"El campo me suena a origen, a algo que no se debe perder jamás"

  • El cantante y compositor El Koala, creador del rock rústico, lanza su tercer disco, 'El latido del campo', en el que cuenta doce nuevas historias con su personal sello

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"El latido del campo...", me propone él. "¿A qué suena?", le pregunto yo. "Suena a tierra, a madre naturaleza, a raíz...". "El campo me suena a origen , a algo que no se debe perder jamás. Y mira que le hacemos atrocidades. Y mira que sufre la gente del campo. Y del campo venimos y al campo es donde volveremos", me contesta. "Y, encima, se lleva bien con la música", le digo. "Y tanto -me contesta- no está uno bien ahí en el campo escuchando la musiquita, a AC/DC, a Rammstein, a Motorhead... Con el olor a cabra... Qué bueno...". Así es Manuel Jesús Rodríguez. Así es El Koala. Sin trampa ni cartón. Auténtico hasta la médula, como el rock rústico que predica y con el que vuelve a la carga con este El latido del campo, su nuevo disco con el que está "deseando tocar por Cádiz", dice.

"¡Opá yo viá hace un corral!", cantan unos jóvenes que pasan por su lado mientras hablamos. "¿Ves? Hay mucha gente que se queda en el chiste de esa canción. Y está bien. Con la música hay que divertirse, pero esto no es sólo un chiste de 2006, para mí el campo y la música son mis dos pilares y hay muchas cosas más que decir", cuenta.

Muchas reflexiones, con su punto simpático y rítmico, claro, que ahora nos canta en doce nuevos cortes donde nos relata un ramillete de historias. Desde la del Hortelano hasta la de una ama de casa en Hoy comemos en el bar pasando por el cuento de la Morajela de la Cabra Blanca y Negra. "Son historietas que ocurren en el campo y que yo cuento porque es una forma de vida", reflexiona el artista.

Estampas naturales que envuelve, esta vez, en un amplio abanico de sonoridades. "Es el privilegio de ser sureño", dice. "Los sureños tenemos a nuestro alcance un montón de ritmos diferentes". Por eso El Koala bebe "del punto flamenco, del rock andaluz, de los sones africanos y de los latinos", describe, para dar forma a este nuevo trabajo que ha confeccionado "de manera muy tanquilita".

De hecho, cuatro años separan a este El latido del campo de Vuelve la burra al trigo, su segundo disco tras el exitoso Rock rústico de lomo ancho que parió en 2006. "Tenía 40 canciones escritas y he escogido, junto con mi productor Vicente Sabater, estas doce, que se han grabado en Valencia", asevera.

Por eso, El Koala no duda en erigirlo como su disco más especial desde que comenzara su popularidad en 2006. "Antes yo tocaba con mi grupo Los Ducati pero en 2001 nos separamos y yo empecé a hacer mi historia pero, la verdad, yo creía que iba a ser una cosa así como de culto, para unos cuantos y, si acaso, que me pincharan en Radio 3 en plan, mira el loco este", ríe. " No me esperaba que el Opá se fuera a convertir en algo comercial", suelta con arte el músico para el que esperar algo de la música "es de engreído". "Yo sigo lo que dice el maestro Yosi, el de Los Suaves: "espera nada, desea menos y procura tener siempre la guitarra afinada".

Cantar. Tocar. Se trata de eso, al fin y al cabo. ¿La popularidad? La agradece. Le gusta atender a la gente. Pero con sencillez. El Koala mismo lleva impreso ese mismo latido del campo. Latido sano que se escucha entre las líneas de sus composiciones. "Para eso estamos aquí. Para cantar nuestras cosas. No hay más", resuelve.

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