'Los girasoles ciegos' parte como favorita de los Goya en un mal año

  • Las candidaturas a los premios se han formado con valores seguros como José Luis Cuerda, Díaz Yañez y Álex de la Iglesia · La ceremonia se retransmitirá en diferido con media hora de retardo

En el previsible discurso institucional de esta noche, la presidenta de la Academia del Cine Español, Ángeles González-Sinde, lo tendrá crudo para dar datos optimistas en lo que se supone ha de ser la gran fiesta del gremio. Nuestras películas no han funcionado nada bien en el extinto 2008. El espejismo de enero, donde Los crímenes de Oxford y la secuela de Mortadelo y Filemón llegaron al número uno se desinfló pronto. No ha habido grandes taquillazos ni tampoco grandes revelaciones de directores noveles, que no han estado a la altura, con casos tan flagrantes como el del siempre sobrevalorado Nacho Vigalondo, cuyo Los cronocrímenes no era más que un corto alargado.

Se supone que los augurios son malos para este 2009, donde la galopante crisis influirá en los rodajes. Al menos este año hay pelis de Almodóvar, Amenábar y Sánchez-Arévalo, que se supone animarán el cotarro y darán una próxima edición de los Goya más animada.

Sin pretenderlo se está dando la razón al PP en lo del cine subvencionado. Claro que en todas partes cuecen habas, si no que se lo pregunten a Esperanza Aguirre, que ha tirado el dinero de la comunidad que preside en la pobretona Sangre de mayo, de Garci Un habitual de las candidaturas que este año ha sido placado en las principales, aumentando sin duda su victimismo. A lo mejor alguno de los espías que sacude la política madrileña en estos agitados días sabe donde fue a parar la millonada invertida en el film y que no se ve en pantalla.

Así las cosas, las candidaturas de los Goya se han formado con valores seguros como Cuerda, Díaz Yanes y Álex de la Iglesia, aunque ninguno de ellos haya tenido su mejor día con sus respectivos filmes, lo que contribuye a la sensación de vacío de esta XXIII edición de los cabezones. La excepción la pone Camino, el arriesgado cambio de registro de Javier Fesser y la mejor película española del año con diferencia. Polémicas ideológicas aparte, es un contundente drama con mucha más chicha que Opus sí u Opus no. La Academia del "no a la guerra" no debería tener muchos problemas de conciencia para votarla, pero igual las dosis de radicalidad las gastó el año pasado al coronar a La soledad.

No parece que esté el horno para estos bollos y sería más lógico que los votantes acudan a aguas más conocidas, pues en tiempos de crisis es mejor no hacer mudanzas. Todo está preparado pues para el triunfo de Los girasoles ciegos, que tiene varias bazas en su haber: el tener detrás una elogiada novela, el tener una temática muy premiable con la represión en la postguerra civil y el factor emocional y nada desdeñable de ser el último trabajo del gran Rafael Azcona.

Si a los académicos les da por ser más jóvenes, Sólo quiero caminar es la opción, mientras que Los crímenes de Oxford parecen condenados a ser el convidado de piedra de todos los años.

Un factor de extrañeza es el no contar con José Corbacho como maestro de ceremonias esta noche, cuando con él la gala parecía haber encontrado su estilo. La Academia del cine sigue con la dañina paradoja de confiar en gente de la televisión para conducirla, con la excesivamente aguda voz de Carmen Machi y los sketches de los genios albaceteños de Muchachada Nui. Eso sí, se sigue con el absurdo del año pasado de retransmitir la ceremonia con media hora de retardo por televisión, ignorando que existen las ediciones digitales de los periódicos por internet que avisarán en tiempo real a los interesados del goteo de galardones y le quitara interés a verlo por la pequeña pantalla.

Y es que el cine español sigue teniéndole miedo a su gran fiesta y se ve teme que ocurra como con las películas: que no la vea nadie. Como dijo Sun Tzu, un general que no cree en la victoria al salir al campo de batalla está derrotado antes de empezar.

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