CINE

Vampirismo adolescente

  • El fenómeno 'Crepúsculo', adaptación de la primera novela de la exitosa saga escrita por Stephanie Meyer, se estrena en España tras su triunfo americano

Stephanie Meyer es de estas escritoras tipo J.K. Rowling que en los últimos años ha sabido dar con la tecla del éxito. Si la autora de Harry Potter escribió la primera novela de su personaje en pubs mientras cargaba con su retoño, Meyer era una confortable ama de casa mormona, con tres hijos, a la que un sueño le cambió la vida. Una chica y un vampiro luchaban por un amor imposible. Tras despertarse, pensó que había un buen tema para una novela, quedando tan motivada que la escribió en tres meses. Crepúsculo fue publicada en 2005 y su éxito fue fulgurante. En tres años ha vendido en Estados Unidos unos cinco millones y medio de ejemplares, siendo editada además en 34 países. Como la industria del best seller es tan voraz como la de Hollywood, Meyer se vio forzada a sacar un libro cada año continuando la historia de Crepúsculo. El último, Amanecer, se acaba de publicar.

El pelotazo de esta saga, que más de uno compara con la de Anne Rice y sus vampiros entrevistados, deriva de haber enganchado a un público joven con su mezcla de chupasangres y tramas de adolescentes. Como es preceptivo, a un gran éxito como éste el cine pronto le echó sus propios colmillos para vampirizarlo. Teniendo en cuenta que la primera novela de la saga se publicó hace tres años escasos, el proceso de montar el primer film ha sido tan vertiginoso como la redacción del texto original. Aunque las cosas fueron adelantadas, pues el productor de la cinta tuvo acceso al manuscrito de Crepúsculo antes de su publicación y vio que había ahí un film potente, lo que agilizó mucho los trámites. Seguramente, recordó el éxito hace veinte años de la película vampírica Jóvenes ocultos, que se adelantó a la que se estrena hoy en presentar nosferatus adolescentes. La directora elegida fue la curiosa Catherine Hardiwcke, que debutó con la magnífica Thirteen, una dura visión de la juventud americana, y luego realizó la atípica Los amos de Dogtown. Esto parece prefigurar que Crepúsculo no será la típica película adolescente. Para encarnar a los protagonistas se confió en dos prácticos desconocidos. Kirsten Stewart, que fue la hija de Jodie Foster en La habitación del pánico, y Robert Pattinson, que da vida a Cedric en las últimas entregas de la saga Harry Potter. Ahora se enfrentan a la posibilidad del estrellato.

La historia nos presenta a Bella, una chica que vive con su madre en la soleada Arizona. Pero tiene que seguir a su progenitora cuando se traslada a un umbroso pueblecito en el estado de Washington. Su depresión por la perdida de la luz se mitiga cuando conoce a Edward, un joven bastante extraño. Inmediatamente se sienten atraídos, pero él esconde un secreto. Pertenece a una familia de vampiros que lleva años alimentándose de sangre animal para no atacar a los humanos. Ambos se enamoran y ella piensa en convertirse también en una nosferatu. Pero la cosa se complica cuando aparece en escena una banda de vampiros nómadas que no tiene inconveniente en atacar a los humanos incluso por placer. Su líder también se queda prendado de Bella, con lo que empieza el conflicto a varias bandas.

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