpican, como pueden ser arbustos o matorrales. Un paisaje netamente gaditano en los que su autor se embelesa constantemente, en esta búsqueda casi necesaria en que se debate la obra de Pepe Palacios. Una obra colmada de paz, sosiego y tranquilidad.

Una obra que se ha mirado con maestría en los paisajes montañosos de Julián Delgado, en un ejercicio de retroalimentación que juntos han convertido en estos espacios creados para La memoria del agua y que, probablemente, recorrá otras salas de El Puerto y Jerez.

Julián Delgado y Pepe Palacios Espacio Crea, en plaza Candelaria, 4.

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