A la búsqueda de un espacio imposible

El nombre de Mari Ángeles Díaz Barbado pasa un poco desapercibo entre la avalancha artística que existe en su entorno; en un principio, la Granada donde nació, donde se formó y donde comenzó su andadura , primero como una de las artistas jóvenes con más futuro y más tarde como una absoluta realidad; ahora, en Málaga donde ejerce en la recién creada Facultad de Bellas Artes malacitana. Sin embargo, su nombre es ya todo un referente en el nuevo arte andaluz y está presente en los mejores espacios donde se cuece la actualidad artística española. Y lo es porque su trabajo está inundado de trascendencia, de carácter y sentido y sustentado por unas bases teóricas llenas de especialísimo desarrollo conceptual y conocimiento absoluto de la realidad que quiere transmitir.

Mari Ángeles Díaz Barbado presenta en esta galería su segunda muestra individual; una muestra que nos sitúa en dos estamentos perfectamente diferenciados y que plantean los soberbios esquemas de una obra pensada, de principio a fin, para que desarrolle su espacialísima dimensión conceptual.

La primera parte de la comparecencia nos sitúa en ese paisaje interior, apenas esbozado, donde la grafía blanca deja entrever un espacio contenido sobre el soporte negro; un espacio utópico que acerca y aleja, que construye y destruye, un camino exigente imaginario que aborda ejercicios de reflexión y donde se aborda una metáfora existencial con una humanidad en absoluta soledad como protagonista.

En otro plano artístico se encuentra la serie protagonizada por un paisaje más evidente, pero igualmente lleno de inquietantes visiones; un paisaje que posibilita - quizás mucho más que en la anterior serie- el encuentro con un universo de presencias y ausencias, con lo real y lo imaginario diluyendo fronteras y posibilitando un paisaje presentido donde se busca una nueva identidad y un mundo sin tantas alteraciones y subterfugios. Es el paisaje ideal donde construir una existencia agradable, la misma que el arquitecto Roithamer, personaje de Corrección, la novela de Thomas Bernhard, llevó a construir para su hermana el Cono, una construcción ideal, perfecta y única en el bosque de Kobernauss.

Mari Ángeles Díaz Barbado nos muestra una obra silente, contenida, hacia dentro, con una economía de medios total y un afortunado ejercicio de ambigüedad donde el soporte fotográfico crea una ambientación de suprema inquietud.

Estamos ante una obra llena de máximos construida con bellos mínimos; una obra que transporta a un universo metafórico donde realidad y ficción yuxtaponen sus espacios hasta hacernos presentir la imagen de un universo mediato que presupone inestables señas de identidad de una sociedad a contracorriente.

Vuelve a demostrarnos la artista granadina que su universo artístico es diferente y lleno de increíble fuerza creativa.

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