La constancia de la investigación

Ciclo Viva La Pepa. Música en las Cortes gaditanas. Director: Tomás Garrido. Intérpretes: Magdalena Llamas (mezzosoprano); Gabriel Díaz (contratenor); Miguel Bernal (tenor); isidro Anaya (bajo). Programa: Ramón Garay: Oratorio al Santísimo (1812-1815). Lugar: Iglesia del Carmen. Día: 3 de febrero. Asistencia: Completo.

La verdad es que no esperaba encontrarme el pasado viernes por la noche en la Iglesia del Carmen una tan interesante sorpresa como la que nos trajo la Camerata del Prado, con su director, Tomás Garrido, al frente. Creo que no me equivoco si digo que el público que llenaba el recinto religioso también tuvo la misma sensación.

El concierto del pasado viernes es fruto de varios años de investigación musical, según tuvo la ocasión de comentarme el propio Tomás Garrido tras el concierto, quien también me manifestó que este oratorio de Garay ya lo han interpretado en tres o cuatro ocasiones más, todas con gran aceptación del público asistente.

La constancia en la investigación musical ha posibilitado la puesta en escena de esta meritoria obra, prácticamente inédita (parece que solo se interpretó en el siglo XIX en Jaén) que nos acerca a lo que, musicalmente, se hacía en la convulsa España de la Constitución de 1812. Una pieza musical, que pese a ser un oratorio, y haber sido escrita con los escasos recursos de un Ramón Garay que era maestro de capilla de la Catedral jiennense, refleja perfectamente, como pocas obras quizá, esa transición, tan poco conocida del público actual, del clasicismo musical al romanticismo español (o lo que viene a ser lo mismo, los orígenes del romanticismo en España). La labor de investigación también lleva a los musicólogos a situar la obra entre 1812 y 1815, lo que hace, además, muy oportuno su representación en Cádiz este año del Bicentenario de la Constitución.

Una pena, sin embargo, el que otros investigadores y músicos locales, de los que doy fe, que han trabajado en la misma dirección, no hayan podido ver recompensado sus trabajos con la inclusión en este ciclo de música en torno a las Cortes gaditanas.

El concierto en sí estuvo marcado por una orquesta, la Camerata del Prado, bien empastada, y con una instrumentación musical que sorprende por la variedad de instrumentos, ya que dos trompas, dos clarinetes, dos flautas y un fagot acompañaron al resto de la cuerda, lo cual no es lo que se espera al ir a escuchar un oratorio en una iglesia.

Pero si interesante fue ver la instrumentación, y los pasajes de la parte orquestal con temas claramente romanticistas, la verdadera sorpresa estuvo en la selección de voces, ya que tampoco es usual ver un contratenor (Gabriel Díaz) junto a un papel reservado a la voz de bajo (Isidro Anaya), que llega a asumir una enfatizada ejecución del Allegro final del primer villancico, como si del mismísimo Don Pedro del Don Giovanni de Mozart se tratara. Lo sorprendente es esto último, y no la voz del contratenor, habitualmente utilizado por la polifonía y armonía antigua para las voces del 'Altus' de los oratorios, papel que incluso llegaría a compartir con los famosos castrati. Un notable alto para ambos cantantes, y también para la mezzo Magdalena Llamas y el tenor Miguel Bernal, las cuatro voces que estupendamente dieron vida a los papeles de Cristo, Pecador, Ángel y Luzbel, en este Oratorio al Santísimo obra de Ramón Garay, ahora descubierta.

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