'Ulisen Cai', relato cuántico de la obra de James Joyce en Cádiz

  • La primera novela de Chencho recrea el 'Ulises' del irlandés en un 'collage' literario

"Yo no he escrito el libro; se ha escrito solo". Chencho, que así se conoce en Cádiz a Florencio Ríos Brizuela, explica los pormenores de su primera novela, el centón gaditano Ulisen Cai, relato cuántico que recrea la obra de James Joyce, como éste hizo con la de Homero, y sitúa a Ulises en el corazón de Cádiz. Una odisea literaria de quinientas páginas configurada, mano a mano, entre el autor y 360 personas, la mayoría de ellos gaditanos, escritores, poetas, periodistas, a quienes se cita en las postrimerías de la aventura. Chencho, que a efectos gráficos se hace llamar Zócar, emplea la técnica del collage literario, como Borges o Cortázar, la fragmentación y defragmentación hasta convertir el caos en unidad.

"Te vi cara de hambre". Chencho vuelve a su tienda de libros usados de la calle Panamá -que rinde tributo a Joyce bajo el nombre de Un azul como el mar de Cádiz- y convida a café y palmera. Durante la charla entra otro ex trabajador del Diario como Chencho, quien pide libros de Teología. "Vuelve la semana que viene", suelta el impar librero, pero su cliente se queda, el tiempo frena en seco. Y escucha elogios al prólogo de Rafael Ramírez Escoto, que se hace eco de las mil voces de Cádiz que colaboran en la novela sin saberlo. El libro consta de dieciocho capítulos, como Ulises, y cada uno de ellos se inicia del mismo modo que la novela original. A partir de ahí se produce la acausalidad, "las cosas son porque son y todo queda escrito", y los textos seleccionados por Chencho durante años cobran vida en primera persona de Cádiz.

Este gaditano, que no gadita, que por cierto ilustró la portada del suplemento conmemorativo de los 125 años de este Diario, traza paralelismos curiosos, la atmósfera de Cádiz es la Atlántida con más parados, por la novela desfilan personajes de ayer y de hoy, Chencho recurre al guiño, la retórica y el simbolismo, y acaso al monólogo interior que caracterizó al Ulises. A primera vista descontrolada, la obra adopta tonalidades distintas según avanza. El mismo autor reconoce que a lo largo de cinco años de gestación pasó por momentos duros. La propia vida de Chencho se antoja novelesca y única, así que el libro fue tomando color y Cádiz se transformó en una ciudad profunda y diversa o quizá se desdobló en varias hasta confluir en el mismo punto.

El argumento-excusa presenta a un gaditano que vuelve de la tierra prometida, Castellón para más señas, y queda con su novia para contemplar el rayo verde en La Caleta, y ocurren cosas curiosas, y el pasado y el presente se citan con el porvenir de manera extraordinaria, y quien fuera alma e imagen de Raimundo, la librería de la que al fin se independizó Chencho, desentraña el juego literario que se transformó en sacrificio y agonía. "El libro me pesaba, nunca se acababa. Se trataba de dejar constancia de lo que fue Cádiz, un relato cuántico que maneja tiempos verbales diferentes en un mismo momento".

Los trescientos ejemplares de la primera edición van numerados y personalizados, de tal manera que el autor incluirá a los compradores en la segunda edición, a modo de agradecimiento y de rizar el rizo. El libro sólo está disponible en la tienda ubicada junto al cuartel de Varela. Chencho, ecléctico, audaz y expresivo, habla con su álter ego literario, se encaja en el universo gaditano que Joyce enfocó en Dublín y lo hace con escandalosa naturalidad. Textos de todas las hechuras (extractos de poemas, artículos o columnas) conviven en el lienzo de palabras, sólo hay que descubrirlos o, simplemente, dejarse llevar por la corriente alterna que el autor prende con su luz interior.

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