Un magistral Ponce corta una oreja en Valencia, y se lleva otra Jiménez

  • Los toros de Las Ramblas, aceptablemente presentados y de astas sospechosas

Un magistral Enrique Ponce cortó ayer una oreja en Valencia, por una faena que había dedicado al nieto mayor de los Reyes de España, el Infante Felipe Juan Froilán, en un festejo en el que también obtuvo un meritorio trofeo César Jiménez.

Se soltaron toros de Las Ramblas aceptablemente presentados aunque con sospechas de manipulación en las astas, flojos y descastados, y de pésimo juego a excepción del tercero, que resultó fácil para el torero.

Enrique Ponce: pinchazo, otro hondo y dos descabellos (silencio tras dos avisos); y estocada (aviso y oreja con petición de la segunda pitos al palco por denegarla). Manuel Jesús "El Cid": media tendida y ligeramente atravesada (silencio tras aviso); y estocada (silencio). César Jiménez: pinchazo y casi entera (oreja); y dos pinchazos, estocada y tres descabellos (silencio).

En cuadrillas, Manuel Montoya cumplió un bonito tercio de banderillas en el tercero, con un segundo par de mucha torería. Saludó montera en mano, invitando a compartir ovación a su compañero Jesús Arruga, que también estuvo fácil en su par. En este toro bregó con eficacia Hugo Saugar.

La plaza se llenó en tarde de nubes altas, viento a rachas y frío.

Un brindis especial en la tarde, al nieto mayor de los Reyes de España, Felipe Juan Froilán de Todos Los Santos, hijo de la Infanta Elena. Carita de niño y porte de persona mayor, pequeño Froilán, como cariñosamente le llama el pueblo, ocupaba una barrera al lado de su padre Jaime de Marichalar, que por segunda vez le traía a la plaza en esta feria. Una presencia celebrada por todos los aficionados taurinos, que en España y en países con esta tradición son millones. Ponce le brindó la muerte del cuarto toro, animal que no estaba a la altura de las circunstancias por sus escasas fuerzas y malas ideas. Papeleta para el torero, que sin embargo resolvió con suma maestría, valor y extraordinario talento.

Acertó el valenciano además de en el detalle de significar la presencia del pequeño Froilán en los toros, en la magnífica faena que a continuación le dedicó. Porque después de contemplar el prodigioso toreo de Ponce, es posible que al niño ya no haya que traerlo más a los toros, seguramente querrá venir solo por su cuenta, y más si el que se anuncia es Ponce.

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