Vendaval exhibe una nueva estética de la adoración en Santa Catalina

  • El colectivo creativo formado por Pablo Alonso de la Sierra y Rocío Arévalo Vargas inaugura mañana en la capilla de la fortificación la muestra ‘I wanna be adored’, en colaboración con Neilson Gallery

Fueron adorados. Son adorados. Quisieran ser adorados. ¿Quieres ser adorado? Quisiera ser adorado. Deseo. Necesidad. Apenas un día después de la Epifanía cristiana, de la adoración del niño por los tres reyes de Oriente, el colectivo Vendaval reflexiona sobre lo largo y ancho del concepto tan pagano como sagrado en una instalación que ocupará la capilla del Castillo de Santa Catalina hasta el próximo mes de febrero.  

I wanna be adored es el título de la primera exposición de la nueva temporada expositiva de la fortificación gaditana pero que entronca con un proyecto que se celebra desde el pasado año, La capilla tiene arte. Una iniciativa donde siete artistas diferentes, procedentes de siete galerías distintas, actúan sobre este mismo espacio.

“Nosotros teníamos en mente hacer alguna vez algo así sobre un espacio que tuviera que ver con lo sagrado, y cuando desde nuestra galería –Neilson Gallery– nos comentaron este proyecto pues nos encantó la idea”, comenta Pablo Alonso de la Sierra, el cincuenta por ciento de Vendaval, que completa la artista Rocío Arévalo Vargas.

El resultado es una reflexión con una estética pop muy fuerte y con mucha energía. Un reflexión “con un sentido también muy lúdico e intentando no dogmatizar en ningún momento”, advierte Alonso de la Sierra que espera que el público llegue “a sus propias conclusiones”.

I wanna be adored, que toma su nombre “de uno de los temas de la banda inglesa Stones Roses”, desvela el artista, está trabajado entre el video art y las cerámicas contemporáneas tan propias del colectivo creativo gaditano. “En el retablo de la capilla hemos colocado una pieza de vídeo, realmente es un karaoke con la música del tema de los Stones Roses, algo muy interactivo para que la gente participe”, comenta el autor que explica que la letra estará presentada en el vídeo por varios personajes que “fueron, son o pretenden ser adorados” como el Papa, el Dalai Lama, Paulina Rubio o Marilyn Monroe, entre otros.

“Además, este altar, donde se invita al rezo pagano, está rodeado de velas y adornado con una leyenda donde dice algo así que algunos de estos personajes resistirán el paso del tiempo y otros no, o que incluso hay gente horrible que fue adorada y que ahora nos avergonzamos”,  profetiza Pablo de Vendaval que, para resaltar esta idea, corona el conjunto con una pieza “que representa esa parte negativa de la adoración”. Así, bajo la leyenda Adore no more aparece Hitler quemándose entre las llamas.

La instalación se completa con dos hornacinas, a cada lado de la nave, realizadas con módulos de cerámica, el texto de la canción realizado también en cerámica y  una fuerte presencia de calaveras “para marcar el tema de la muerte tan ligado a la adoración en muchos sentidos”.

“En el suelo también hay otra instalación con velas”, apunta el componente de Vendaval que, finalmente, enfrentará al público a su propio con su propio ego “a través de tres espejos de vinilo muy recargados y deformantes” que preguntan ¿Quieres ser adorado?

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