Savater: "El tiempo de la educación no es el tiempo de los políticos"

  • El filósofo y escritor abre el curso 'Las dos culturas' lamentando la ausencia de consenso para lograr un pacto educativo · "La preocupación por la educación siempre es pública, no puede ser particular"

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Con su habitual estilo, entre pedagógico, sarcástico y en ocasiones punzante, el filósofo Fernando Savater habló ayer en Cádiz de la educación para defender su carácter público, valorar la necesidad de que los responsables políticos españoles alcancen un acuerdo para el largamente deseado pacto educativo o recordar la responsabilidad de la propia sociedad a la hora de reclamar las mejoras en este campo. Savater, en definitiva, defendió la buena educación, quizás cara pero infinitamente más barata que los perjuicios que puede provocar una que sea mala. En la educación, además, basó el éxito o el fracaso de un sistema democrático.

La intervención de Fernando Savater (San Sebastián, 1947), bajo el título ¿Para qué sirve la educación?, sirvió para abrir la segunda edición del encuentro Las Dos Culturas, que este año está dedicado a La educación: el cambio necesario. Este diálogo entre las ciencias y las humanidades, que el año pasado ya arrancó con buen pie, trata de consolidarse en esta edición de la mano de pensadores e intelectuales que se reúnen con el objetivo de dialogar y debatir de manera crítica y libre. El encuentro, organizado por la Universidad de Cádiz y la Fundación José Manuel Lara, se cierra hoy con el profesor José Antonio Marina.

Savater lo inauguró con sapiencia. Recordó que las sociedades que saldrán antes de la crisis serán las más formadas, las que dispongan de un panorama educativo más completo, y adjetivó sin ambages la buena educación: "Es cara, sí, porque requiere de grupos pequeños, un criterio especializado y los profesores tienen que reciclarse... Es cara, evidente, pero la mala educación sale más cara que cualquier inversión que se haya hecho para una buena educación".

Savater no ocultó su decepción por que el pacto educativo no haya salido adelante, sensación que fue compartida después por el público cuando se abrió el turno de preguntas, y recordó que la reciente frustración ya se repitió hace unas dos décadas, cuando el acuerdo parecía cerca y fracasó: "Siempre ha sido una vieja aspiración, un pacto que impida cambios continuos de sistemas". A juicio de Savater, debe ser la propia sociedad la que "exija" a los políticos una mejora en el campo educativo: "El tiempo de la educación no es el tiempo de los políticos. Si, por ejemplo, mañana empezara [un nuevo plan educativo], los efectos se notarían dentro de 20 años, y no hay político que se preocupe por lo que va a pasar dentro de 20 años, por eso es la sociedad la que debe exigir el cambio".

"Nadie se queda sin ser educado", aseveró Savater en otra parte de su intervención: "Lo importante es saber por quién. La educación debe estar en manos de los apropiados". Y sustentó la vigencia y el futuro del sistema democrático en la educación: "El problema es si la buena educación llegará a tiempo para evitar la mala educación. Estamos tratando de prevenir los efectos de una mala educación, porque el futuro dependerá de ella. Todas las democracias viven bajo el temor de que los ignorantes superen a los preparados, y hay políticos que viven bajo la esperanza de los ignorantes".

Defendió Savater la "importancia pública de la educación. La preocupación siempre es pública, no puede ser particular: Los valores son sociales y la sociedad tiene algo que transmitir. No se puede dejar al albur de que a los niños les toque unos padres con conciencia. (...) La sociedad tiene que educar en defensa propia".

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