La evolución artística de Enrique Quevedo en los últimos 18 años

  • El chiclanero vuelve a su ciudad natal con una exposición que recorre sus diferentes etapas creativas desde principios de los años 90 hasta la actualidad

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El artista chiclanero Enrique Quevedo vuelve a exponer en su ciudad natal después de 18 años. La Casa de la Cultura de Chiclana acoge desde ayer una muestra que recoge la evolución de su obra en todo este tiempo.

La intención de la exposición es "puramente didáctica: Enseñar qué ha pasado desde aquellos años ochenta hasta la actualidad para que estén saliendo estos últimos trabajos", expresa el autor, quien muestra su deseo de que "en la sala se pueda leer la evolución de esta paciente labor de años con la suficiente claridad. Cada cuadro ha dado paso a otros, tal vez muy diferentes, al menos en apariencia, aunque siempre manteniendo una base común a todos ellos: la geometría. La geometría como garantía de perfección estética, que decía algún maestro a sus discípulos".

Las obras más antiguas de Quevedo que se exhiben son de los primeros años de la década de los noventa. "Se trata de una serie de trabajos con claras referencias a obras cubistas de diferentes autores por los que sentí muchísima admiración en esos momentos. Siempre tuve claro que para el aprendizaje que necesitaba, a los únicos que se podía recurrir era a los gigantes. Sólo desde sus hombros se puede mirar más allá", explica.

De los años que el artista vivió en Barcelona, la sala acoge una obra compuesta de nueve piezas, que formó parte de las primeras "geometrías puras" que realizó allí. "De Barcelona me traje en mi equipaje el gusto por la arquitectura. Aunque paradójicamente, de una arquitectura de formas muy simples, muy lejos del modernismo catalán y muy cerca del racionalismo. Los colores aquí son muy planos y las referencias son claras al movimiento Pop. Son obras en las que ironicé sobre el futuro que nos espera si se sigue ese ritmo de construcción indiscriminada en este país. Imaginé casas, cada una con sus nubes particulares, sus piscinas, sus árboles… todo ello a modo de recortables de cartón piedra. Parece que al situarnos en su parte posterior no encontraremos más que ciertas estructuras que sustentan todos esos recortes planos. Mundo de apariencias, exteriores blanqueados. Puro teatro. Con estos cuadros realicé mi primera exposición individual en la Galería Félix Gómez de Sevilla".

En la sala, también se puede ver lo que es "puro proceso". Es decir, dibujos, trabajos con ordenador o maquetas de posibles futuras obras, de lo que Quevedo destaca la serie de dibujos geométricos, "pues de esa semilla ha salido todo lo que es mi obra actual". Y cuenta que durante una época estuvo obsesionado con la perfección, pero actualmente trabaja de forma más intuitiva y libre.

Las últimas obras del artista chiclanero se han ido centrando en la sombra, algo que le interesa mucho, "además de lo que es pura estética, desde el punto de vista simbólico: la sombra como primera proyección narcisista, la sombra por su contenido de ausencia, dolor o pérdida. Captar el enigma de la sombra del que habla Tanizaki". Quevedo explica que, hasta ahora, para trabajar con ella ha recurrido a dos planos, uno exterior "en el que se desarrolla la acción" y uno posterior, separado por unos centímetros de vacío, "en el que ocurren las sombras". "Todo esto tiene mucho de oriental, de teatro de sombras. Es, además, una manera de hacer partícipe al futuro dueño del cuadro en la realización del mismo. Al imponer una u otra iluminación será él quien determine cómo quedarán finalmente dibujadas las sombras en el plano interior. Poseerá tantos cuadros diferentes como posibilidades de iluminación sea capaz de imponerle a la obra".

La muestra puede visitarse hasta el 30 de abril, de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas.

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