Teología de la liberación del cantautor gaditano

  • El músico Nacho Dueñas, voz sin propietarios ni fronteras, vuelve a la carga tras su estancia en Nicaragua y revitaliza su carrera artística

Caso atípico en el mundo creativo gaditano, Nacho Dueñas ha regresado de Nicaragua, donde ha desarrollado su tesis doctoral sobre la Teología de la Liberación, y se dispone, con la que está cayendo, y a la tierna edad cercana a la cuarentena, a imbuirse de pleno en el círculo profesional de cantautores o como se llamen quienes componen y cantan sus propias vivencias o mismamente las del prójimo. Ahora que el mundo echa cuentas y celebra el entierro de la moneda, ahora que aparecen letras impagadas y músicas de confusión, Nacho Dueñas, licenciado en Historia, profesor de Religión, heredero de la tradición satírico-burlesca hispana, poseedor de un poco común sentido del humor y capaz de transitar por diversos estilos artísticos dejando huella, se echa al monte. Todo puede ocurrir.

El hombre que largó amarras en impar disco redondo y que salió de gira con sus "verdaderos del barquero" a pecho descubierto, miembro destacado de lo que se vino en llamar nueva trova gaditana, más de una década atrás, mantiene su ingenio y afila la pluma. Como la vida concede sorpresas y deslinda horizontes, Nacho ha contactado con un ojeador, un cazador de talentos, vulgo "managé", que piensa relanzar su carrera. Los primeros pasos dados han captado nuevos oyentes y logrado frutos en los Madriles, donde Nacho actuó durante nueve noches en lugares legendarios como Libertad, 8, donde se han forjado tantos nombres cantautoriles. Y a la vuelta, sin solución de continuidad, se najó a Nicaragua, y al final del verano retornó a la senda gaditana, siempre en busca de la luz.

"Como dice Serrano, no hay cantaoyentes. Los cantautores, en líneas generales, hemos pecado de solemnidad en exceso; si no fuera por Javier Krahe, ésto sería un páramo", sostiene Dueñas en animada conversación sin guión establecido. No incurre en tópicos sobre la condición de autor e intérprete, se siente de un lado y otro, bebe de las fuentes de la música cubana, por una parte, y de Brassens por otro, sin obviar al Nuevo Mester de Juglaría o Serrat. No se parece ni a sí mismo Nacho Dueñas, quien, eso sí, se confiesa "ruibalero" de pro, "nadie puede emular su riqueza creativa, todos somos ruibaleros".

Consciente de que los músicos pueden crear hoy en día su propia audiencia mediante las nuevas tecnologías, el trovador gaditano se atreve a poner en solfa el actual momento de las letras cantadas a pleno pulmón, "los cantautores del nuevo siglo se comportan con más lirismo, con mayor calidad musical pero acaso menos descaro y mucho menor rodaje intelectual que los grandes artistas de antaño". "Se lee poca poesía". "Cosas de esta sociedad hedonista y audiovisual", remata. Y pone el dedo en la bendita llaga gadita: "Aquí no se puede luchar contra el carnaval y el flamenco". Ni falta que hace. Dueñas, la voz sin propietario ni fronteras, anuncia que vuelve por sus fueros. "Fueraparte" de tópicos y adversidades. De momento, reaviva su disco y toma impulso, las canciones recobran sentidos dispares y su voz se agarra el viento.

ealcina.blogspot.com

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